La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que actualmente afecta a un 5-20% de las mujeres en edad fértil. Así pues, se calcula que, en España, hay unos dos millones de afectadas.

El endometrio es el tejido que forma la parte interna del útero, una capa que durante el ciclo menstrual experimenta ciertos cambios fisiológicos y que tiene un papel clave en el embarazo. Cuando hay estrógenos, el endometrio crece y se hace más grueso ya que, si hay fecundación, será el encargado de acoger y alimentar al embrión. En caso contrario, si no hay embarazo, se desprende y se elimina en forma de lo que llamamos menstruación.

Cuando una mujer tiene endometriosis, este tejido –el endometrio– aparece fuera del útero. Los focos más frecuentes son la zona pélvica, los ovarios, las trompas de Falopio, el intestino o la vejiga. Sin embargo, también puede aparecer en otras zonas como los pulmones, el sistema renal o, incluso, el cerebro. Durante la menstruación, estas partes de tejido endometrial también se desprenden y sangran; este hecho provoca un dolor que puede llegar a ser incapacitante. Además, al mismo tiempo, el cuerpo también ataca a estos tejidos que han migrado a lugares donde no les toca estar, lo que causa inflamación y genera alteraciones en los órganos afectados.

La sintomatología es muy heterogénea y depende de cada caso, pero los síntomas más frecuentes son dolor muy fuerte durante y/o antes de la regla, también durante la ovulación, sangrados abundantes, infertilidad, dolor durante o después de las relaciones sexuales, ciática, inflamación abdominal (la llamada endobelly), náuseas y cansancio, entre otros. Maria Camps, afectada de endometriosis, miembro de Endodance y protagonista de uno de los capítulos del Click Natural, explica que hay diferentes tipos de dolor: “A veces, es un dolor seco, como un apuñalamiento y, otras, parecen contracciones: un dolor muy fuerte que aumenta y disminuye constantemente y que puede durar horas”. Además, además de la zona del útero, el dolor también puede aparecer en los órganos con endometriomas –quistes– o adherencias –ya sean provocadas por la enfermedad o por las cirugías–: como, por ejemplo, en la vejiga o en los intestinos o el colon, lo que puede generar problemas a la hora de orinar o de defecar, respectivamente.

Toda esta sintomatología genera mucha incomprensión social. “Cuando cuentas que tienes reglas muy dolorosas, siempre hay alguien que te dice que la regla también le duele y que no se queja tanto. Pero es que, cuando tienes endometriosis, el dolor sobrepasa los días de la regla; puedes llegar a tener cada día, como era mi caso, o según el esfuerzo que haces. Además, es un dolor que no remite con analgesia simple; a veces ni con fármacos más fuertes, y te ves obligada a ir al hospital porque no puedes hacer vida normal. Todo esto a menudo cuesta de entender desde fuera”, explica Maria.

Muchas mujeres experimentan los primeros síntomas desde la primera menstruación; sin embargo, el problema es que muchas veces se detecta tarde. Hay casos en los que pasan años hasta que llega el diagnóstico; y esto no ayuda, porque la enfermedad avanza y se agrava. Cuando antes se empiece a tratar, mejor.

“Es muy importante tener en cuenta que la paciente no es un útero, sino un ser humano y que, por tanto, debemos tener en cuenta sus emociones, sentimientos, alimentación y estilo de vida”

Causas de la endometriosis

En general, médicamente no hay una explicación concluyente sobre el origen de esta patología. Sin embargo, hay especialistas como la doctora Annalisa Di Rocco, ginecobstetra con máster en psiconeuroinmunología clínica, que tienen claro que la base de la endometriosis es una inflamación de bajo grado. “El exceso de exposición a los xenoestrógenos de tóxicos ambientales como los pesticidas, el bisfenol del plástico, alimentos procesados ​​o productos que provienen de animales hormonados, entre otros, alteran el cuerpo, la microbiota intestinal y vaginal, y se genera una inflamación crónica de bajo grado”. Y si, además, el estado del sistema inmunológico no es óptimo –porque comemos mal y no ingerimos las vitaminas, los minerales o los aminoácidos que necesitamos– el cuerpo no se desinflama correctamente, cuenta la doctora.

En general, lo primero que se hace en medicina alopática es dar anticonceptivos orales para mejorar la sintomatología de las pacientes. De todos modos, ¡el tratamiento no puede ser este y ya está! Debe ser más global.

Según la doctora Di Rocco, los anticonceptivos orales también forman parte del grupo de los xenoestrógenos; por tanto, cuando tomamos, sobresaturamos aún más el sistema de hormonas y añadimos más sustancias químicas al cuerpo. Además, con los anticonceptivos “no damos al cuerpo la información necesaria para recuperar el eje hormonal, sino que tapamos la causa. Puede parecer que la paciente mejora, pero, en realidad, no se frena la enfermedad, ya que, una vez más, se atacan los síntomas, pero no las causas.”

Para hacer frente a las causas reales de la patología, “es muy importante tener en cuenta que la paciente no es un útero, sino un ser humano y que, por tanto, debemos tener en cuenta sus emociones, sentimientos, alimentación y estilo de vida”, recalca la doctora Di Rocco.

Actualmente se sigue operando de endometriosis, pero se intenta dejar para cuando no hay más alternativas, ya que con la cirugía se merma la reserva ovárica y además se crean más adherencias.

La importancia de la alimentación

La alimentación es muy importante a la hora de tratar la endometriosis. Al ser una patología inflamatoria, es clave determinar qué comemos para disminuir la inflamación y el estrés oxidativo.

Hay que recordar que los alimentos que tomamos habitualmente tienen un gran impacto en el cuerpo. Los hay que pueden generar inflamación y otros que contienen sustancias que pueden ayudar a combatirla. Por ello, en caso de endometriosis, es recomendable evitar los productos procesados, los azúcares refinados, las carnes rojas y las carnes de mala calidad, el café, los lácteos (especialmente de vaca), las harinas refinadas y los cereales con gluten. En general, hay que disminuir el consumo de cereales, ya que interesa bajar la carga glucémica de la paciente.

En cambio, hay que potenciar el consumo de frutas y verduras –porque contienen muchas vitaminas, minerales y antioxidantes–, el pescado azul pequeño –por el omega-3– y alimentos como la cúrcuma –con grandes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Una alimentación limpia y saludable también es muy importante para mejorar el estado de la microbiota intestinal y vaginal, que en la gran mayoría de casos está alterada.

Maria, tal como nos cuenta en el capítulo sobre endometriosis del Click Natural, cambió completamente la dieta y, actualmente, convive con la endometriosis sin prácticamente ningún síntoma. “Cuando recuerdo como llegué a estar y lo comparo con ahora, no me lo puedo creer. Me dijeron que siempre estaría igual, que no había ninguna pastilla para quitar el dolor que tenía y que cada dos años me tendrían que operar. Tenía dolor todos los días, desde que me levantaba hasta que me iba a dormir, y, a veces, incluso me despertaba por la noche como si me hubieran clavado un cuchillo.”

Una alimentación limpia y saludable también es muy importante para mejorar el estado de la microbiota intestinal y vaginal, que en la gran mayoría de casos está alterada.

De todos modos, la alimentación no lo es todo. Si comemos perfectamente, pero no cuidamos otros aspectos importantes como el estrés o el ejercicio físico, no abarcaremos todos los focos de acción necesarios.

El estrés y las emociones

Para la doctora Annalisa Di Rocco, el estrés es uno de los grandes aspectos a tener en cuenta cuando hay endometriosis y aconseja algo muy importante, pero a menudo olvidado: “Hay que disfrutar de la vida y de lo que tenemos. Las expectativas nos hacen mucho daño y hacen que nos enfoquemos más en lo que no tenemos que en lo que sí tenemos; esto, generalmente, crea mucha ansiedad. El agradecimiento es una de las cosas más grandes que debemos tener.”

Además, la doctora enfatiza la importancia del acompañamiento emocional. En casos de endometriosis “a menudo detrás hay una niña herida que ha sufrido un trauma en la infancia” y, por ello, recomienda hacer terapia, ¡pero no cualquiera! “Con la psicoterapia larga se revive demasiado el problema y alteramos los niveles de cortisol; y eso no interesa. Hace falta una terapia breve y efectiva, para que la mujer, desde una visión adulta, entienda la situación que vivió de pequeña”.

Reeducación del sistema nervioso

Cuando hay dolor crónico y sostenido en el tiempo, aparece una hipersensibilización del sistema nervioso. Las zonas del cerebro dedicadas al dolor se hipertrofian y, como consecuencia, reciben más señales de dolor, reaccionan de manera más rápida ante los estímulos e, incluso, pueden llegar a hacer que estímulos no dolorosos puedan llegar a serlo.

Por eso hay especialistas que hablan de una reeducación del sistema nervioso. En este aspecto, actividades como el yoga o los abdominales hipopresivos pueden ayudar a reforzar el músculo y a mejorar el dolor. La acupuntura también es un buen coadyuvante del tratamiento.

Todo ello sin olvidar que es muy importante nutrir y reparar el sistema inmunológico, y darle los nutrientes que necesita para que pueda desinflamar el organismo.

 

“Todo lo que yo comía era, sin saberlo, inflamatorio”

Maria Camps

Maria comía muy mal. Como estaba delgada y no tenía síntomas graves, no daba importancia al hecho de comer procesados de forma habitual y no tomar nada de verdura. Pero esto cambió y la regla le empezó a doler hasta el punto de llegar a tener dolor permanente todo el mes. Aquel dolor que no la dejaba ni tan siquiera trabajar era una endometriosis profunda. Hacía años de los síntomas y nadie le había dicho que el “quiste de chocolate” —que era el eufemismo que su ginecóloga usaba— en realidad se llamaba “endometriosis”. Maria hizo un click brutal el día que otra ginecóloga le dijo que había alimentos inflamatorios que agudizaban los síntomas, ya que la endometriosis es una enfermedad autoimmune y, por tanto, inflamatoria. Desde hace diez años y con solo la alimentación y quitando tóxicos, Maria no ha vuelto a tener dolor ni se ha medicado por ello nunca más.

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Gina Estapé

Dietista y creadora del blog myhealthybitesblog.com

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