Estamos llegando al final de temporada de varios vegetales y frutas. Entre ellas, y por desgracia para muchos, se encuentra la tan preciada alcachofa. Por eso hoy os enseñamos a alargar la vida de este valioso alimento y darle un mayor uso.

Años atrás, la alcachofa se convirtió en una de las hortalizas más preciadas en las dietas de adelgazamiento gracias a su reducida cantidad de calorías y efecto diurético. A raíz de esto, surgieron diversas dietas de moda que se basaban en el consumo de caldos de alcachofa para aumentar la diuresis, disminuir y controlar el apetito gracias a sus fibras vegetales y, en consecuencia, bajar de peso. Sin embargo, dejando de lado sus apreciadas dotes para ayudar de forma moderada en dietas de adelgazamiento, no debemos olvidar otras de sus muchas propiedades que han pasado desapercibidas y que nos ayudan en casos de problemas más graves.

¿Qué propiedades tiene la alcachofa?

La alcachofa es una verdura que contiene hidratos de carbono, proteínas y nos provee de gran cantidad de vitaminas y minerales. Entre otros encontramos la vitamina A, la vitamina B (en concreto la B3, B2, B1 y B6) y minerales como el magnesio, sodio, potasio, hierro, calcio y fósforo.

Entre sus papeles más destacados debemos recalcar su ayuda en la enfermedad hepática, obesidad o diabetes. Esta verdura contiene cinarina, un principio activo amargo con propiedades atribuidas para la depuración y protección hepática. Ayuda a digerir las grasas y tiene efecto colerético, lo que estimula la producción de la bilis y facilita la expulsión de las grasas a través de éstas. Es importante beneficiarse de este principio sobretodo en primavera, época en la que, según la medicina china, es bueno realizar una depuración hepática para combatir la astenia primaveral y las alergias. Por otro lado, la alcachofa también es buena en caso de estreñimiento y para ayudar a bajar el azúcar en sangre, mejorar la flora intestinal y prevenir o combatir la diabetes; además, nos permite controlar la absorción hidratos de carbono y reducir el índice glucémico. Contiene potasio de forma natural y, por ello, también es un buen remedio diurético (favorable para el ácido úrico, artritis o la gota, entre otras patologías).

¿Cómo podemos consumirla?

La alcachofa es un alimento muy versátil y podemos utilizarla en recetas muy variadas.

Alcachofas

Podemos cocinarla al vapor, al horno, se puede hervir, freír, preparar infusiones y caldos o añadirla a guisos, arroces, sopas, potajes o tortillas, entre otras opciones.

Sin embargo, ahora que el calor poco a poco empieza a llegar y que los menús refrescantes entran a formar parte de nuestros platos, una buena, y para muchos seguro que nueva, manera de poder disfrutar de todas las propiedades de esta magnífica verdura es en forma de batido o crema fresquita y refrescante.

Para poder realizar una crema hay que disponer de una base de caldo de alcachofa y después batirlo junto al resto de ingredientes hasta conseguir la textura deseada. A veces, puede resultar muy engorroso tener que preparar los caldos, ya que requieren de largo tiempo de cocción. Por eso, podemos optar por los de alguna marca de confianza. En mi caso, para los días que más prisa tengo, utilizo el preparado de Aneto, que incluye únicamente ingredientes frescos, naturales y de producción ecológica. En este caso añaden alimentos que refuerzan las propiedades beneficiosas de la alcachofa. Entre ellos encontramos la cebolla, los espárragos verdes, el hinojo, el jengibre, la menta fresca y el apio, que también ayuda a limpiar el organismo. Además, también hay grasas saludables gracias al aceite de oliva virgen extra. Otro de los aspectos positivos de este caldo es que no contiene sal añadida, la única sal que tiene es la procedente de las verduras que utilizan para su preparado. Esto nos permite ajustar el sodio a nuestro gusto una vez realicemos el batido.

¿Es bueno consumir alimentos bajos en sal?

La sal nos ayuda a equilibrar los líquidos en el cuerpo, a transmitir los impulsos nerviosos, regular el ritmo cardíaco o a prevenir calambres musculares, entre otros beneficios. Sin embargo, el exceso de ésta también nos puede llevar a problemas graves.

A pesar de no ser conscientes de ello, la mayoría de nosotros consumimos casi el doble de la cantidad recomendada de sal a diario (10 g en lugar de los 5 g estipulados por la OMS). De hecho, esta cifra puede verse incrementada cuando tomamos platos preparados o alimentos ultraprocesados, ya que suelen contener grandes cantidades en forma oculta, lo que los convierte en productos más adictivos y sabrosos. El problema más grave que puede causar un exceso de sal es una presión arterial elevada, y, en consecuencia, retención de líquidos, que nos podrá llevar a problemas graves a nivel cerebral, cardíaco y renal, entre otros.

Por ello, es importante tomar consciencia y calcular, en mayor o menor grado, el consumo de sal a lo largo del día. Al principio puede resultar complicado reducirla. Una buena idea para dar más sabor a nuestros platos y que no nos parezcan insípidos, es añadir especias y hierbas aromáticas. El paladar poco a poco se irá acostumbrado y sentiremos sus beneficios.

Dieta vegetal, hipocalórica e hiposódica

Como ya he mencionado, es muy importante ayudar al hígado y organismo en general a depurarse y regenerarse. Una buena época del año es la primavera, aunque esto no implica que el resto del año podamos dedicarnos a comer alimentos poco recomendables a diestro y siniestro sin ningún tipo de control. Por esta razón, es muy importante disminuir el consumo de proteína animal y lácteos, dejar de lado las frituras o formas de cocinar excesivamente grasientas, olvidarnos por completo de los ultraprocesados (muy altos en sal) y azúcares y basar la alimentación en vegetales (sobre todo los amargos, ya que aumentarán la depuración hepática) y alimentos de calidad.

Receta: Smoothie de alcachofa, pepino y jengibre

Para los más atrevidos os dejamos una receta ideal para estos días en los que el sol ya empieza a brillar con fuerza. Un smoothie fresquito de alcachofa, pepino y jengibre bajo en sal que, seguro, os sorprenderá. Una forma fácil, rápida y deliciosa de aprovecharnos de todos los beneficios de esta verdura y de su versatilidad:

Ingredientes

  • 1 L de caldo de alcachofa
  • ½ limón exprimido
  • 2 pepinos
  • 8 g de jengibre
  • Menta

Elaboración

  1. Cortar el pepino y el jengibre en porciones pequeñas.
  2. Colocar los ingredientes, incluidas las hojas de menta, en una licuadora, añadir el zumo de limón y el caldo de alcachofa y mezclar hasta obtener un zumo suave.
  3. Colocar algunas piezas de fruta en la presentación y servir frío. Espesar el batido añadiendo 2 cucharadas de harina de almendras o cualquier fruto seco (opcional). Si no se dispone de licuadora, triturar con una batidora de mano.
  4. ¡A disfrutar!