El Podcast de Núria Coll

EPISODIO 128 |

23 Nov 2023

Por qué estoy siempre tan cansada

con Victor Amat y Pau Oller


Hoy hablamos en profundidad de qué es el cansancio, de qué diferencia hay entre cansancio, fatiga y falta de energía, de qué tiene que ver el cansancio con la productividad y de qué podemos hacer para actuar según nuestros niveles de energía y no frustrarnos.

Todo esto lo hablamos de la mano de Víctor Amat, psicólogo, y Pau Oller, nutricionista. Dos miradas diferentes para abordar un mismo tema.

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GUÍA DEL EPISODIO

05:35 – El cansancio, motivo de consulta

06:55 – Percepción psicológica del cansancio

07:40 – Relación entre cansancio y productividad

09:15 – La visión del cansancio en la historia

15:05 – El exceso de pensamiento, fuente de cansancio

17:24 – Diferencia entre cansancio, fatiga y falta de energía

21:50 – La soledad del cansancio

23:08 – Pensamientos rumiantes

29:22 – Cerebro egoísta

34:50 – El cansancio cognitivo

51:15 – El cansancio y el propósito de vida

52:26 – Hábitos y cansancio

1:14.58 – La moda del no fap

Vivimos en una epidemia de dolor y cansancio

La mitad de la población vive permanentemente cansada.

Los dos principales motivos que nos encontramos en consulta son el dolor y el cansancio. El cansancio puede ser causa o consecuencia del cuadro clínico.

La mitad de la población vive cansada y si no hay cansancio no hay motivo de visita. 

A pesar de que son los dos principales motivos de consulta, apenas sabemos nada o poco de ellos. Sí es cierto que del dolor se habla mucho y cada vez hay más expertos y estudios científicos sobre el tema. Pero de la fatiga, del estar cansado y del concepto de energía, conceptos que utilizamos como sinónimos, pero que no lo son, apenas sabemos nada y, por lo tanto, hacemos frente a estas situaciones a ciegas.

Además, no podemos explicar el cansancio desde una sola teoría, es una situación multifactorial, puede ser causado por infinidad de variables. Dos personas con el mismo síntoma no tienen por qué tener ninguna concomitancia en el origen. Tenemos que ver a cada persona en su entorno y en su dificultad y en la relación que tiene con esa dificultad para ver cómo podemos ayudarla.

Percepción psicológica del cansancio

Para el cansancio no existe ni una escala de medición, ni una pastilla y debemos tener claro que no deja de ser un aspecto muy subjetivo. Y la percepción psicológica del cansancio a veces nada tiene que ver con el cansancio real. Se trata solo de cómo estoy sintiendo la energía en mi cuerpo y cómo estoy percibiendo mi capacidad de afrontar mi día a día.

Hay que diferenciar el cansancio que percibimos de la cantidad de ATP que tienen nuestras células, la moneda energética de nuestro cuerpo.

Relación entre cansancio y productividad

La sensación de cansancio va muy relacionada o está intrínsecamente relacionada con los objetivos que nos planteamos en el día a día.

El cansancio no solo es la energía de la que dispones, sino cuánto esperas hacer a lo largo de tu día a día con ella.

Debemos tener claro que la productividad está en el centro de la vida humana y estamos constantemente pensando en ser productivos en todos los ámbitos de nuestra vida y, por lo tanto, posiblemente estamos en una autotrampa en la que sentirnos cansados es la consecuencia final de querer ser productivos.

Y es que, además, queremos hacer un montón de cosas y, no solo eso, lo queremos hacer con una determinada alegría. Se nos exige o nos exigimos no solo hacerlo, sino hacerlo desde la mejor versión de nosotros mismos.

Cuanto más cansados, más cosas queremos hacer, y además, queremos hacerlas con una sonrisa.

Debemos tener presente que uno de los factores del cansancio en el que estamos inmersos es esta autodemanda de productividad que no exigimos.

La visión del cansancio en la historia

El cansancio no solo puede ser explicado por motivos actuales, sino que ha acompañado al ser humano desde la antigüedad. El cansancio acompaña al ser humano desde que es humano. Hipócrates y Galeno ya describían las causas del cansancio. Lo que ha ido cambiando es la moral que acompaña el concepto de cansancio, posiblemente en épocas de Hipócrates o de Galeno era el reflejo de estar enfermo y en la Edad Media se fue transformando el estar cansado con el no hacer suficiente para ganarte el cielo, con el concepto de pereza y con temas negativos relacionados con la religión.

Actualmente, se ha ido transformando y hay algo en todo esto de la moralidad que acompaña el cansancio y de lo que no nos hemos liberado. Nos incomoda porque nos hace sentir que estamos siendo perezosos y que no estamos cumpliendo.

El cansancio como unidad de medida

“Mira qué cansado”. A veces, confesar tu cansancio es una manera de decirte que has estado trabajando como un loco y produciendo. También hay un discurso como a la espera de un reconocimiento: “Ay, pobre, si estás cansado es porque realmente te lo curras mucho”.

Se entiende que estar cansado es lo contrario de ser perezoso, es una demostración de todo lo que haces, trabajas, etc. para ser reconocido por el resto de la gente, para demostrar que eres una persona válida y valiosa.

La mirada subjetiva sobre el cansancio

La mirada y la manera como nos tomamos la vida tendría que ver en cómo percibimos el cansancio. De dos personas que están con niños haciendo mil tareas al día, una puede terminar la jornada muy cansada y la otra no.

El exceso de pensamiento

Muchas veces lo que nos deja más cansados son aquellas situaciones en las que no podemos actuar y persisten en nuestra cabeza. Son situaciones sobre las que generalmente no nos podemos ocupar porque no podemos influir en ellas por el motivo que sea, porque necesitan su tiempo, porque no dependen de nosotros o porque simplemente no somos capaces de intervenir en su desarrollo.

Lo que más agota es el lenguaje interno, donde se pierde un montón de energía que no puede ser transformada en acción.

Diferencia entre cansancio, fatiga y falta de energía

El cansancio engloba estos dos conceptos: fatiga y ausencia de energía; dos sensaciones que han evolucionado con nosotros pero de manera independiente.

La fatiga

La fatiga es una señal homeostática que induce a una conducta evitativa; dejar de hacer para descansar y recuperar energía. Has andado mucho, has hecho ejercicio, has entrenado… Después de hacer cualquiera de estas cosas es normal que estés fatigado, todos lo sabemos y aceptamos.

La fatiga es el resultado de la acción, es algo que es explicable fácilmente por lo que acabas de hacer y no genera inquietud ni ningún tipo de disonancia cognitiva que te lleve a la desesperación.

La falta de energía

La sensación de energía es aquella sensación de bienestar necesaria para, de forma ancestral, salir a buscar comida, para hacer frente a un reto físico, buscar pareja o para reconocer el entorno.

La ausencia de energía es la ausencia de esta energía necesaria para afrontar el día a día. En absoluto es igual al concepto de fatiga, tú puedes estar tremendamente fatigado, pero en un momento dado sentir mucha energía porque la necesitas para hacer cualquier cosa.

Esta falta de energía puede llegar a ser tremendamente destructiva.

La soledad del cansancio

A veces es difícil sentirte comprendido cuando estás cansado. Cuando uno está muy cansado y lo expresa en casa, muchas veces no encuentra suficiente empatía o comprensión. Normalmente, se dan consejos rápidamente y se busca una intervención rápida: “Tú lo que tienes que hacer es esto, “lo que te pasa es que comes mal” o “tienes que dormir mejor”.

En algunas familias o en algunos contextos el concepto de cansancio no está muy bien aceptado, pero sí lo está por ejemplo tener dolor de cabeza. Entonces, si de pequeño cuando estás muy cansado no puedes manifestarlo con tranquilidad y ves que cuando tienes dolor de cabeza sí que está bien aceptado y reconocido por la familia, al final vas a reproducir esta estrategia para conseguir el objetivo de descansar y que te cuiden.

Pensamientos rumiantes, el contexto

Los pensamientos rumiantes son ese bombardeo mental que nos funde literalmente la energía. Son sensaciones que tienen una finalidad evolutiva, la de protección.

La ansiedad que nos generan puede llegar a ser “beneficiosa” en el sentido de que nos anticipa a un posible mal. Pero son señales homeostáticas muy caras de mantener, por eso no podemos estar constantemente anticipando y sintiendo miedo, puesto que nos deja reventados. Si no tuviera este coste no pasaría nada por estar un poco ansiosos.

Estar cansados después de comer

Estamos diseñados para sentir energía, para buscarnos la vida, la comida… lo que sea, y actualmente ya no hace falta o no hace tanta falta.

Por este motivo esa sensación necesaria para afrontar el día a día después de comer baja porque se ha conseguido ya el objetivo que era nutrirnos. Pero, paradójicamente, en estos días donde se valora la productividad, en lugar de vivirlo como algo bueno, lo valoramos negativamente. 

Cerebro egoísta

Uno de los sistemas que más energía consume estando en reposo de nuestro cuerpo es el cerebro. El cerebro coordina cómo el cuerpo redistribuye tu energía; para sobrevivir, para reproducirte, para regenerar algunas células… Solo el sistema inmune es capaz de entrar en choque con el cerebro y decirle: “Bueno, tú quieres esto, pero necesitas esto otro”

Por eso el sistema inmune y el sistema nervioso son dos de los sistemas que chocan constantemente y que seguramente explican una parte de la sensación de cansancio que sentimos actualmente. 

El cansancio cognitivo

Se produce un cansancio cognitivo brutal cuando una parte de ti quiere cuidarse y otra parte de ti quiere disfrutar. Es una lucha interna muy fuerte. Y el cansancio cognitivo al final se va a manifestar en el cuerpo.

El exceso de mirada interna, de estar todo el día pensando en uno mismo y la ausencia de acción puede ser un detonante de cansancio.

La cosa no es que no te canses, sino cánsate bien, la vida conlleva cansancio.

Unidad de medida: ¿Cuántos cafés te tomas al día? ¿7? Estás cansado

Los estimulantes son un préstamo al banco, son el uso químico de sustancias que inhiben la sensación homeostática de cansancio y, por lo tanto, no nos dejan descansar lo que necesitamos.

El cansancio y el propósito de vida

Hay gente que encuentra la energía en lo que hace o en su trabajo porque es algo que les gusta mucho.

Pero según Víctor Amat, “que te guste lo que haces no deja de ser una cuestión estadística. No todo el mundo tiene esta suerte”. Es cierto que es un motivador excelente que hace que tú no trabajes desde el cansancio, sino que trabajes desde la ilusión y vayas cargándote de energía a medida que te vas cansando porque estás haciendo algo que te gusta.

Si lo tienes, es una suerte. Puedes intentar buscarlo, pero también puede ser una fuente de cansancio.

Hábitos y cansancio

Vivir con un impacto glucémico continuo tiene efectos en el cansancio y en el agotamiento. Pero tener la glucosa alta, tener la insulina alta, tener la leptina alta, es antagonista a esta sensación de energía.

La sensación de energía poco tiene que ver con ingerir energía.

La importancia de parar, para retomar

Si tienes poca energía, a lo mejor tienes que plantearte cómo vas a enfrentarte a ese reto, cómo puedes ir poco a poco mejorando en ese terreno para conseguir adherencia.

Este hecho de parar, de dejar de actuar como un loco hacia delante porque nos han dicho que es lo bueno y pensar en lo que tú necesitas, en cómo tú vas a afrontar ese reto, es clave para no “morir en el intento”.

Qué hay sobre la tendencia de no fap, no masturbarse

Existe una moda entre los que se autodenominan estoicos que es el no fap, no masturbarse. Lo hacen con el objetivo de subir la testosterona y también se relaciona con evitar el cansancio y el agotamiento físico.

Está descrito y es sabido que hacer entre 2 y 7 días de abstinencia antes de un seminograma mejora la calidad espermática y aumenta ligeramente la testosterona. Sin embargo, que suba ligeramente no quiere decir que se note su impacto en nuestro día a día. Se desconoce cuánto tiempo hay que estar en abstinencia para conseguir que haya un  impacto real del incremento de la testosterona.

No eyacular posiblemente es como ayunar, a corto plazo desagradable, pero que si le pillas el punto puede convertirse en adictivo.

Está demostrado que el rendimiento deportivo no baja, por lo que la eyaculación no retrasa la fatiga. Pero hay algunos deportes en los que necesitas un plus psicológico de agresividad o rudeza que puede ser que se consiga cuando no hay masturbación.

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