Hablamos con Carolina Harboe para descubrir si la dieta cetogénica es una moda o tiene un carácter más profundo. Para ello, primero necesitamos conocer cuatro pinceladas sobre el funcionamiento de nuestro metabolismo.

Cómo funciona nuestro metabolismo

“Nuestro metabolismo es algo realmente mágico y funciona sin que entendamos cómo lo hace”, asegura Carolina. Para explicarnos de forma clara y sencilla de qué modo funciona, Carolina nos pone en situación y nos remite a nuestros antepasados, que se considera que hacían un uso más eficiente de la energía, lo que sentó las bases del metabolismo actual.

Cuando el cuerpo percibe un exceso de energía, la almacena en forma de glucógeno (hepático o muscular) o de grasa, que quemaremos cuando necesitemos energía. De forma natural, cuando tenemos glucosa en sangre, el cuerpo la prefiere y la usa en lugar de las grasas.

Sin embargo, podemos flexibilizar este uso y enseñar al cuerpo que puede usar tanto las reservas de glucógeno como las de las grasas como energía y recuperar la flexibilidad metabólica de nuestros antepasados, que hemos ido perdiendo.

Cuando vivíamos en cuevas, no podíamos abrir la nevera y comer lo que quisiéramos. Al contrario, durante ese período, salíamos a cazar, comíamos en cantidades enormes, rellenábamos nuestras reservas, pero, quizás después pasábamos días y días sin comer. Esto implicaba pasar periodos de ayuno en los que el cuerpo, de forma eficiente, quemaba grasas y glucosa indistintamente. De ahí que el ser humano sobreviviera.

¿Qué sucede hoy en día? Ahora vivimos en la sociedad de la opulencia, en la que es habitual comer de forma constante, entre 5 y 6 veces al día, sin dejar apenas tiempo al metabolismo para descansar. Esto provoca que el cuerpo esté atado a comer glucosa durante todo el día para tener energía. “Nos hemos convertido en quemadores de glucosa”.

Sin embargo, si aprendemos a utilizar las grasas y la glucosa de forma indistinta lograremos perder esta dependencia. Y conseguiremos mantener la energía estable en cualquier momento, aunque no tengamos acceso a comida de forma constante. Como dice Carolina, “tener esa flexibilidad es algo brutal, es libertad, es no tener que atarte a estar constantemente comiendo”.

¿Qué es la dieta ceto y en qué se basa?

Carolina nos cuenta que la dieta cetogénica es, sencillamente, una dieta muy alta en grasas, con un consumo normal de proteínas y muy baja en carbohidratos (máximo unos 30 g al día aproximadamente). Al ser tan baja en carbohidratos, no habrá glucosa en sangre y, en su lugar, usaremos las grasas como fuente de energía.

Cuando quemamos las grasas que entran a través de la alimentación, entramos en cetosis, periodo en el que el organismo produce cuerpos cetónicos, encargados de proporcionarnos la energía necesaria y nutrir el cerebro. Aquí reside el secreto terapéutico de la dieta cetogénica.

Cuando el cerebro quema glucosa, tenemos subidas y bajadas de energía. ¿No os ha pasado alguna vez que, después de haber desayunado un bocadillo y un zumo, tenéis un chute de energía increíble, pero a media mañana os da un bajón energético enorme? Esto sería el claro ejemplo de pico y caída de glucosa. “En cambio, cuando el cuerpo quema cuerpos cetónicos, hay una liberación constante de energía. Y eso se traduce en estar más estable a nivel emocional y con más claridad mental”, explica Harboe.

¿Es la dieta cetogénica para toda la vida?

La dieta ceto se puede llevar a cabo durante largos períodos de tiempo, se puede periodizar (es decir, entrar y salir en cetosis a temporadas) y hacerlo de forma vegetariana o vegana.

A pesar de poderla realizar durante largos periodos sin problema, hay que tener en cuenta un aspecto: las primeras semanas se suelen perder algunos kilos, pero cuando llevamos varias semanas con esta alimentación, el cuerpo, muy inteligente, empieza a notar un estrés prolongado y despierta la memoria de cuando había hambruna o guerra. Así pues, aumenta el cortisol, que hace subir el almacenamiento de grasa (que se suele acumular alrededor de la cintura en forma de flotador).

¿De qué forma podemos revertir esto?

Haciendo carbs-ups; es decir, saliendo de cetosis. ¿Cómo? Incluyendo un poco más de carbohidratos de lo habitual en la dieta (medio boniato o dos puñados de quinua, por ejemplo) y después volviendo a entrar en cetosis. Así el cuerpo se relaja, entiende que estar en cetosis es una elección personal y que no pasamos por ningún periodo complicado.

¿Para quién es la dieta cetogénica?

Además de para perder peso (por lo que se ha hecho tan conocida), esta dieta inicialmente se descubrió para tratar problemas de epilepsia. Aunque actualmente la evidencia científica muestra que puede ser útil para múltiples patologías como el autismo, la inflamación (ayuda a hacer desaparecer los picos de insulina, mantener la energía estable y reducir el grado de inflamación), problemas oncológicos (las células cancerígenas no se pueden alimentar a base de cuerpos cetónicos), hígado graso, estados de depresión (al nutrir el cerebro también generamos cambios en la microbiota y mejoramos su composición) o tratar problemas de candidiasis o migrañas, entre otras cosas.

A pesar de ser muy beneficiosa, como ya hemos mencionado, al ser muy alta en grasas y muy saciante, a algunas personas les puede resultar complicado llegar a los requerimientos diarios por falta de hambre. Del mismo modo, es muy fácil deshidratarse (por eso es muy importante beber más agua) y, en consecuencia, perder minerales. Por eso, utilizar suplementación para realizarla de forma adecuada siempre es una buena alternativa.

KetoLiving de Nature’s Plus es una línea que ha nacido con el objetivo de ofrecer complementos necesarios para contribuir de forma equilibrada a alcanzar los objetivos de la dieta cetogénica y asegurar unos buenos niveles de nutrientes, vitaminas y minerales, favorecer el mantenimiento normal de las glucemias y contribuir a un metabolismo energético óptimo.

Entre su gama de productos, encontramos batidos nutritivos, cremosos y deliciosos, bajos en azúcares, altos en grasas y con fuentes de proteínas de buen valor biológico. Estos batidos se adaptan al estilo de vida ceto, nos solucionan y complementan una comida y vienen reforzados con enzimas digestivas y probióticos para facilitar la digestión.

También es interesante tener a mano complementos alimenticios específicos, tanto para aportar los nutrientes esenciales, vitaminas, minerales y antioxidantes, como los que nos ayudan a mantener a raya la ansiedad por los azúcares e hidratos de carbono, sobre todo al inicio de la dieta.

En cualquier caso, si se padece alguna enfermedad o alguna situación especial siempre recomendamos consultar primero con un especialista antes de hacer cualquier cambio drástico en la alimentación.

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Glenn Cots

Dietista y divulgadora de nutrición y recetas saludables en glenncots.com

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