El carbón activado es una sustancia de origen vegetal que se obtiene, idealmente, de la cáscara de coco carbonizada o de otras maderas como eucalipto, haya, chopo, sauce, pino o roble. El resultado es un polvo negro que se somete a temperaturas elevadas y a vapor de agua para activarlo y, así, aumentar su porosidad y superficie interna.

Solo con un gramo de carbón activado se puede conseguir una superficie de más de quinientos metros cuadrados con una gran capacidad absorbente. Es decir, el carbón retiene sustancias no deseadas –como toxinas, gases o agentes químicos– cuando entra en contacto con ellas, pero no hay absorción ni transferencia: simplemente estas sustancias quedan adheridas al carbón.
Para qué sirve
Uno de los usos más destacados del carbón vegetal es que mejora desajustes digestivos como los gases o flatulencias. Por una parte, los gases y flatulencias quedan retenidos en las porosidades y, por otro lado, las bacterias productoras de estos gases también quedan fijadas. También se recomienda cuando hay rampas y distensión abdominal.
Una ventaja muy importante es que su gran capacidad adsorbente hace que el organismo no absorba ni metabolice las toxinas o gases, que, en cambio, avanzan por el tracto digestivo hasta que se eliminan a través de las heces.
También es un básico que deberíamos tener en cuenta cuando preparamos el botiquín para irnos de viaje, porque mejora las diarreas ocasionales o la llamada diarrea del viajero: los agentes tóxicos o microorganismos quedarán adheridos en él y limpiará el intestino.
Si hay colon irritable, es muy útil en los casos de diarrea. No se debe tomar más de un mes seguido porque estriñe y, al final, pasaríamos al otro extremo.
Se debe tomar con un vaso de agua y separado de las comidas, ya sea una hora antes de comer o dos horas después. Con las cápsulas es más práctico, pero en polvo podemos afinar más la dosis y pasa más rápido al tracto digestivo. No os asustéis: las heces tendrán una coloración negra. Cuidado: si tomáis complementos o medicamentos, también debéis separar la toma.
Otros usos del carbón vegetal
El carbón vegetal se ha usado desde el tiempo del fenicios (200 a. C.) para depurar y potabilizar aguas, ya que elimina olores, colores, sustancias químicas y bacterias.
Además, también sirve como desodorizante de productos alimenticios y se utiliza para eliminar malos olores en neveras y armarios o para decolorar azúcar, vinos, zumos y vinagres.
En cosmética, podemos preparar una mascarilla de belleza con el polvo del carbón mezclada con agua, para tratar el acné. También es ideal para la piel grasa, ya que cierra los poros y equilibra el pH.
Además, al tener poder blanqueante, es útil para elaborar pastas dentales y ayudar a eliminar las manchas dentales superficiales. En este caso, es muy importante que el carbón activado se haya obtenido de la cáscara de coco y forme parte de una formulación dental, ya que en polvo es abrasivo. Igualmente, cualquier blanqueador erosiona el esmalte, aunque sea mínimamente, por eso basta con usar la pasta dos veces a la semana y blanquear los dientes de forma segura.
Finalmente, en caso de que nos piquen abejas, insectos, arañas o serpientes, nos puede ser útil preparar una cataplasma mezclando carbón activado en polvo y agua hasta conseguir una consistencia pastosa.
Alimentación
En los últimos tiempos, se ha puesto tan de moda que lo podemos encontrar como ingrediente en diferentes platos, como las pizzas negras; también en helados, cócteles, magdalenas o panes. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que este poder adsorbente de sustancias indeseables, también puede retener nutrientes interesantes, como las vitaminas o minerales de los alimentos que lo acompañan. Por lo tanto, se debe consumir de forma ocasional.
La última tendencia para desintoxicar el organismo es una limonada con carbón activado que reduce los gases, mejora la actividad intestinal y tiene acción depurativa.