Este pequeño grano se confunde a menudo con un cereal ya que en realidad el trigo sarraceno es una planta herbácea de la misma familia que la acedera y el ruibarbo. Es un alimento constructivo, energético, hipoglucemiante, hipocolesterolemiante, vasodilatador, mineralizante… una planta con tantas propiedades que resulta casi mágica.

Acompañada de un delicioso té Sobacha, un té original de Japón a base de granos tostados de trigo sarraceno, tendréis la oportunidad de preparar una buena celebración; la hermandad entre los pueblos. Desde una perspectiva nutricional, el trigo sarraceno es digno de consideración. No contiene gluten y está especialmente aconsejado para personas convalecientes, celíacos, deportistas, embarazadas, madres lactantes, diabéticos, para problemas circulatorios, pulmonares o renales; posee incluso compuestos inhibidores de células tumorales. Esta planta silvestre contiene además vitamina P o rutina, un flavonoide normalmente presente en la cáscara de los cítricos y que refuerza los capilares pudiendo prevenir infartos, hemorragias, hipertensión, trastornos cardiovasculares y daños por radiaciones.

El trigo sarraceno o alforfón tiene la ventaja de cocerse muy deprisa. Os recomiendo que para la cocción base hagáis previamente un ligero tostado en seco, luego se agregan de dos a tres tazas de agua por taza de grano; con menos agua se logra un grano más suelto y con más agua se obtiene una consistencia más cremosa como para guisados; si añadís el agua caliente tendréis una consistencia más esponjosa. Esta planta silvestre, crece fácilmente en suelos pobres, es muy resistente y no necesita abonos, herbicidas ni insecticidas, cosa que la convierte en una candidata ideal para la agricultura ecológica. Se cultiva en Europa, en Canadá, en Japón, en Francia y en España y se utiliza en recetas de gran tradición culinaria como las famosas galletes bretonas, en forma de blinis, el kasha (granos tostados) de tradición rusa o los conocidos fideos soba de origen japonés.

En los templos budistas, los monjes realizan períodos de purificación de 3 meses, durante los cuales se alimentan solo con harina de sarraceno y agua. Con esta dieta restrictiva logran admirables niveles de energía y una profunda limpieza. En Japón es tradición comer fideos soba en las cenas de fin de año, a fin de iniciar purificados el año nuevo. Vivimos en tiempos difíciles, en sociedades con tendencia al divisionismo, manipuladas muchas veces por oportunismos políticos que no entienden las diferencias como una oportunidad de expresión de pluralidad, diversidad y progreso. Es ahora o nunca que deberíamos crear en nuestras casas las condiciones que nos permitan, sin miedos ni prejuicios, resaltar las diferencias bajo la premisa de encontrar y fortalecer acuerdos y promover así encuentros felices y deliciosos, todo un desafío para la sociedad de hoy en día.

La receta

Ingredientes del Fondant (para 6/ 8 personas):

  • 200 gr de copos de trigo sarraceno
  • 500 ml de bebida vegetal (yo he puesto de almendras)
  • 400 gr. de chocolate negro fondant
  • 120 gr. de crema de avellanas
  • 80 gramos de azúcar integral de caña (o panela)
  • 3 gotas de Aceite Esencial de naranja o mandarina (opcional)

Preparación

Mezclar los copos con la bebida vegetal y ponerlos en la nevera durante unas 4 horas (o toda la noche como máximo). Calentar el horno a 180º. Derretir el chocolate al baño maría, mezclar con la crema de avellanas, el azúcar y los copos remojados. Verter la preparación en un molde para pasteles recubierto con aceite y un poco de harina y hornear durante una media hora o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga casi seco.

Lo podrías acompañar de un poco de crema de leche vegetal batida y fresas.

Té Sobacha (para una taza grande)

Tostar 2 c.p. de trigo sarraceno y ponerlo en una taza. Hervir 200ml. de agua y verterla sobre el trigo sarraceno. Dejar en infusión y luego colar. Lo puedes tomar frio o caliente y con un poco de miel.

Que lo disfrutéis,

Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata