Bravo significa valeroso, valiente, animoso, indómito… como todos los que estamos intentando llevar lo mejor posible este confinamiento. Parece ser que ya ha pasado lo peor y, aunque hay que seguir siendo muy prudentes, me ha apetecido hacer un plato al que creo que la mayoría de personas nos apuntamos cuando quedamos para salir con amigos.

patatas bravas saludables

No quiero pecar de poco humilde pero estas patatas están espectaculares. Tiernas por dentro, doraditas por fuera y coronadas con una salsa que, si fuera el caso, las harían ser las reinas del lugar. Pero no os asustéis, sin frituras y muy saludables.

Os adelanto algún ingrediente de la salsa: verduras asadas, carne de ñora, miso, tomate seco, anacardos, canela. Hasta que podamos volver a salir a hacer vida social en libertad os propongo que empecéis a celebrar la vida en casa.

Patata prebiótica

Con las patatas bravas parece que hay montado una especie de concurso para hacer las mejores de cada lugar. Mi versión es con la patata previamente cocida y guardada en la nevera; a la hora de prepararlas se chafan enteras y se gratinan. Parece que esta manera de hacer tiene su origen en Portugal con las patatas a murro (‘a golpe o puñetazo’). Quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Cuando pensé en esta receta, no creí que me diese para mucho tema. Pero casi siempre, de las cosas más sencillas es de donde se saca más jugo. Por un lado, la patata: es importante cómo está cortada –ni muy grande, ni muy pequeña–; la textura –ni muy harinosa ni muy seca–, y si rezuma aceite o es congelada, entonces, ¡apaga y vámonos! Y por el otro, la salsa. Aquí es donde se puede ganar el reto. Ya el color nos dice cosas. Si han puesto una simple mayonesa y un poco de kétchup, entonces mejor no volver por allí. Tampoco vale cuando hacen una especie de salsa rosa.

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Pero si la salsa tiene un naranja intenso, con un poco de textura y un sabor que hace cerrar los ojos, entonces ¡aquí nos quedamos!

El truco, ingredientes de temporada

Las opciones de recetas con patatas son cientos o incluso miles, yo diría. Son tan resultonas que no hay suficientes homenajes para agradecérselo. Eso si, como los tomates, lo esencial es que sean de buena calidad. Esta receta solo tiene un truco, utilizar ingredientes de temporada y de producción pequeña. Yo he usado patatas monalisa y virgo, ecológicas del Garraf, y unos tomates de la misma zona que empiezan a estar bastante bien. La salsa tiene un sabor poderoso y singular gracias a las especias, la carne de ñora y el miso blanco, que intensifica el sabor de las verduras. Yo utilizo el shiro miso de arroz ecológico sin pasteurizar y del Mediterráneo de la casa Kensho. Me lo comería a cucharadas. Espero que muy pronto podáis salir a celebrar con los amigos que las cosas más sencillas son la salsa de la vida.

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Receta: patatas bravas

Ingredientes (para 4 personas):

  • 12 patatas pequeñas-medianas
  • Tomillo fresco picado
  • Cebollino fresco picado
  • Gouda rallado
  • Sal marina
  • AOVE

Salsa brava (sale como para un bote de unos 250 g)

  • 1 tomate grande tipo corazón de buey
  • ½ pimiento rojo
  • 1 zanahoria
  • 3 cebollas tipo chalota
  • 2 tomates tipo tomacons
  • 3 c.s. de AOVE
  • 1 c.p. colmada de shiro miso
  • 1 c.p. de puré de ñoras
  • 1 tomate seco
  • 1 puñado de anacardos remojados 1 hora aprox.
  • 1 ajo
  • Una pizca de canela
  • Una pizca de jengibre
  • Una pizca de cayena (¡al gusto!)
  • Sal marina

Preparación:

  1. Lavar las patatas y hervir en agua abundante con un poco de sal hasta que estén bien cocidas. Escurrir y, cuando estén tibias, guardar en la nevera hasta el momento de preparar la receta.
  2. Precalentar el horno. Cortar las verduras (tomate, pimiento, cebolla, zanahoria y tomacons) y extender en una fuente de horno. Salpimentar y hornear durante unos 20 minutos.
  3. Para preparar la salsa, mezclar las verduras asadas con el resto de ingredientes (los anacardos escurridos) y batir con un brazo o en una batidora hasta conseguir una textura de puré espeso. Corregir de sal y de picante.
  4. Para preparar las patatas, chafar con un chafador de patatas o con un vaso. Extender en una fuente de horno y espolvorear el cebollino y el tomillo por encima. Añadir un poco de gouda rallado en cada una, un poco de aceite de oliva y sal marina.
  5. Gratinar hasta que estén doradas, vigilando que no se quemen. Servir acompañadas con la salsa. Si sobra salsa, se conserva bien en la nevera y se puede utilizar para acompañar verduras, arroces o pasta.

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata

    @crispuarroyo