En cualquier discurso sobre alimentación equilibrada se repite una y otra vez que se deben comer verduras. Seguramente este es uno de los pocos puntos en los que coinciden absolutamente todos los nutricionistas, desde los más convencionales hasta los más heterodoxos. Las verduras aportan hidratos de carbono, minerales y son una fuente de vitaminas enorme. También aportan riqueza, textura, y color a platos. Pueden ser redondas, como la calabaza, de hoja verde, como las acelgas, o de raíz, como el nabo o la zanahoria. Lo ideal es combinar los tres tipos de verdura en las comidas, y así aprovechar al máximo las diferentes propiedades nutricionales y energéticas de cada tipo.

Propiedades nutricionales

La zanahoria es uno de los alimentos con más betacaroteno (provitamina A), un potente antioxidante que tiene muchísimas propiedades beneficiosas para el organismo que luego explicaremos. Unos 100 g de zanahoria contienen 28, 000 IU (unidades internacionales) de provitamina A. Para tener una buena referencia, la ingesta diaria recomendada es entre 4.000-5.000 IU por adulto y entre 1.500 y 4.000 por niño. Entre otras propiedades, la provitamina A protege contra el cáncer y va muy bien contra los problemas de visión nocturnos, las infecciones y dolores de oído, y la sordera.

La zanahoria también destaca por una gran cantidad de silicio, un mineral esencial para el organismo por el papel que juega en el metabolismo del calcio y porque fortalece el tejido conectivo. También tiene mucho hierro, potasio, fósforo, sodio, calcio, magnesio y ácido fólico.

Efectos sobre el organismo

Una de las principales virtudes de la zanahoria es su efecto alcalinizante (es decir, que elimina o compensa los ácidos residuales en la sangre, como el ácido úrico) y depurativo de la sangre. ¿Qué significa esto? Que es una maravilla para combatir verdaderas torturas adolescentes como el acné juvenil y otros problemas de piel, como los forúnculos y, en general, infecciones de piel, boca y vías urinarias y digestivas, ya que ejerce un gran efecto antiinflamatorio sobre las mucosas. Es diurético y estimula la eliminación de residuos y ayuda a los riñones.

También tonifica la zona digestiva, en especial el estómago, el bazo y el páncreas y, por lo tanto, la digestión. Esto la convierte en un excelente aliado en casos de diarrea –es muy rico en pectinas– y de estreñimiento. Y si algún día notamos que algo no nos ha sentado bien, también combate la indigestión, incluido el ardor de estómago. Contiene un ácido esencial con propiedades vermífugas y antiparasitarias que funciona especialmente bien contra los oxiuros, un tipo de gusano que muchas familias seguramente conocerán.

Hay que decir que es excelente para la vista, otro legado de la tradición que la ciencia ha corroborado: la vitamina A es la responsable de que se fabrique rodopsina, un pigmento sensible a la luz que contribuye a mantener en buen estado la conjuntiva y la córnea y que evita la ceguera nocturna. Su betacaroteno también ayuda a proteger la piel del sol, ya que estimula la producción de melanina. Es la verdura autobronceadora por excelencia.

Si se come cruda contribuye a mejorar el estado de los dientes y las encías, en especial en el caso de los más pequeños. Cruda, rayada o en zumo, servida con un poco de limón, ayuda a purificar el hígado.

También se considera una buena verdura para combatir el deseo de comer dulces, en especial si se come cruda: algunos estudios dicen que produce un incremento en la sangre del nivel de azúcar de una forma más rápida y duradera que el azúcar refinado, sin llegar a un nivel tan extremo como este.

Finalmente, las zanahorias ayudan a incrementar el nivel de leche en las madres que amamantan y, en niños, ayudan a superar el sarampión y la varicela.

Fuente: "Healing with whole Foods", PAUL PITCHFORD, North Atlantic Books, 2003

"Eat to beat cancer", ROSY DANIEL y JANE SEN, Harper Collins, 2003

Cambios vitales

Tradicionalmente la zanahoria se ha utilizado para prevenir y combatir el cáncer, y la ciencia ha dado la razón a esta antigua costumbre: la razón es su elevado nivel de betacaroteno, un potente antioxidante, y también porque contiene un aceite esencial que mata a los parásitos y que, según la medicina china, tiene la propiedad de reducir acumulaciones, como sería el caso de los tumores. En cualquier caso, no sería una mala idea incrementar su consumo si se sufre algún tipo de cáncer.

Como se cocina

La provitamina A es sensible a la luz pero soporta bien las cocciones, así que si coméis zanahorias crudas o en forma de jugo es mejor no dejarlas fuera mucho tiempo. Para preservar mejores las vitaminas, mejor cocciones suaves (al vapor) o rápidas como un salteado, o lentas y a fuego bajo, como un estofado, ideal para el invierno. Y qué cantidad hay que comer si se sufre alguno de los problemas que contábamos más arriba? Los especialistas hablan de unos 170 g de zanahorias al día o de uno o dos vasos si se toma en zumo. Hablando de eso: no es recomendable tomar más de cuatro vasos al día porque se debilitarían los riñones (uno de los principales síntomas es la pérdida de cabello).

Recetas básicas

INGREDIENTES

  • Zanahorias
  • Sal marina
  • Agua
  • 1 frasco de 250 g limpio

PREPARACIÓN

  1. Llenar el frasco con zanahorias.
  2. Cubrir con agua y una cucharadita de sal marina.
  3. Cerrar bien el frasco y dejar resguardado de la luz una semana para que las zanahorias fermenten. La verdura debe estar un poco crujiente y no blanda cuando se vuelva a abrir: si no es así, es mejor tirar el contenido porque significa que algo no ha funcionado bien.

Los encurtidos regeneran la flora intestinal y mejoran la digestión. No es necesario tomar demasiados en cada comida: con una cucharada basta. Son ideales para tomar en primavera.

Resumen

Es una simple raíz, pero la tradición y la ciencia le otorgan múltiples propiedades, desde mejorar la vista hasta prevenir el cáncer. La clave de todo está en su color naranja, un color que promete salud, y en el hecho de que sea una verdura de raíz, lo que le otorga una energía vital muy interesante.

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista