Reportajes

Inicio / Reportajes 19 de Enero 2017

¿Cuánto azúcar se esconde en los productos industriales?

¿Sabíais que una sola lata de Coca-Cola o de tónica supera la cantidad diaria de azúcar recomendada por la OMS? ¿Que los yogures naturales, desnatados o sin lactosa, llevan más de tres terrones de azúcar? ¿O que hay productos infantiles y específicos para bebés con dosis muy altas de este endulzante que no tiene ningún valor nutricional pero sí muchos efectos perjudiciales? ¿De qué forma oculta el azúcar la industria alimentaria?

Sucre present a la Coca-cola, als iogurts activia i al gelat de iogurt llaollao

Si no tenéis costumbre de leer las etiquetas, ved estas fotografías. Con tan sólo un vistazo, podréis ver la cantidad desorbitada de azúcar presente en muchos productos industriales, incluso los que se venden como sanos, naturales, light o específicos para niños y bebés.

Y si os sentís consumidores estafados, os habéis llevado las manos a la cabeza u os cuesta de creer, ahora sí, leed las etiquetas y veréis que no se trata de ninguna broma ni exageración.

Detrás de las imágenes profesionales y de aspecto publicitario de sinAzucar.org está el fotógrafo Antonio R. Estrada, convencido de que “la industria alimentaria produce demasiados productos altamente procesados ​​y que, muchos, son uno de los factores desencadenantes de la epidemia de obesidad y diabetes tipo II que estamos sufriendo”.

Sucre present als productes industrials infantils

De los efectos perniciosos de la sobreingesta de azúcar en la dieta hemos hablado largo y tendido. En el artículo “La adicción al dulce: cuidado con el azúcar“, la doctora en bioquímica y especialista en alimentación saludable Olga Cuevas da un repaso extenso de los principales males de este refinado, como la relación directa entre hiperactividad infantil y azúcar o entre infecciones, cándidas y azúcar. Pero quizás el problema no es sólo tomar conciencia de los perjuicios del azúcar refinado, sino, más bien, ser capaces de controlar la cantidad “camuflada” que comemos más allá de los dulces y que se encuentra en muchas bebidas y comidas preparadas para la industria alimentaria.

¿Y de qué cantidad estamos hablando? Lluca Rullan nos contaba en el artículo “Productos azucarados, etiquetas desazucaradas” que más del 75% de azúcar que consumimos hoy en día es invisible porque está incorporado en alimentos procesados ​​o envasados ​​por la industria alimentaria. Y eso es lo que precisamente quiere denunciar Estrada con sus fotografías de alto impacto visual.

De hecho, 25 gramos diarios de azúcar es la cantidad recomendada por la OMS; es decir, el límite que no deberíamos sobrepasar si queremos hacer una dieta saludable. Sin embargo, una lata de 33 cl de Coca-Cola ya supera esta cifra, porque contiene 35 gramos de azúcar, 10 más de los recomendables.

“Muchas personas se sorprenden de la cantidad de azúcar que tienen algunos lácteos con aspecto saludable. Por ejemplo, un Activia 0% tiene cuatro terrones de azúcar, y mucha gente lo consume como parte de una dieta de adelgazamiento. Otro caso similar es el helado Llaollao, que, por ser de yogur, todo el mundo lo asocia a la salud sin ser consciente de que una tarrina media contiene seis terrones de azúcar blanco (y eso sin contar el topping) “, nos cuenta el fotógrafo. Y es que, en general, debemos evitar caer en la trampa del producto light, el de “0% materia grasa” o el “sin azúcar añadido”, que no nos ayudará a perder peso ni a seguir una dieta saludable ya que o bien estará cargado de azúcar y de aditivos, o bien habrá sustituido el azúcar por un hermano gemelo como el aspartamo, la maltodextrina o jarabe de glucosa o de fructosa, tampoco nada recomendables.

Sucre present als productes industrials

¿Y qué podemos hacer?

Además de Antonio R. Estrada, hay diferentes plataformas de consumidores y organizaciones que luchan contra el negocio amargo del azúcar blanco. El documental Fed Up, por ejemplo, además de denunciar la industria alimentaria de Estados Unidos por haber transformado la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud en una auténtica epidemia, hace un llamamiento global a superar el reto de pasar diez días sin azúcar.

Justicia Alimentaria Global además también hace hincapié en el impacto social y ambiental de la producción, el comercio y el consumo del azúcar a nivel global, a menudo vinculados a lobbies alimentarios, especulación financiera, contaminación ambiental y vulneración de los derechos humanos, denuncia que se puede leer extensamente en el informe “Informe Planeta Azúcar: las armas con las que la industria alimentaria domina nuestras vidas“.

En el informe, la ONG propone tres líneas de actuación para conseguir revertir la situación:

  1. Mejorar el etiquetado para que podamos saber qué estamos comprando desde el punto de vista nutricional.
  2. Regular más y mejor la publicidad alimentaria, especialmente la dirigida a la población infantil.
  3. Estudiar posibles medidas impositivas sobre los alimentos insanos.

Como consumidores, además de hacer una compra más consciente e intentar reducir el consumo de productos procesados ​​y decantarnos por una dieta más limpia y viva, deberíamos empezar a desconfiar de la publicidad que nos promete milagros, coger la costumbre de leer críticamente las etiquetas, sacar conclusiones propias y aprender a descartar lo que nos hace más daño que bien.

Marta Costa

Marta Costa
Periodista
mcosta@soycomocomo.es

Comentarios
PUBLICIDAD

arriba