Hace tres años, Etselquemenges (la versión en catalán de Soycomocomo) dio un paso adelante en sus proyectos profesionales y abrió La Consulta, una consulta nutricional en el centro de Barcelona, ​​en buena parte, para dar respuesta a muchos correos de lectores que pedían encontrar esa mirada holística de la nutrición y la salud en una consulta presencial y personalizada. Hoy ya somos un centro sanitario autorizado por la Generalitat de Catalunya, un centro polivalente con servicio de nutrición y dietética dirigido por la dietista-nutricionista Martina Ferrer.

Fotos: Beth Mägre

Me encuentro con ella para hablar de pacientes, de alimentación, de asesoramiento, de todo lo que ve cada día, con pasión y de entrega absoluta, en La Consulta de Etselquemenges.

Martina, ¿como nutricionista crees que la alimentación es la mejor herramienta en consulta?

Los nutricionistas tenemos, como herramienta terapéutica, los alimentos y dar información de calidad, pero también tenemos que insistir en que hay que practicar deporte y dormir bien. Tenemos que aprender a descansar, a gestionar las emociones, a decir que no. ¿Cuántas de nosotras no somos capaces de poner freno a situaciones determinadas? Esto también es consulta.

Cuando nos formamos como nutricionistas no nos enseñan a relacionarnos con la comida, no nos enseñan que debemos relacionarnos de manera diferente con la comida.

¿Crees que hay mucha gente que se relaciona con la comida desde la ansiedad?

Eso, y que la utiliza como premio o como castigo. Una cosa es el apetito emocional –hay emociones a tratar y sanar–, y la otra es la típica situación en la que después de un día duro pensamos: “Me merezco comer algo «rico» como premio”. También existe la creencia errónea de que no tenemos que comer según qué alimentos para no engordar.

Nos cuesta romper con creencias históricas sobre ciertos alimentos que no engordan y que son sanos y ricos.

Es que esto lo prescriben profesionales, además. Hay mucha gente que ha dejado de comer aguacate o, en pautas para perder peso, les han hecho restringir el aceite de oliva o las aceitunas. Todo esto se tiene que acabar. Muchas veces me preguntan si está permitido comer aceitunas, y yo les digo que, claro, que lo que pasa es que tienen que comer aceitunas.

Tienes formación como coach. Como ahora nos cuesta mucho conectar con nosotros mismos, te será muy útil en consulta.

Hay herramientas de guía fantásticas que invitan a la reflexión. La gente se va transformando y cada vez sabe más cosas y se da cuenta de la gestión emocional que tiene que hacer.

Dame ejemplos de trucos de asesoramiento.

Salgo del trabajo estresada, me he enfadado con mi jefe, paso por la panadería a comprar dos croissants pequeños y entonces tengo sensación de culpabilidad. Y así un día tras otro. Debemos tratar la ansiedad. ¿Qué hay detrás de todo esto? El placer? Si es así, ¿por qué no buscamos otras cosas que nos den placer?

Y esto ¿cómo termina? ¿Qué te dice el paciente?

Hay personas que no lo saben, no saben qué les da placer a parte de la comida. Es aquí donde hay que ir: a descubrir qué nos proporciona placer.

De acuerdo, a mí me puede gustar pintar, pero no me aportará esta “subida de azúcar”, esta sensación de bienestar inmediata.

Un tema del que no se habla mucho es del placer de un orgasmo, y no hace falta media hora para tener un orgasmo, para masturbarse. ¿Cuántas mujeres no se masturban? Es un tema tabú del que no se puede hablar. Tenemos estas creencias, y es aquí donde tenemos que ir, a saber gestionar estos temas. Y también, hay que descubrir realmente los valores que tenemos. Cuando los pacientes me dicen que quieren comer mejor, les pregunto si la salud es un valor que consideran importante, porque puede ser que no y, entonces, comerse dos croissants al día ya les va bien.

Un tema del que no se habla mucho es del placer de un orgasmo, y no hace falta media hora para tener un orgasmo, para masturbarse

Personalmente he hecho tres veces terapia psicológica y dos veces coaching. Descubrir qué es importante para uno mismo es muy gratificante. De cincuenta valores coges quince, y de estos quince tomas diez, y de estos diez, cinco. Estos cinco son los más importantes para ti, tu foco, las decisiones que tomamos en la vida están basadas en los valores que tenemos, que pueden cambiar perfectamente a lo largo del tiempo. Yo no tengo hijos, pero si tuviera, se convertirían en uno de los valores más importantes para mí.

Si alguien te dice que quiere comer más sano, pero que la salud no forma parte de sus valores principales, ¿qué tiene que hacer para cambiar? ¿Cuánta gente de la que viene a consulta hace cambios de verdad?

Menos de la que quisiera. Hay gente muy concienciada y gente que no. No pasa nada si la salud no es uno de sus cinco valores principales, pero entonces no se puede pretender cambiar según qué cosas. Lo único que quiero es que la gente tome conciencia de todo esto. Yo te ayudaré a hacer una alimentación más saludable, ya que tú eres el experto en tu vida, y tu decidirás hasta donde quieres llegar.

En dietas autoinmunes, pregunto a la persona si está preparada para hacer una dieta muy estricta. Si me dice que no, la mejora será más lenta o menos significativa, pero si la persona prefiere que sea así y lo puede sostener, adelante.

Cada uno debe ver qué puede sostener.

Exacto. A la hora de la verdad es darnos cuenta de ello y trabajarlo.

Hay muy poca gente dispuesta a hacer una dieta muy estricta.

No mucha, y es normal. A mí me cuesta prescribir dietas muy estrictas. Por ejemplo, me cuesta mucho quitar el huevo de una alimentación saludable.

¿No crees que la gente se piensa que come mejor de lo que lo hace?

Sí, porque también hay un exceso de información. Considero importante saber que no todo lo resolvemos con la alimentación, y que hay muchas otras cosas que también se deben cuidar: tener ciertas ganas de descubrir, estar abierto a trabajar un poco los valores, aprender a expresar las emociones, practicar más sexo, hacer deporte, o cualquier alternativa que nos motive. Tener contacto con la naturaleza, con el sol, querernos más a nosotras mismas. Mucha parte del estrés es lo que pensamos. La ansiedad es un ejemplo muy claro. La taquicardia tiene lugar cuando nos centramos en el futuro. No sabemos qué pasará más adelante. Nos imaginamos cosas y eso nos genera la ansiedad.

No pasa nada si la salud no es uno de sus cinco valores principales, pero entonces no se puede pretender cambiar según qué cosas.

¿Y cómo lo frenas?

Con un proceso de psicología, en este caso; con coaching es más difícil. Por ello derivo a psicólogos. Lo hago muchísimo porque hay que tener una relación diferente con tu cuerpo, contigo misma. Las mujeres no nos queremos, no ponemos freno y cargamos con cosas que no queremos y que no nos apetecen.

¿La conclusión de todo esto es que no nos amamos lo suficiente?

Yo creo que sí, o porque inconscientemente estamos decidiendo no darnos valor a nosotras mismas ni a nuestro cuerpo; aunque la sociedad esté organizada de este modo depende de nosotras que esto cambie. Es esto: tú decides bajar al banco y tomar el sol y tú decides quedarte aquí y no hacerlo. Muchas veces experimentamos cosas que nos van muy bien y no las volvemos a hacer. Esto nos debe servir de ancla para hacerlo y para que sea una conducta repetitiva.

Los terapeutas no somos perfectos tampoco. Yo misma hay días que decido no tomar el sol, no bajar. Tampoco hay que idealizarlo. A veces me siento al lado de la paciente y le digo: Soy igual que tú y tengo días de todo.

Hay gente que tiene más capacidad para afrontar problemas y para tener una actitud esencialmente feliz. 

Se debe trabajar la resiliencia. Lo importante es darse cuenta de todo y, entonces ya lo trabajaremos, pero primero es muy importante ser consciente. Un ejercicio que hay que hacer sería escribir lo bueno que tenemos cada una de nosotras.

Sexo, deporte, tomar el sol y dormir bien. Me faltaba sacarte el tema del descanso.

Y está muy ligado, porque, para dormir bien por la noche, debemos tomar el sol durante el día. Mucha gente, ahora que el día se alarga, ve la puesta de sol cuando sal del trabajo y esto le ayuda a dormir mejor, ya que el cortisol baja y sube la melatonina, que a partir de las diez y media hace un pico. Lo ideal es acostarse a las diez y media y levantarse a las seis.

Debemos dormir siete horas y media, pues. 

Sí. Debemos dormir cinco ciclos de hora y media y pasar por las diferentes fases del sueño. En total tenemos que dormir unas siete horas y media. Lo importante es calcular que te despiertes una vez finalizado el último ciclo, ya que si suena el despertador en medio de una fase del sueño, no te despiertas tan bien. Hay gente que con seis horas –cuatro ciclos– ya tiene suficiente, aunque entonces hay que mirar si los niveles de cortisol son demasiado elevados y si los niveles de melatonina son más bajos.

A veces, cuando paso con la moto por Via Augusta por delante de La Consulta, te veo con la lucecita a solas con el paciente y pienso que es un momento muy bonito, muy íntimo.

Me encanta pasar consulta y conocer a las personas.

Núria Coll
Núria Coll

Directora Soycomocomo.es, la Consulta nutricional de Soycomocomo.
Creadora del Cómo Como Festival

  @nurcoll   @nuriacoll