Fotos: Becky Lawton

Me gusta la cocina de aprovechamiento, y no me refiero sólo a aprovechar sobras, sino también a aprovechar beneficios, a sacar partido de lo que nos ofrecen los alimentos.

Es época de boniatos –¡a mí me encantan!–, y ya hemos visto que, como buen tubérculo dulce, nos da juego para muchos platos dulces, lo cual es ideal, ya que por lo general no hará falta añadir otros azúcares. Este mes os traigo un paté para untar, pero con la particularidad de que, además, ¡tiene un efecto prebiótico! Vamos, que se convierte en alimento para nuestras bacterias intestinales. ¿Qué os parece?

En este portal, muchos profesionales han hablado extensamente del almidón resistente o almidón retrogradado. Un resumen breve: los almidones de alimentos como las patatas, la yuca, los boniatos y también legumbres y cereales, si se cocinan y se comen de inmediato, se convierten en glucosa (azúcar). En cambio, si después de cocer se dejan enfriar a 4 o 5 ºC durante 24 horas, sus almidones cambian de estructura y se vuelven resistentes a la digestión, con lo cual pasan directamente a ser degradados por las bacterias intestinales.

No es que sea “malo” comer los almidones enseguida de ser cocinados –es más, en algunas ocasiones es muy recomendable, como, por ejemplo, en el caso de los deportistas que necesiten una carga rápida de glucosa–, pero que a través de un método de cocción podamos conseguir alimentar a nuestras bacterias también es genial. Para decirlo de un modo llano, si las cocemos y las enfriamos, ayudamos en el control del peso.

La receta es muy sencilla y muy rica. Si tenéis que hacer un “amigo invisible”, preparad este paté y ponedlo en un frasco bonito; ¡seguro que le encantará!

La receta

  • 1 boniato
  • 1 cucharada de ralladura de naranja
  • 1 cucharadita de ralladura de cúrcuma fresca
  • 2 barritas de chocolate negro al 70%
  • Canela molida a gusto
  • Nueces a gusto

Elaboración

  1. Hornear el boniato entero y sin pelar hasta que esté tierno.
  2. Una vez cocido, dejar enfriar a temperatura ambiente y llevar a la nevera durante 24 horas.
  3. Pelar el boniato y reducir a puré.
  4. Picar el chocolate y fundir al baño maría. Añadir la ralladura de naranja, la canela y la cúrcuma. Mezclar bien y pasar por un colador fino para retener las pieles.
  5. Verter el chocolate sobre el boniato y mezclar de forma que queden vetas; no hay que mezclar para unirlo todo.
  6. Guardar en un bote de cristal y poner las nueces por encima.
  7. Conservar en la nevera durante una semana.

Adriana Ortemberg
Adriana Ortemberg

Naturópata, escritora de libros de alimentación y vida saludable e instructora de cocina vegetariana