Jordi Arrese ha sido tenista profesional durante muchos años y vivió probablemente el momento de su carrera más rico para él con un evento que todos recordaréis: los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde ganó la medalla de plata contra un suizo inmenso que se llama Marc Rosset.

Jordi Arrese, espero haber dicho bien lo que significó esa medalla de plata para ti.

Si, lo has dicho perfectamente. Fue mi mayor triunfo y una lástima no haber ganado, porque estuve bien cerca. La verdad es que era una oportunidad única y allí arriesgué muchísimo.

Jordi Arrese

¿Por qué arriesgaste muchísimo? ¿Centraste toda la temporada en esos Juegos Olímpicos?

Exacto. Nosotros normalmente no hacíamos más de 1 mes y medio o 2 de pretemporada, pero ahí hice 4 meses y medio, solo para los Juegos Olímpicos. Yo trabajaba con Paco Seirul·lo, que me hacía el físico. Era un avanzado de la época y me dijo que podíamos hacer micro temporadas, en la que estaría bien toda la temporada, o una muy potente, en la que hacía 8 horas y media: 4 de gimnasio y 4 y media de físico. Descansaba el sábado por la tarde y el domingo; todo esto para llegar al mes de julio a la máxima forma. Así fue, estuvimos a tope. De hecho, me perdí la inauguración de los Juegos Olímpicos porque estaba en una final de Holanda.

Me comentas que hiciste una preparación específica para los Juegos Olímpicos. ¿La alimentación también la cuidabais o cada uno comía lo que quería?

La verdad es que yo comía de todo.

¿Incluso en esa pretemporada?

No, en esa temporada comí diferente porque quería muscular, de hecho fui a una dietista. Siempre he estado muy delgado y quería muscular, por lo que tomaba más de 8500 calorías todos los días.

Pero también hacías 8 horas de entreno.

Pues sí. De 8 a 9 ya estaba corriendo en la Carretera de les Aigües, que recorría de punta a punta, así que también desgastaba mucho. Lo hice para muscular pero no llegué a los 2 kilos, que en 1 mes desaparecieron. Cuando veo a gente que en 2 meses tiene 5 kilos de músculo, alucino, porque no es mi caso.

¿Cómo te alimentabas cuando jugabas al tenis?

Cuando jugábamos comíamos mucha pasta. No tomábamos cosas integrales, que creo que son buenas, sino hidratos de carbono. Es decir, alimentos que nos diesen energía y fuerza.

Hablamos de una época en la que el plato de pasta era el principal alimento de un deporte de desgaste.

Sí. También lo era la carne. En aquella época comía muchísima carne, de hecho tenía ácido úrico y no le daban la misma importancia que ahora. Es verdad que yo tenía mucha energía y fuerza, eso también hizo que no le diese una importancia vital a la comida. Tomábamos demasiados dulces y como no engordaba, era un no parar.

¿Hay algún dulce que te guste en especial? chocolate, nata...

¡Me gusta todo! caramelos, golosinas… tengo los dientes hechos un cuadro. Debo decir que es lo único en lo que he bajado, porque creo que el azúcar no es sano.

¿Cuándo empiezas a tomar consciencia de la alimentación y a cambiarla? Porque en la época en la que jugabas profesionalmente te alimentabas como querías.

En general comía bastante bien y sano, quizás con lo único que me pasaba era la carne. Yo creo que empecé a cambiar en la última época de jugador, cuando hicimos un negocio con mi hermano que era un self-service de ensaladas: el Fresco.

Me acuerdo que fue uno de los primeros, además el precio era muy bajo.

Todo era natural, fuimos los primeros que innovamos un poco con las ensaladas porque le poníamos de todo: pasas, pipas, de todo. Me acuerdo que mi padre nos dijo que con el negocio de las ensaladas no haríamos nada, pero por suerte mi hermano Víctor, que es muy trabajador, lo hizo muy bien e innovamos con el tema.

Es decir, que con el negocio de las ensaladas empiezas a sensibilizarte con el tema.

No comía nunca ensaladas y allí empecé porque le podías poner un montón de cosas naturales: hinojo, pasas, zanahoria… siempre hay muchísimas cosas que te gustan.

Después llega tu mujer y te dice: ''Jordi, me voy a estudiar un curso de dietética y nutrición, que siempre me ha llamado la atención''. Explícanos esto y háblanos un poco de vuestros dos hijos.

Mi mujer ya había hecho cosas de moda y le gustaba todo este tema. Hizo un máster de dietética y nutrición y entró un poco en la dinámica. No ejerció, lo hizo porque le gustaba, pero cuando nació nuestro primer hijo, tuvimos muchos problemas. Fuimos al médico y nos dijeron que tenía intolerancia a la fructosa.

¿Qué síntomas tenía? ¿Hacía digestiones pesadas?

Hacía muchas descomposiciones, el color de la caca era amarillo y tenía unos dolores de estómago horrorosos. Después, el médico nos dijo que era intolerante a la fructosa, pero se la quitamos y no cambiaba nada. Después nos dijeron que tenía intolerancia a la lactosa, pero también seguía igual de mal. Mi mujer se fue apuntando todo lo que comía, así que veía lo que le daba y decía que esto no podía ser. En las pruebas no salía que era celíaco pero fue dejarlo y mejorar. Nos llegaron a proponer hacer un biopsia para saber qué le pasaba, pero el niño era muy pequeño. Entonces fuimos a otro médico y vimos clarísimamente que era celíaco, alérgico al gluten. Con nuestro segundo hijo fue mucho más fácil, cuando vimos las descomposiciones ya supimos que también lo era.

“Me acuerdo que a los 24 años tuve un problema de tendinitis y no había manera. Siempre me ponían corticoides varias veces y el problema siempre volvía”

Os disteis cuenta de que saliendo de la medicina convencional, encontrabais otras vías que a vosotros os iban mejor.

Desde los 24 años, conozco a un médico del corazón y del pulmón que entró mucho en las alternativas a la medicina convencional. Me acuerdo que a los 24 años tuve un problema de tendinitis y no había manera. Siempre me ponían corticoides varias veces y el problema siempre volvía, así que este hombre, que estaba en Masnou, me pinchó un remedio natural a base de plantas y me fue genial. Él hace sobre todo mucha cosa de homeopatía. Desde entonces, trató el embarazo de mi mujer, que tuvo un parto complicado, y también trata a nuestros hijos. Siempre nos ha pinchado homeopatía y a nosotros nos ha funcionado impresionantemente. Mi hijo pequeño solo se ha tomado un antibiótico en su vida, y nos han recetado 8 o 9 veces. Siempre con homeopatía todo ha ido perfecto y está creciendo el doble que el mayor. Mi mujer y yo empezamos a comer ecológico y más sano y nos sentimos muy bien, con mucha energía. Con el tema del gluten, que ya es complicado de por sí, he querido que mis hijos se alimentasen lo mejor posible. De hecho, voy a comprar siempre a las tiendas ecológicas.

De hecho, tú y yo coincidimos en una tienda de comida ecológica (se ríen).

Pues sí. Esa tienda es nueva y la verdad es que tiene de todo y está muy bien.

Tú has sido tenista de élite, un deporte de exigencia que desgasta mucho los huesos. Eso es inevitable, pero me has dicho que los problemas cervicales también te los has tratado con medicina alternativa y a base de homeopatía.

Sí, siempre. Me acuerdo de que cada vez que me pinchaban, era Inzitan, que contenía incitante, vitamina B y corticoides, pero claro, yo tengo 2 hernias, todos los discos aplastados y artrosis.

¡Nadie lo diría, te veo muy en forma! ¿Cuántos años tienes?

52. Peso lo mismo desde los 18 hasta hoy. La cuestión es que me tuve que plantear si hacía una vida con la que iba con la gente alternativa y más naturista —tengo un osteópata que es un fenómeno, un buen quiropráctico, un fisioterapeuta impresionante que es más que eso y este médico que me ayuda en cualquier cosa que necesite—. Entonces decidí que iba por esa vía o no me interesaba. La verdad es que he cogido la vía más natural en la que te cuidan el cuerpo y con la que no te tratan el síntoma, sino el problema en sí. A mi a veces me pasaba que me pinchaba Inzitan y vitamina B, al cabo de unos cuantos pinchazos se me pasaba pero seguía teniendo lo mismo.

Es decir, vas al origen del problema. No al síntoma, sino a lo que provoca ese síntoma.

Exacto. Conozco a un chino que hace chi kung y de vez en cuando me hace acupuntura, por vitalidad. Yo me encuentro de maravilla, mucho mejor que antes. Ahora tengo muchas menos tortícolis, porque en mi época de jugador tenía, como mínimo, tres tortícolis al año. De hecho, me acuerdo que llegué a Madrid y estuve toda la semana jugando con collarín; era muy duro.

¿Esa ''animadversión'' hacia la medicina convencional nace a partir de los problemas de tus hijos o tienes más experiencias?

Sinceramente, no te lo sé ligar. Lo de los niños está clarísimo, después mi mujer tenía dos vértebras aplastadas y la tenían que operar. Además, mi madre tiene osteoporosis y le hacían tomar un medicamento que cuando leí los efectos secundarios me quedé impresionado. Con mi primer hijo, pasó por muchas cosas y los medicamentos tenían muchísimos efectos secundarios, que no nos miramos nunca. Entonces, entré en la dinámica y vi que lo otro funcionaba mucho mejor, sin efectos secundarios. Estoy muy a favor de la medicina naturista.

¿Quién compra en tu casa?

En mi casa compro casi siempre yo.

Es decir, que el día que nos vimos en el supermercado no fue casualidad. ¿Cómo te organizas una vez que estás en el supermercado?

Con la pasta voy directamente a la que es para celíacos. Yo a veces como pasta normal, pero normalmente la mía es integral. Compro las verduras, la frutas y la carne. Para los niños hay un día de carne blanca y un día de carne roja. Yo cuando era joven comía mucha carne roja, como ya he dicho antes, y eso disparaba el ácido úrico. Vi que era mejor no comer tanto, igual que la leche, que también la tomamos ecológica. Les dan antibióticos a las vacas y a los cerdos, y prefiero comerlo todo ecológico, que sé que no tendremos tanta porquería en el cuerpo. También como mucho pescado, de hecho tenemos un restaurante de pescado y marisco.

Por eso estás tan bien, porque te cuidas muchísimo. Yo me acuerdo que os seguía a todos los tenistas de la época y tienes el mismo cuerpo, estás igual de delgado.

Tampoco hago mucho deporte, me gustaría hacer más. Sé que en el restaurante y en casa comemos bien, pero si salimos no nos fijamos tanto en lo que comemos, solo tenemos cuidado de que los niños no coman gluten.

“Si ahora volviese a jugar, comería muy diferente a cómo comía, pero en aquella época, tenía una energía y una vitalidad brutal y no le daba importancia”

Por cierto, tú fuiste capitán del equipo de la Copa Davis.

Sí, éramos 3 y yo estaba en la silla.

¿Les sugeriste durante tu capitanía un cambio de alimentación, o pensaste que era muy complicado con los tenistas porque la gente hace lo que quiere?

Los tenistas compiten individualmente, pero en la Copa Davis siempre lo cuidábamos bastante. Teníamos al médico de la Copa Davis, Ángel Cotorro, y siempre cuidábamos mucho la alimentación: ensalada, pasta, carne… No era ecológico porque en hoteles u otros sitios no se podía controlar, pero la cuidábamos bien. Al final cada uno hace lo que quiere, pero comíamos bastante sano.

¿Crees que la alimentación saludable podría cambiar el rendimiento de los deportistas? De hecho, hay deportistas como Djokovic que lo han dicho: desde que han cambiado la alimentación les va mucho mejor y lo ganan todo. ¿No es chocante que en un deporte tan profesional donde se miran todos lo detalles, no le den importancia a la alimentación?

Yo creo que no se mira lo suficiente. El problema está en que los tenistas y los deportistas en general tienen tanta energía, que no creen que un 3% que les puede variar pueda ser importante; y la verdad es que sí. Si ahora volviese a jugar, comería muy diferente a cómo comía, pero en aquella época, tenía una energía y una vitalidad brutal y no le daba importancia. Hoy en día, ves a muchos jugadores que si cambiasen la alimentación harían un cambio radical. Creo que la alimentación es básica, es lo más importante de nuestra vida, nuestra gasolina. Incluso a nivel de deporte, donde ya se mira un poco, son pocos los jugadores como Djokovic que quieren ir al detalle.