El resfriado común es una infección típica de las vías respiratorias altas, con síntomas muy incómodos –como tos persistente, mocos (muchos), fiebre (menos común), molestias en la garganta, entre otros–, causada por diversos virus, muy común en épocas de cambios de temperatura y que suele pasar al cabo de unos días. Existe siempre la tentación de recurrir a los medicamentos de farmacia para hacer desaparecer estas molestias, pero la realidad es que tanto la fiebre como los mocos o la tos cumplen funciones importantes para combatir los microorganismos y, por tanto, lo mejor es acompañar el proceso; mucho más que anularlo. Además, cuando el resfriado no se resuelve fortaleciendo el terreno, es muy común volver a recaer, y con los síntomas más acentuados.

Remedios naturales anti resfriados

Remedios naturales anti resfriados

Combatir un resfriado con alimentos de la despensa es algo que ya hacían nuestras abuelas y que servirá no solo para suavizar la sintomatología, sino también para aumentar las defensas y evitar recaer.

Los alimentos de la despensa: remedios de siempre que no fallan

  • La cebolla

La cebolla es el gran remedio de la abuela, que ayuda a sacar mocos, a matar gérmenes y a respirar mejor.

Además de incluirla en los platos, una manera muy simple de utilizarla y efectiva igualmente es cortar una cebolla por la mitad y dejarla junto a la cama de la persona resfriada toda la noche. Los aceites esenciales de la cebolla pasan al aire y realizan una acción expectorante y antiséptica. Para seguir aprovechándola, se vuelve a cortar en pedazos más pequeños para las siguientes noches hasta que deje de oler (cuando ya no huele, es que no suelta aceites esenciales).

Otra forma de utilizarla es tomarla en una infusión. Con un poco de miel no es nada desagradable de sabor y alivia mucho las molestias de garganta. Se puede ir tomando a sorbitos durante todo el día.

Tanto la fiebre como los mocos o la tos cumplen funciones importantes para combatir los microorganismos y, por tanto, lo mejor es acompañar el proceso; mucho más que anularlo.

  • El jengibre

Otro imprescindible de la despensa antiresfriados. El jengibre, además de calentar el organismo y reconfortarlo, es uno de los remedios más efectivos para aliviar la tos y expulsar la mucosidad y combatir la infección. También es muy fácil de incorporar en una crema de verduras o en una infusión añadiendo un pedacito del rizoma y desechándolo antes de beber el líquido.

  • Ajo

Al igual que la cebolla, este tesoro de la naturaleza no solo tiene propiedades antisépticas muy potentes, sino que también es un gran aliado del sistema respiratorio y pulmones, ya que promueve la fluidificación y expulsión de mocos. Asimismo, el ajo refuerza el sistema inmunológico. Se puede añadir a ensaladas o cremas, siempre crudo.

  • Tomillo y orégano

Estas hierbas aromáticas son grandes antisépticos y pueden tomarse en forma de infusión o, también, como ingredientes en los platos. Si la garganta está afectada, también puede ser útil realizar gárgaras con estas plantas un par de veces al día.

  • Shiitake

Esta variedad de setas tonifica el sistema inmunitario ya que aumenta las defensas para combatir contra la acción de microorganismos. Los shiitake son muy fáciles de incorporar en el menú, pues son deliciosas y muy versátiles en la cocina: acompañando unos huevos revueltos o en un salteado de verduras, en guisos o, incluso, en forma de crema, las setas shiitake son un aliado sabroso contra el resfriado común.

  • Fermentados

Son alimentos probióticos que favorecen un equilibrio en beneficio de la flora intestinal saludable y evitan que se instalen organismos patógenos. Como ya se sabe, si cuidamos la mucosa intestinal, estaremos vigilando la puerta de entrada a nuestro organismo y también estaremos preservando el resto de nuestras mucosas, todas ellas vinculadas estrechamente, pero especialmente la intestinal y la respiratoria. Además, recordemos que en el tubo digestivo se encuentra una gran proporción de nuestra producción inmunitaria. Entre los alimentos probióticos que podemos incorporar, encontramos el kéfir de agua, las olivas, el té kombucha, la ciruela umeboshi, el vinagre de sidra de manzana crudo, las verduras crudas fermentadas como el chucrut (si se compra, ¡que no sea pasteurizado!).

  • Alimentos ricos en provitamina A: zanahorias, espinacas, calabaza, boniato y perejil

Son alimentos que protegen las mucosas contra los microorganismos invasores, ya que son fuentes de carotenoides. El perejil, además, es una fuente interesante de vitamina C.

Caldo reconfortante antiresfriados

Una de las formas más convenientes para incorporar todos estos alimentos es a través de un caldo, que podemos ir tomando a lo largo de todo el día y que irá ejerciendo su efecto y reconfortándonos, a la vez que será una manera de mantenernos hidratados.

Aprovecharemos para incorporar alimentos de temporada como col, nabo, chirivía, zanahoria, cebolla, todos muy interesantes, pues son ricos en micronutrientes y fitoquímicos que pasarán al agua que nos beberemos. Si no os pensáis tomar las verduras, añadid la sal al final, de lo contrario, los minerales y vitaminas de las verduras no pasarán al agua.

Zumo de naranja: tarde, pero seguro

Según una revisión científica* de 2013, el remedio natural de toda la vida ha demostrado ser eficaz en la disminución de la gravedad de los síntomas del resfriado y también en la duración del mismo, aunque no tanto en prevenirlo. Se considera que a partir de un gramo de vitamina C al día es una dosis suficiente para disminuir las molestias y duración del resfriado.

De hecho, el vaso de zumo de naranja mañanero no tiene tanto sentido en épocas de frío, pues su naturaleza también es fría, lo que tenderá a debilitarnos frente a las temperaturas ambientales. En otoño-invierno, el organismo necesita calentarse y los alimentos juegan un papel importante. El cuerpo lo pide: bebidas calientes y comidas cocidas y –aún mejor– de cuchara. La vitamina C de las naranjas podemos obtenerla de otros alimentos más adecuados para la época: perejil (se puede picar y añadir al plato justo antes de consumirlo), brócoli o coliflor al vapor (unos pocos minutos, para minimizar las pérdidas) y unos trozos de pimiento o unas hojas de escarola en una ensalada tibia.

Reposo: el último orejón del tarro

Casi siempre esperamos a estar fatal para frenar. O, mejor dicho, solo frenamos cuando ya no podemos seguir. Este es un error bastante inevitable hoy en día, pero la realidad es que la mayoría de las veces es más caro seguir en malas condiciones que saber parar a tiempo y habilitar un rato exclusivo para que el cuerpo pueda repararse.

Luego, lo de siempre: de nada servirá incorporar todos estos alimentos y remedios si antes no se aparta todo lo que entorpece el funcionamiento correcto del sistema inmunitario, como alimentos ultraprocesados, gluten y lácteos, que tienden a aumentar la producción de moco y dan mucho trabajo al organismo, pues favorecen la permeabilidad intestinal y son proinflamatorios. También vale la pena tener en cuenta otras medidas, como evitar el encierro, limpiarse bien las manos, beber durante todo el día (mejor si son bebidas terapéuticas como algunas de las que comentamos), hacer lavados nasales con agua de mar o dar paseos por la playa.

* https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD000980.pub4/abstract

 

Pilar Rodrigáñez

Dietista

    @pilarrodriganez
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