Es bien sabido que las Navidades son unas festividades llenas de abundancia en todos los sentidos. Y no iba a ser menos en lo que a comida se refiere. La Navidad gira en torno a reuniones familiares celebradas alrededor de platos. No sabemos cómo acaba sucediendo, pero en esta época es complicado imaginarnos sin tener algo en la mano para comer o beber. Las comidas se alargan, los postres se prologan y las copas, si cabe, se extienden aún más. Y antes de haber acabado el primero, ya estamos comenzando con el siguiente banquete.

El azúcar, la línea que muchos sobrepasamos en las fiestas

Sabemos que es difícil controlarse en un momento así, en el que uno se encuentra relajado y lo único que le apetece es disfrutar de las festividades. Sin embargo, en la medida de lo posible podemos controlar y minimizar el impacto que cierto tipo de alimentos pueden tener sobre nosotros.

El azúcar está presente a lo largo de todos los días, ya sea en forma de turrones, polvorones, plum cakes, panettones o cualquier maravillosa preparación que se hayan atrevido a crear en vuestra casa. Sabemos que el azúcar se relaciona con obesidad, déficit de vitaminas y minerales, un aumento en el depósito de las grasas, altibajos emocionales, entro otros. Por eso, ¿qué tal si optamos por sustituir estos productos por otros que contengan menos?

Reducir el azúcar sin renunciar a un buen dulce

Que no paren de pasar bandejas llenas de chocolate, bizcochos y turrones y que vuestra familia os los ofrezca sin compasión, quizás os haga aún más complicado eso de renunciar al toque dulce final del postre o de media tarde. Por eso, tener a mano algo que os ayude a satisfacer ese deseo puede haceros la velada mucho más satisfactoria.

¿Qué tal un trocito de bizcocho casero con una buena capa de compota de moras? ¿O un dátil relleno de mantequilla de cacahuete y compota de frambuesas? No suena tan mal, ¿no?

La compota es un ingrediente muy versátil, por ello, según la fruta quedará bien con platos tanto dulces como salados

Compota, que no mermelada, confitura, chutney ni jalea

Encontrar productos atractivos, sabrosos, de calidad y que prescindan de azúcar o siropes todavía sigue siendo complicado –a no ser que los elaboréis en casa.  Pero, por suerte, cada vez son más las casas que se unen a ofrecer propuestas y alternativas saludables. Biocop ha aumentado su gama de compotas para traernos buenas opciones cuando no sabemos cómo saciar la necesidad de dulce. Muchos llevamos toda la vida escuchando la palabra compota y, generalmente, su uso se asocia únicamente a la manzana. Sin embargo ¿sabéis que existe compota de prácticamente cualquier fruta? Pero, antes de nada, ¿conocéis la diferencia entre la confitura, mermelada, jalea, chutney y compota?

  • Confitura: Es una mezcla gelificada y espesa de azúcares, pulpa de fruta o puré de frutas y agua. Este preparado contiene más cantidad de azúcar que la mermelada (puede llegar a rozar el 60% de su composición).
  • Mermelada: Es un preparado que se obtiene mediante la cocción de frutas a las que se incorpora azúcar (de ½ a ¾ partes del total) hasta conseguir la textura deseada (semilíquida o espesa). Debe contener un 30/35% mínimo de fruta; en caso de contener mayor cantidad (45/50%), se considera mermelada extra.
  • Jalea: Se realiza a partir de zumo de frutas y azúcares hasta conseguir también una consistencia semisólida o suficientemente gelificada (para ello se añade gelatina o pectina). Su apariencia es de gelatina de colores.
  • Chutney: Esta preparación dista bastante del resto debido a que se elabora con frutas o verduras cocidas en vinagre, azúcar y especias. Es típico de la India.
  • Compota: A diferencia del resto, es una conserva dulce que se prepara básicamente con la fruta entera cocida y una solución azucarada que no suele superar el 15% (mucho menor que en la mermelada).

Compotas endulzadas con zumo de manzana

Para endulzar sus compotas, Biocop usa zumo de manzana concentrado (600 g de fruta por cada quilo de producto). Además, la cocción es mínima, para que así pueda garantizar y potenciar todo el sabor y el aroma natural de la fruta. Asimismo, sus productos son veganos y libres de gluten, lo que los convierte en aptos para casi cualquier tipo de público.

La mejor parte de estas compotas –y que hace de ellas el sustituto perfecto de las mermeladas y otro tipo de preparaciones– es que son bajas en sacarosa, ya que utilizan únicamente el zumo de manzana concentrada y la fruta escogida para prepararlas.

Entre su gama, podemos encontrar compotas para todos los gustos: desde fresa, mora, frambuesa, arándanos hasta albaricoque y ciruela, entre otros. Además, ahora que llegan festividades han sacado tres nuevas versiones que nos ayudarán a dar ese toque distinto y atractivo a los platos: naranja con jengibre, melocotón con cúrcuma y arándanos con jengibre.

Estas especias acompañan perfectamente esta fría época del año. El jengibre, por su lado, ayuda a aumentar la temperatura corporal, a reforzar las defensas y además es un buen digestivo, ideal para acabar una velada llena de platos contundentes. Por el otro lado, la cúrcuma es un potente antiinflamatorio y también ayuda a reforzar el sistema inmunitario.

Usos de la compota

La compota es un ingrediente muy versátil, por ello, según la fruta quedará bien con platos tanto dulces como salados. Así, resulta ideal para sustituir la mermelada. Os dejamos algunas ideas para dar un toque diferente y más sano a las preparaciones:

  • Untad unas tostaditas de trigo sarraceno con paté de calidad (vegetal o no) y acompañadlo de un toque de compota de arándanos y jengibre (para que queden aún más coloridas, añadid unos germinados).
  • Preparad una pata de jamón o pavo al horno con la compota de melocotón y cúrcuma al lado y ¡disfrutad del contraste de sabores!
  • Cortad un trozo de bizcocho de plátano casero y sustituid la mantequilla y mermelada por un poco de compota de naranja y jengibre.
  • Sustituid la mermelada de frambuesas típica de los pasteles de queso por la compota de arándanos y jengibre para dar un toque más exótico.
  • Preparad un delicioso aliño para las ensaladas de invierno con la compota de naranja y jengibre.

Las posibilidades son infinitas, así que ¡estas fiestas dejad volar la imaginación!