Originarios de la India, los aloo tikki o pasteles de patata consisten básicamente en una masa de patata mezclada con hierbas, alguna verdura y especias muy aromáticas. Se suelen freír en vanaspati (aceite vegetal), pero mi versión es un poco más saludable, ya que están pasados por la plancha con ghee. Sin gluten, huevo ni lácteos, resultan ideales para una comida de verano informal o incluso para llevar a la playa o de excursión. En la India normalmente se acompañan con chutney de tamarindo u otras salsas como cilantro-menta. Yo he elegido la salsa favorita de nuestra infancia –¡el kétchup!– en versión casera, que, además de estar para chuparse los dedos, contiene tantos antioxidantes que dejará de estar en la lista de negra de alimentos pocos saludables.

Buscando reversionar recetas del mundo, muchas veces me sorprendo de lo fácil que resulta, con algún pequeño cambio, que muchos platos que, de por sí ya son deliciosos, se conviertan además en más digestivos, ligeros o incluso terapéuticos.

Con la patata, por ejemplo, la forma de cocinarla puede ser determinante para potenciar una de sus mejores virtudes: el almidón resistente; uno de los alimentos favoritos de las bacterias beneficiosas intestinales. Con un simple truco de cocina, la patata se convierte en más sana y ligera y además actúa como prebiótico; ¡increíble pero cierto! No me extenderé sobre los beneficios de la patata, que son muchos y que tenéis recogidos en la versión en papel de la revista. Con estos pastelillos tendréis el éxito garantizado, ya que, además de ligeros, son muy aromáticos por la combinación de las especias, el cilantro y la lima.

Si ya no encontráis guisantes frescos, los podéis usar congelados de buena calidad; aportan una sorpresa deliciosa y crujiente en el interior y son ideales para compensar el desgaste del sofocante calor gracias a la vitamina B1, que nos ayuda a combatir la fatiga y aporta energía.

¿Y qué me decís de preparar en casa las salsas para las barbacoas, ensaladas o bocadillos, como podría ser un kétchup casero? Los niños –¡y no tan niños!– se acostumbrarán a sabores más naturales y además podréis añadir el punto de picante saludable que más os guste. Aprovechad la época de esplendor de los tomates y recordad que, para escoger un buen tomate, es imprescindible el olfato: si huele dulce, intenso, un poco acre y hasta picante; si os entran ganas de pegarle un bocado y hasta os emociona, sin duda estáis delante de un buen tomate.

Ingredientes pastelillos (salen unos 20)

  • 500 g de patatas de temporada con piel
  • 200 g de guisantes
  • 1 lima bio con piel
  • El zumo de 1/2 lima
  • 1 c.p. de cúrcuma en polvo
  • 1 c.p. de mostaza en polvo
  • 1 pizca de chile en polvo (o pimentón picante)
  • 1 trozo de raíz de jengibre rallada (unos 3 cm)
  • 3 dientes de ajo rallados
  • 2 c.s. de hojas de cilantro fresco picado
  • Sal marina
  • 1 pizca de pimienta negra
  • Ghee para pintar la sartén

Ingredientes kétchup casero

  • 1 kg de tomates en rama
  • 1 bote pequeño de tomate entero en conserva
  • 2 c.s. de alcaparras
  • 100 ml de agua mineral
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de vinagre de manzana
  • 1 c.s. de azúcar de coco
  • 1/2 cebolla morada picada
  • 1 trozo de tronco de apio
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pizca de canela en polvo
  • 1 pizca de comino en polvo
  • 1 pizca de mostaza en polvo
  • 1 pizca de hinojo en polvo
  • Sal marina
  • Pimienta negra molida

 

Preparación pastelillos

  1. Hervir las patatas con piel (solo si son ecológicas) en abundante agua con una pizca de sal marina. Cocer a fuego lento durante unos 20 minutos o hasta que estén tiernas (dependerá del tamaño). Escurrir y, cuando estén tibias, guardar en la nevera mínimo hasta el día siguiente.
  2. Para preparar la masa, pelar y chafar con un tenedor las patatas y reservar.
  3. En una sartén antiadherente, saltear en un poco de ghee la mostaza, el ajo, el jengibre y la cayena hasta que desprendan aroma.
  4. Añadir las especias y el aceite a las patatas chafadas, incorporar los guisantes escaldados, la cúrcuma, la ralladura y el zumo de lima, la pimienta, la sal y el cilantro picado y mezclar bien.
  5. Con la ayuda de una cuchara y las manos, formar bolas de un tamaño mediano (un poco más grandes que una albóndiga) y después chafar para formar los pastelillos.
  6. Pintar la misma sartén de las especias con un poco de ghee para saltear los pastelillos vuelta y vuelta hasta que estén bien doraditos.

Preparación kétchup

  1. En una olla con un chorrito de aceite de oliva, saltear la cebolla y el apio y rehogar unos minutos. Agregar el ajo picado, las especias, la sal y la pimienta y cocer un par de minutos más removiendo. Añadir los tomates naturales picados y los de conserva troceados. Incorporar las alcaparras y el agua mineral. Cocinar durante unos 15 minutos a fuego bajo. Retirar del fuego y triturar bien fino.
  2. Verter de nuevo la salsa en la olla e incorporar el vinagre y el azúcar de coco. Cocinar a fuego lento para que reduzca al gusto. Probar y, si se desea, añadir un poco de picante con cayena o pimentón. Cuando se enfríe, pasar a un bote de cristal y conservar en la nevera.

 

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata

    @crispuarroyo