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Inicio / Especialistas 18 de diciembre 2014

Navidades: manual para disfrutarlas sin estrés y sin kilos de más

Te damos diez recomendaciones para que no acabes las Navidades con algunos kilos de más. Afronta estos días de fiesta con alegría y disfruta de la comida sin excesos.

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Ya falta muy poco para que lleguen las fiestas navideñas, que asociamos con reuniones y reencuentros con familiares, amigos, compañeros (o excompañeros) de trabajo o de estudios, con la comida, los regalos, la ilusión de los niños y el recuerdo de la gente que ya no está con nosotros. El espíritu navideño nos inunda a todos –mayores y pequeños–, pero conforme crecemos a veces la nostalgia de echar de menos a personas que nos han dejado, o el hecho de estar lejos de la familia y no poderlo celebrar las fiestas juntos, o tener que reunirnos con personas con las que tenemos un trato un poquito distante o incómodo, además del exceso de compromisos y de comida de estos días hace que no disfrutemos de estas fiestas como nos gustaría. Terminamos agobiados emocionalmente, estresados y con algunos kilos de más. Y aunque cada año nos proponemos vivirlo de una forma más tranquila y saludable parece que no sea posible. Pero la realidad es que sí tenemos el poder de convertir estos días en unas fiestas muy especiales para estar con las personas que queremos sin estrés, con alegría, y disfrutar de la comida con cordura y sin excesos. Si tenemos en cuenta las diez recomendaciones siguientes podremos disfrutar de unas Navidades llenas de amor y felicidad.

1. Practicar el amor hacia un mismo
En lugar de centrar estas fiestas en la dedicación y entrega a los otros, podemos aprovecharlas para querernos y cuidarnos. Podemos descansar y dormir las horas que nos apetezca, hacer ejercicio, disfrutar de la pareja, pagar para que nos den un masaje, hacer las cosas de la casa con más calma o preparar alguna receta que nos haga ilusión.

2. Aprender a decir que no
Muchas veces nos sentimos obligados a asistir a fiestas, comidas, reuniones u otro tipo de acontecimientos que son, en realidad, totalmente prescindibles, y que no nos aportan nada. Lo mejor que podemos hacer en estos casos es agradecer la invitación y declinarla amablemente. Decir que no a algunos actos nos permitirá disfrutar de más tiempo para nosotros y para la gente que realmente nos importa.

3. Prepararse emocionalmente para situaciones desagradables
Aunque queramos a nuestra familia y deseemos pasar tiempo con ella durante estas fiestas, a menudo es inevitable que surjan conflictos, se reaviven chispas del pasado o vivamos situaciones de estrés emocional que se repiten cada año. Pero si empezamos unos días antes a visualizar la situación desde la perspectiva del perdón, la comprensión, de dejar fluir y de no tomarnos ningún comentario como algo personal, cuando llegue el día responderemos a la situación de una forma positiva.

4. Llorar si sentimos la necesidad de hacerlo
Si son las primeras fiestas que pasamos sin una persona amada es probable que sintamos la necesidad de llorar. En estos casos es importante darnos permiso para llorar. Es una emoción temporal, momentánea y totalmente comprensible. La debemos aceptar y dejar fluir para que el año siguiente las Navidades sean menos tristes y dolorosas.

5. Practicar la gratitud
Debemos dar las gracias por poder compartir estos días con las personas queridas, por la suerte que tenemos de poder comer un plato caliente, por poder hacer y recibir regalos y por tener gente a la que abrazar, en lugar de centrarnos en lo que nos falta. La elección de centrarnos en las cosas buenas que tenemos y de estar agradecidos nos hará ser felices y estar alegres. No hay nada más poderoso que ser agradecido para poder cambiar las emociones de duelo, dolor, rencor, desesperación o falta de sentido de la vida en alegría, paz, bienestar y felicidad.

6. Recordar el verdadero espíritu de la Navidad
Muy a menudo nos estresamos porque no sabemos qué regalos hacer o porque damos demasiadas vueltas a cuál será el mejor menú. Cuando llegue este momento, debemos parar un segundo y recordar que el verdadero espíritu de la Navidad no son ni los regalos ni la comida: es el hecho de estar con las personas que queremos. Y si precisamente la fuente de nuestro malestar es el hecho de estar con la familia debemos practicar aún más la gratitud y el perdón, porque quiere decir que tenemos emociones bloqueadas que no nos dejan disfrutar de lo que realmente merece la pena.

7. Mantener la perspectiva
Las fiestas empiezan el día 24, no en octubre o en noviembre. Ver desde tan pronto árboles de Navidad, decoraciones en tiendas y anuncios nos estresa y nos hace perder la perspectiva. Recordemos, pues, que el primer día de las Navidades es el 24 y que ni los regalos ni la comida son lo más importante de estas fiestas; así que no tiene ningún sentido vivir el mes previo con angustia pensando en el menú que haremos ni estresarnos pensando que no llegamos a tiempo para comprar todos los regalos.

8. Comprar con conciencia
Por ejemplo, si no queremos comer más turrones de la cuenta, lo mejor que podemos hacer es comprar los justos y necesarios para disfrutar un poco aquella noche y ya está. Además, hoy día podemos comprar turrones ecológicos, con azúcar integral de caña, sin gluten, sin lácteos y muy saludables. Por otro lado, si no queremos entrar en el espíritu consumista del “comprar por comprar” podemos hacer “regalos experiencia”, como un buen masaje, y en lugar de comprar cinco regalos para cada miembro de la familia podemos hacer el amigo invisible.

9. Avisar a los familiares de nuestros cambios alimentarios
Si hemos cambiado la dieta respecto al año pasado, debemos tener presente que la gente que nos rodea quizá no lo sabe; por lo tanto, lo mejor es comunicarlo antes del día que nos reunamos para poder dejar margen de maniobra a la persona que prepara el menú. También podemos proponer llevarnos nuestra comida. Además, seguro que avisando con antelación de nuestros cambios alimentarios, también nos podemos ahorrar los típicos comentarios desafortunados que hace la gente en estos casos.

10. Hacer un menú navideño ligero y saludable
Si no queremos acabar las fiestas con tres kilos de más, podemos aligerar y hacer más saludable el menú de siempre o incluso romper tradiciones (eso lo debe valorar cada uno según su carácter y el de las personas que irán a comer o cenar). Podemos utilizar una pasta sin gluten para los canelones o preparar incluso una opción vegana, sustituir los entremeses de cerdo por un pica-pica vegetariano (chips de col o boniato, guacamole, mutabal, tomate y cebolla, alcachofas al horno, bravas de boniato con pesto vegano), comprar o hacer dulces sin azúcar refinado (trufas crudiveganas de coco y chocolate, polvorones caseros sin azúcar), no mezclar bebidas alcohólicas, y también podemos preparar una buena ensalada verde que tenga también verduras al horno y una salsa casera muy saludable (mezclar una cucharada de pasta de umeboshi con cuatro cucharadas de tahina y un poco de agua caliente). No se trata de prohibirnos nada, sino de comer con conciencia sabiendo que no queremos excedernos y después encontrarnos mal.

Feliz Navidad y felices fiestas.

 

Núria Roura

Núria Roura
Coach de salud por el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York. Es autora del libro Detox SEN. Acompaña a las personas a hacer cambios de hábitos profundos y progresivos a través de retiros, acompañamiento individual, programas en línea, formación y conferencias. Comparte su camino de sanación para inspirar a vivir y comer sin culpa, ansiedad ni culpabilidad. Defiende una alimentación saludable, energética y nutritiva más allá de las etiquetas. www.nuriaroura.com
nroura@soycomocomo.es

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