No se puede negar que el café contiene un gran número de polifenoles con un gran poder antioxidante, lo que hace que se le atribuyan muchos beneficios en la prevención de ciertas enfermedades como, por ejemplo, ciertos tipos de cáncer o diabetes tipo II. Además, hay estudios que otorgan al café un papel neuroprotector, es decir, que ayudar a reducir el riesgo de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer. Por tanto, en casos concretos, podría resultar interesante tenerlo en cuenta en la dieta.

¿No obstante, esto significa que todos deberíamos tomar café? No, y menos si somos sensibles a sus efectos.

Muchas personas consumen café porque creen que les aporta energía, pero esto no es así. El café no aporta energía, sino que actúa inhibiendo las señales de cansancio del cuerpo; es decir, bloquea los sensores de cansancio y hace que podamos estar más activos.

Tomar café no equivale a poner más “gasolina” al cuerpo para funcionar, sino a apretar el acelerador

Por tanto, no estamos poniendo más “gasolina” al cuerpo para funcionar, sino que estamos apretando el acelerador. Esto puede ser beneficioso en momentos puntuales que necesitamos mantenernos alerta o soportar situaciones puntales de mucho estrés, pero no debería convertirse en un hábito para compensar nuestro agotamiento.

Si la razón de tomar café es porque lo necesitamos para funcionar, quizá deberíamos plantearnos qué es lo que hace que estemos así de cansados ​​y poner una solución real, ya que el café lo único que hará es enmascarar los síntomas. Además, hay que tener cuidado porque esto puede conducir a una dependencia excesiva: el cerebro se adapta a la cafeína y con el tiempo es probable que necesitemos más café para obtener los mismos efectos.

Si sufrimos mucho estrés (tanto físico como mental) durante un largo periodo de tiempo, es probable que las glándulas suprarrenales se encuentren agotadas y tengamos síntomas de fatiga adrenal: cansancio constante, falta de energía, falta de entusiasmo, leve depresión, levantarnos muy cansados ​​pesar de haber dormido muchas horas… Una situación bastante frecuente en la sociedad moderna actual.

Si tienes estos síntomas o crees que podrías sufrirlos, el café tampoco es tu solución. El café estimula la producción de adrenalina y, en casos de fatiga adrenal, puede ser contraproducente. Además, hay que tener en cuenta que un estrés continuo y sostenido en el tiempo puede tener efectos nocivos y perjudiciales para la salud, como, por ejemplo, desequilibrar las hormonas.

Si, al tomar café, se notan palpitaciones, nerviosismo o ansiedad, no se debería tomar o se debería optar por café descafeinado.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que el café contiene taninos, oxalatos y xantinas, sustancias que pueden dificultar la absorción de minerales como el calcio, el magnesio y el hierro. De hecho, tomar café con las comidas o inmediatamente después, puede disminuir hasta un 40% la absorción de hierro de la dieta. Por lo tanto, sería una buena idea que las personas con anemia por déficit de hierro evitasen el café.

Hay que ser coherente

Aunque los resultados que muestra el estudio son positivos, tenemos que tener en cuenta que se trata de un estudio observacional y, como él mismo indica, “no demuestra que haya una relación de causa efecto entre beber café y tener una menor probabilidad de morir debido a enfermedades”.

Por lo tanto, aunque sí es verdad que el café contiene un gran número de polifenoles con un potente efecto antioxidante, vitaminas y minerales que pueden resultar beneficiosos, no deberíamos aferrarnos a este tipo de titulares para excusar nuestros hábitos sin tener en cuenta el contexto en el que nosotros los llevamos a cabo.

Con esto me refiero a que hay que ser coherente. Tomar café por sus grandes beneficios y llevar una mala alimentación no tiene ningún sentido. Las verduras y hortalizas o las frutas también nos aportan una gran cantidad de estos micronutrientes y no son menos importantes que los del café.

Si nuestra alimentación se basa en productos procesados, de mala calidad y envasados ​​en frascos y paquetes, no debemos pensar que sólo por tomar café estaremos mejorando la salud.

Por lo tanto, antes de tomar café por sus beneficios, hay que plantearse si la alimentación es suficientemente saludable y hacer cambios para aumentar el consumo de alimentos reales y disminuir el consumo de procesados ​​y refinados.

Si vuestra alimentación ya se basa en el consumo de verduras y hortalizas y consumís alimentos naturales y de calidad, entonces tomar café podría resultar beneficioso, tomado en una dosis adecuada siempre y cuando no notéis ninguno de los efectos adversos comentados anteriormente.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta cómo tomamos el café, ya que no es lo mismo tomarlo solo que con 2 o 3 terrones de azúcar. Cuando añadimos azúcar estamos debilitando buena parte de los beneficios que nos puede aportar el café y, por tanto, ya no resultará tan beneficioso. ¿Qué sentido tiene tomar café, “porque dicen que es beneficioso”, si estamos añadiendo un ingrediente que nos perjudica gravemente la salud?

Los edulcorantes artificiales como la sacarina o el aspartamo tampoco serían una alternativa, ya que también pueden tener un impacto negativo en nuestro organismo.

Conclusiones

No podemos negar que el café contiene un gran número de compuestos bioactivos que pueden resultar beneficiosos para la salud y tomar podría ser beneficioso siempre y cuando nos siente bien. Si nos gusta y nos sienta, adelante, pero tengamos en cuenta que se trata de una sustancia estimulante y habría que tomar una dosis adecuada (que dependerá de cada persona, ya que no todo el mundo tolerará la misma cantidad).

Elegid café de buena calidad y orgánico y evitad añadir azúcares. Reemplazadlo por especias, como la canela, o añadid un chorro de leche vegetal de coco o almendras sin azúcar.

Si tomáis café porque sin no os veis capaces de remontar el día, deberíais plantearos su consumo y buscar soluciones reales a vuestro problema: ¿qué es lo que hace que estéis tan cansados? Hay que romper el círculo vicioso y evitar una dependencia.

Por otro lado, si tenéis síntomas de fatiga adrenal o, cuando tomáis café, notáis palpitaciones, nerviosismo o agitación, lo mejor sería evitar su consumo.

Y si lo echáis de menos, podéis optar por sustitutos que os ayuden a pasar el mono. En el artículo “Cómo sobrevivir sin café“, os explicamos cómo. 

Ante todo, hay que ser coherente. Pensar que el café nos alargará la vida cuando nuestra alimentación se basa en el consumo de productos procesados ​​y refinados, no tiene ningún sentido. Nuestra salud no sólo depende de un factor, sino de un conjunto de hábitos de vida saludables.

Antes de aferraros al consumo de café por sus beneficios, prestad atención a vuestros hábitos: ¿Lleváis una buena alimentación? ¿Coméis suficientes verduras y hortalizas? ¿Hacéis ejercicio físico? ¿Descansáis lo suficiente? ¿Sufrís demasiado estrés? ¿Fumáis?

Sólo con unos buenos hábitos de vida saludables conseguiréis realmente prevenir enfermedades crónicas y reducir la mortalidad.

Gina Estapé
Dietista, creadora del blog myhealthybitesblog.com y graduada en publicidad y relaciones públicas

Gina Estapé

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