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Cuando llega el otoño y empieza el frío, llega también el momento de las alcachofas, unas hortalizas sabrosas, con muchas posibilidades en la cocina y, por supuesto, con muchas propiedades saludables para nuestro organismo. ¿Colesterol? ¿Problemas de hígado? De corazón? ¿Ácido úrico? La alcachofa os ayudará.

Es originaria de la costa mediterránea, de Sicilia o Egipto. Aquí nos interesa hablar de las propiedades nutricionales de los alimentos, pero la alcachofa tiene una historia curiosa en la mitología y merece la pena detenernos un momento. El dios Júpiter se enamoró de Cynara, una chica rubia y muy bella que lo rechazó. Júpiter, que tenía un carácter fuerte, la transformó en Cynara scolymus, que es el nombre científico de la alcachofa. Así que, si un dios os tira los tejos, pensáoslo bien antes de rechazarlo.

Propiedades nutricionales

Como contiene muy pocas calorías y tiene propiedades diuréticas, se utiliza mucho en dietas para adelgazar. Seguramente recordaréis la famosa dieta de la alcachofa, que pusieron de moda celebridades españolas de baja estofa. Huelga decir que no tenéis que hacerle ningún caso, ¿verdad?

Además, la alcachofa contiene vitaminas del grupo B, en concreto niacina (B3), riboflavina (B2), tiamina (B1) y B6 y también vitamina A. Es rica en hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio y sodio, y contiene varias proteínas y también hidratos de carbono y mucílagos (fibra soluble). Resulta especialmente interesante por los ácidos que contiene, como el cafeoilquínico y el dicafeoilquínico, el cafeico, el oleico, el linoleico y el pantoténico. También aporta flavonoides.

Efectos sobre el organismo

La alcachofa es buena para los problemas digestivos y metabólicos, gracias a la fibra soluble que aporta. Así, es depurativa, regula el tránsito intestinal y fortalece el sistema inmunológico. También es buena para las cefaleas (dolor de cabeza) y para controlar el colesterol, por los mucílagos y también por los flavonoides, que aparte son antioxidantes y estimulan el corazón.

Protege el hígado y contribuye a su recuperación en casos de enfermedades hepáticas. Favorece la función biliar gracias a los ácidos cafeico, oleico y linoleico y el ácido cafeoilquínico estimula la producción de bilis. Por esta razón, los que tengan piedras en la vesícula deberían evitar comer alcachofas.

Estos ácidos, junto con la fibra, también son responsables de la reducción del colesterol, y disminuyen la presión arterial y previenen la arteriosclerosis. La alcachofa también reduce el nivel de azúcar en la sangre.

Atención madres lactantes: la alcachofa disminuye la producción de leche.

Cambios vitales

Siempre insistimos en la necesidad de comer productos de temporada, porque la naturaleza nos provee de todo lo que necesitamos en cada estación y porque cuando las verduras se cultivan y se recolectan siguiendo su ciclo vital, sus propiedades saludables se multiplican. Además, desde el punto de vista de sus cualidades energéticas es cuando están mejor. Es importante cambiar el chip: viviréis más en armonía con vuestro entorno.

Como se cocina

Se plantan en abril y en mayo y se suelen recoger a finales del otoño, porque no toleran bien el frío intenso. Elegid las alcachofas más pesadas, cerradas y con las hojas muy juntas: son las más tiernas. Para conservarlas, lo mejor es ponerlas en la nevera dentro de un recipiente hermético o una bolsa de plástico, pero se dañan bastante rápido, así que no las dejéis allí más de cinco o seis días.

Se oxidan muy rápidamente, como habréis comprobado al cortarlas, porque se vuelven negras. Para evitar esto hay varios trucos, como sumergirlas en agua con limón o perejil.

Recetas básicas

Alcachofas al horno

Para 4 personas

Ingredientes

  • 8 alcachofas
  • 8 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío
  • Sal
  • Limón

Elaboración

  1. Retirar las primeras hojas, que son más duras, y cortar las puntas de las alcachofas.
  2. Golpear las alcachofas contra una superficie dura para aflojar sus hojas.
  3. Poner un poco de aceite en un recipiente apto para el horno y poner las alcachofas, con la parte más estrecha hacia arriba.
  4. En la parte superior de las alcachofas poner un poco de aceite de oliva, unas gotas de limón y un diente de ajo picado. Salar.
  5. Hornear durante 25 minutos a unos 180 a 210 grados
Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista