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Sin lugar a dudas, el smoothie verde es mi desayuno favorito.

De hecho, cada vez que alguien me pregunta cómo puede empezar a cuidarse un poco más o en qué puede mejorar su alimentación siempre recomiendo lo mismo:

Retira los lácteos, gluten, azúcar y productos industriales y precocinados.

Y añade un smoothie verde en tu día a día.

Este combo es infalible. Por un lado se están retirando los alimentos más congestionantes y acidificantes y, por otro lado, al desayunar un batido verde, se consigue fácilmente y “sin dolor” que una tercera parte del día sea cruda y verde, es decir, antioxidante y rica en clorofila, lo cual beneficia entre otras cosas a nuestra digestión, depuración, regeneración y sistema inmunológico.

Eso sí, los batidos verdes tienen que resultar agradables al paladar, tenemos que disfrutar con ellos. De esa manera conseguiremos enamorarnos y pasarán a convertirse fácilmente en un desayuno, así que si somos nuevos en esta aventura, siempre comenzaremos añadiendo la cantidad de fruta que necesite nuestro paladar para disfrutar del sabor. Eso puede ser un 70%-30% o un 60%-40% de fruta/hojas verdes. A medida que vayamos conquistándolos es muy probable que podamos rebajar la cantidad de fruta a un 40%-60% o un 30%-70% de fruta/hojas verdes.

Soy muy partidaria de los batidos verdes porque contienen toda la fibra de los alimentos, lo cual por un lado nos sacia más, a la vez que hace que no haya riesgo de picos elevados de glucosa en sangre.

El smoothie perfecto tiene que contener siempre algo de fruta de fibra soluble (para que la textura sea melosa y resulte agradable al paladar), hojas verdes que debemos de variar a diario para una nutrición óptima y también para evitar repetir insistentemente hojas que contienen oxalatos (antinutrientes). Además, también añadiremos unas semillas porque, de esa manera, al añadirle proteína, este desayuno verde nos sacia más y nos hace llegar a la comida sin sensación de hambre.

Mis semillas favoritas para incluir son las semillas de cáñamo, el lino y la chía. Pues todas ellas son ricas en proteínas y en omega-3. Pero también puedes incluir sésamo, nueces, semillas de calabaza…

Otra cosa que me encanta hacer para que el desayuno verde sea una fiesta y me invite a sentarme en la mesa a disfrutarlo con calma es añadir unos toppings por encima. Normalmente suelo escoger ingredientes sencillos y libres de azúcar añadido: puede ser fruta, fruta desecada, coco, polen de abejas, algún superalimento como la hierba de trigo o la espirulina o incluso un poco de muesli casero o crujientes de sarraceno.

¡Pero eso ya es otra receta que traeré en una próxima entrega!

¿Qué, te apuntas a probar este batido verde? Créeme, si lo conviertes en un hábito, pronto notarás que tu salud y tu energía mejora notablemente.

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La receta

Cantidad: 700 ml
Tiempo: 5 minutos
Utensilios: batidora

Ingredientes:

  • 250 ml de agua
  • 1 C de semillas de cáñamo peladas
  • 1 rodaja de piña
  • 
½ mango
  • 3 ramas de apio con las hojas
  • 
1 pepino
  • Un buen puñado de cilantro
  • 
1 c de hierba de trigo en polvo

Preparación:

  1. Tritura primero las semillas de cáñamo con el agua para obtener una textura lechosa.
  2. Luego añade el resto de ingredientes y tritura hasta obtener un batido cremoso.

A mí me gusta añadirle un par de cubitos de hielo o parte de la fruta congelada (incluso en invierno). De esta forma, el batido tiene una consistencia más parecida a un smoothie cremoso que a un “puré”.

Elka Mocker
Elka Mocker

Health coach nutricional, creadora de recetas y del blog LalaKitchen.com
Promotora de una alimentación y estilo de vida saludables

    @ama.come.vive.brilla