Hoy en día hay muchas patologías o afecciones en las que tomar probióticos puede ser una gran ayuda. Pero, con tanta variedad en el marcado, ¿cómo sabemos cuál es el mejor para cada caso, y cómo lo tenemos que tomar? Nuestra dietista Neus Elcacho te cuenta sus trucos profesionales y personales…

¿Sabíais que…?

Hasta ahora se pensaba (y yo misma seguía repitiendo gracias a lo que aprendí con Xevi Verdaguer) que la microbiota viene marcada por el primer contacto del bebé con el exterior, es decir, por piel materna. Así pues, se había visto como el parto vaginal aportaba bacterias más beneficiosas en el ámbito inflamatorio e inmunitario para el bebé (sobre todo Lactobacillus), que un parto por cesárea, en el que intervenían microorganismos no vaginales sino más dérmicos de la madre y de los profesionales sanitarios (Clostridium, Enterobacter y Klebsiella). Sin embargo, a principios de este año, algunas investigaciones marcaban que no era así. En concreto, un estudio publicado en la revista Nature Medicine enfatiza que el proceso “de adquisición” del microbioma del bebé se marca mucho antes del embarazo de la madre.

Seguramente alguien se pregunta: “Pero con alimentos fermentados cada día no necesitamos tomar probióticos, ¿verdad?”

  • No todo el mundo tiene tolerancia (o digiere bien) los alimentos fermentados (en nuestra cultura, de fermentados hay pocos). El chucrut, el kéfir, y el kombucha son muy nuevos aquí (aunque los pickles no tanto).
  • No son las mismas cantidades y puede que hayan sido uperizados, lo que reduce la cantidad de bacterias vivas. No aportan las cepas que nos interesan ni la variedad. Algunas especies de Saccharomyces ( cerevisae) son muy conocidas por su protagonismo en la preparación de vino, cerveza y pan, mientras que el Kluyveromyces marxianus se utiliza para hacer kéfir. Hace poco que he conocido esta hiperbebida probiótica: http://drstevi.com/tienda/bio-bebida-probiotica-amor/.

En la consulta vienen cada semana pacientes con problemáticas digestivas (estoy especializada raíz de tener colon irritable) que han tomado probióticos y que no han notado mejoría de los síntomas. ¿Por qué? Como os explicaré más adelante, quizás hay primero “limpiar” bacterias más problemáticas, quizás hay que mejorar el terreno “donde viven” (mucosa digestiva) o tal vez no nos lo estamos tomando en el momento idóneo, ni lo hemos tomado bastante tiempo, ni estamos tomando uno suficientemente bueno para lo que nos hace falta.

Lo primero que tenemos que saber, pues, es que hay que esperar de un buen probiótico:

  1. Cantidad de bacterias elevadísima

Un buen probiótico debería tener 10.000 millones de bacterias. Una gran parte se pierde por el camino durante la digestión (bilis, tipo de pH …)

  1. Gran diversidad de cepas

Preferiblemente en forma de sobres (para fabricar un comprimido los someten a una gran presión que eleva la temperatura a 40-50 grados y que disminuye la cantidad de bacterias vivas).

Mis favoritos (truco profesional)

Vivomixx® es el probiótico con la concentración más alta de bacterias beneficiosas para el organismo (112,000,000,000 de bacterias vivas por cápsula/450 mil millones de bacterias vivas por sobre). Contiene una combinación de 8 cepas bacterianas.

Bio-Kult es uno de los complementos probióticos más potentes que hay. Contiene 14 cepas de bacterias beneficiosas en una concentración de 10 mil millones por gramo.

Pearls IC-Fórmula Intensiva ofrece la combinación de 6 cepas de cultivos activos vivos clínicamente reconocidos que colonizan de manera natural del intestino y forman un complejo ecosistema conocido como microbiota o flora intestinal. ¡1.000 millones de UFC garantizados!

Se encuentran en farmacias.

¿Conocéis más que siga los requerimientos que comento? Avisadme en los comentarios (y con el número de cepas y la cantidad) y entre todos podremos hacer una lista que ayudará a mucha gente.

  • Probióticos para niños: Lactibiane Infante y Darmocare Infantis.
  • Probióticos para las gastroenteritis vacacionales (cambios de dieta), por bacteria, virus o parásito de viaje: Ultralevura.
  • Para la candidiasis: En los últimos años se han estudiado diferentes cepas que tienen una gran fuerza para mejorar los síntomas contra la cándida: son el Lactobacillus rhamnosus y el Lactobacillus reuteri.

Yo, en estos casos, recomiendo un probiótico oral (Aquilea Intimus los tiene a ambos, por ejemplo) y uno vaginal (los óvulos Candinorm) además de un buen antifúngico (que obviamente puede ser natural). Más información en mi curso en línea: https://etselquemenges.cat/producte/curs-online-candides

¿Sabíais que la micobiota es el conjunto de microorganismos fúngicos que viven en un mismo hábitat? La Candida y Saccharomyces se encuentran en casi todos los individuos.

Para el colon irritable

Actualmente ponemos dentro del carro de “colon irritable” o sistema digestivo irritado* a cualquier persona que hace más de seis meses que tiene irritación intestinal (heces muy blandas o deshechas o alternación con estreñimiento, distensión abdominal (barriga hinchada) con dolor o no, y gases.

El síndrome de intestinos irritados* (SII) tiene una prevalencia de un 10% en la población occidental. ¿El origen? 50% nervioso, 50% inflamación, sensibilidad y hiperpermeabilidad de la mucosa intestinal más una alteración de la microbiota intestinal. De ahí que sea tan importante repoblar el terreno con unos buenos probióticos.

Cada vez hay más estudios que demuestran que los probióticos son sumamente útiles para equilibrar la microbiota y mejorar los síntomas del colon irritable.

Las cepas estudiadas hasta ahora con más beneficios para estos casos son: Bifidobacterium infantis, Sacchromyces boulardii y Lactobacillus plantarum.

Sin embargo, todos estos años pasando consulta y por mi propia experiencia con la enfermedad puedo contaros que, en algunos casos, los probióticos pueden ir peor o no hacer absolutamente nada (es el caso de barriga hinchada y gases, en el que hay primero “limpiar” un poco la proliferación bacteriana que no es tan interesante con buenos antibacterianos o antibióticos naturales).

Sin duda, sin embargo, los probióticos hacen un gran cambio cuando hay heces más deshechas y diarrea.

Para el tratamiento del Helicobacter pylori

Esta bacteria, cuando se descontrola, puede dar muchos problemas de irritación, malas digestiones, acidez y ardor. Mientras hacemos un buen tratamiento con el médico, sería bueno acompañarlo con probióticos (en la última conferencia de Conscens de Maastricht V/Florencia sobre el manejo de la infección por Helicobacter pylori abordaban específicamente el papel de la microbiota y los probióticos) que contengan Lactobacillus y la levadura Saccharomyces boulardii.

Para el estreñimiento

El estreñimiento es un problema multifactorial. Hay que beber suficiente agua, moverse más, hacer una dieta rica en verduras, frutas e integrales, eliminar al máximo azúcares y refinados, limpiar suavemente los intestinos con gel de aloe o carbonato de magnesio o hacer una buena hidroterapia de colon, y repoblar la flora con un probiótico como los que hemos comentado al principio, los que tienen un poco de todo.

¿Probióticos para la halitosis?

Sí, la falta de higiene, la acumulación de placa y la periodontitis son las causas principales de halitosis. Dado que el desequilibrio de la microbiota oral puede estar involucrado en la patogenia de muchas enfermedades bucodentales, los probióticos son también una muy buena opción en estos casos. ¿Qué bacterias son las más recomendadas?

Streptococcus salivarius y Lactobacillus salivarius. También recomiendo hacer gárgaras de aceite de coco con una gota de árbol del té.

Obesidad y bacterias

Algo que me sorprendió mucho mientras estas últimas semanas hacía investigación para mi primer libro, es la relación que tiene una cepa de bacterias en concreto con la obesidad: En concreto la Akkermansia muciniphila. Se ha observado en investigaciones recientes que esta bacteria no está muy presente en personas con obesidad o enfermedades cardiometabólicas.

Probióticos y mil enfermedades más

Cada vez se ve más la relación que existe entre el estrés oxidativo (incremento de radicales libres) y enfermedades como el cáncer, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, digestivas e inmunitarias.

Se ha relacionado el estrés oxidativo causado por el incremento de los radicales libres con muchos procesos patológicos: algunos cánceres, diabetes, patología cardiovascular, procesos reumáticos, patologías digestivas, afecciones broncopulmonares, cataratas, deterioro del sistema inmune, etc.

La cepa Lactobacillus fermentum, dada en probióticos, ayuda a disminuir el peróxido de hidrógeno y óxido nítrico*, que actuarían como radicales libres (Kaizu et al.). También el Bifidobacterium lactis, con actividad antioxidante y que podría disminuir el riesgo de acumulación de radicales libres.

* Se llaman ‘posbióticos’ las sustancias producidas por los probióticos que ejercen efectos metabólicos y/o inmunomoduladores.

Momento para tomar los probióticos

Como la acidez del estómago reduce la eficacia de los probióticos porque elimina una cantidad muy importante, se recomienda tomarlos en ayunas, cuando el pH del estómago es más neutro, y no con una bebida muy caliente ni demasiado fría para que lleguen bien hasta el intestino, donde nos interesa que se queden.

Por otra parte, recomendamos que se tomen un mínimo de 3-4 semanas y hasta 2-3 meses según el tratamiento o necesidad.

Neus Elcacho

Dietista integrativa y coach nutricional

Neus Elcacho

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