¿Sabíais que las zanahorias no siempre fueron naranjas? Cuentan que el color naranja de las zanahorias se debe a un capricho que tuvieron los holandeses: a mediados del siglo XVI, como una forma de rendir tributo a la casa real holandesa de Orange, los holandeses decidieron darle este color, ya que en el siglo XVI Holanda se convirtió en el principal productor de zanahorias en Europa y luego exportaría su producto al resto del mundo.

Zanahoria morada

Lo importante es que la zanahoria morada o safarnaria es una raíz que en Mallorca se usaba antiguamente y que cayó en el olvido y ahora se vuelve a recuperar; su sabor es casi igual al de la zanahoria naranja, aunque un poco más dulce y con cierto toque ‘picante’. Lo mejor de la zanahoria morada es su llamativo color, un oscuro púrpura que se debe a unos pigmentos llamados antocianinas, potentes antioxidantes y protectores frente al estrés oxidativo celular y que además ejercen una acción protectora del sistema cardiovascular. Actualmente las zanahorias moradas las encontramos en Mallorca, la huerta valenciana, en Catalunya y en Málaga, con la ventaja de que son cultivos ecológicos de campesinos que han querido recuperarla.

Según la medicina tradicional china, la zanahoria es de naturaleza térmica neutral, sabor dulce; beneficia a los pulmones; fortalece el bazo-páncreas; mejora las funciones hepáticas; estimula la eliminación de deshechos; es diurética, disuelve piedras y tumores; trata la indigestión y la acidez y elimina bacterias de los intestinos. También contiene cantidades considerables de silicio, mineral importante para fortalecer los tejidos conectivos y ayudar en la absorción del calcio.

Zanahoria morada pelada

Cortar los extremos de las zanahorias y descartar las hojas priva de un ingrediente colorido, sabroso y saludable; por ejemplo, beber una decocción de hojas de zanahoria (un puñado por cada dos vasos de agua) es un remedio tradicional para curar las aftas bucales. ¡No tiréis las hojas de las zanahorias! Eso sí, cortadlas antes de guardarlas, si no absorben la humedad de las zanahorias, las secan y hacen que se estropeen antes.

Seguro que ya sabéis que los frutos secos pueden convertirse en uno de los principales aliados de la cocina vegetariana a la hora de obtener grasas saludables, fibra, proteína y un complemento energético de calidad. Además, ofrecen innumerables posibilidades en la cocina como en esta receta con anacardo, que destaca por su contenido en selenio, magnesio y cobre –éste último, mineral esencial para nutrir el sistema nervioso, ya que ayuda en la producción de neurotransmisores. Además, el cobre produce energía y mantiene los tejidos conectivos fuertes, lo que contribuye a la producción de colágeno.

Crema zanahoria morada

Para dar un toque refrescante y con personalidad a esta crema, le he puesto un poquito de cilantro, una de las plantas medicinales más antiguas. Ya se utilizaba en la época de los egipcios y asirios y es rica en vitaminas A, B1, B2, C y hierro; facilita la digestión, es carminativa y ayuda a expulsar parásitos intestinales, favorece además la lactancia y combate la halitosis.

La intervención de la zanahoria es imprescindible en infinidad de recetas, no puede faltar en ningún sofrito, caldo o potaje; pero en esta receta encontraréis a la zanahoria cocinada como protagonista y aderezada con ingredientes que realzan su poder terapéutico. Una receta tributo al poder de nuestras raíces.

La receta

Ingredientes:

  • Zanahorias moradas (unos 200 g)
  • 1/2 cebolla
  • Ramitas de cilantro fresco
  • Anacardos
  • Leche de coco
  • 1 taza de caldo de verduras o agua mineral
  • Aceite de coco virgen extra bio
  • Sal y pimienta

Preparación:

  1. Pelar las zanahorias y cortarlas a trozos; hacer lo mismo con la cebolla. Rehogar todos los ingredientes en una cazuela con una cucharada de aceite de coco, añadir una pizca de sal y pimienta, tapar y mantener a fuego muy suave durante unos 7 minutos. Añadir el caldo vegetal o el agua y dejar cocinar otros 15- 20 minutos, hasta que la zanahoria esté bien tierna.
  2. Triturar los anacardos en un mortero y tostar en una sartén con un poco de aceite de coco hasta que estén dorados.
  3. Poner la zanahoria cocida en la batidora y añadir las hojas de cilantro fresco. Batir hasta obtener una crema fina. Servir en boles o tazas y decorar con los anacardos tostados, un chorrito de leche de coco y unas hojas picadas del cilantro.

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata