Cuando aún estamos aprendiendo a leer etiquetas de alimentos para saber discernir si es un procesado aceptable o un ultraprocesado que deberíamos evitar, abrimos otro melón, que es el de la cosmética. En el sector de la belleza, entramos en el mundo de los aromas, las texturas, los colores, los envases; en definitiva, nos podemos dejar llevar por una experiencia sensorial y comprar un cosmético muy bonito y que huela de maravilla, pero lleno de ingredientes tóxicos para la piel y el planeta.

Ingredientes que hay que evitar en la cosmética diaria

‘Greenwashing’

El uso de expresiones como “ingredientes naturales”, “extracto de plantas” o de destacados de algún ingrediente de moda (argán, coco, manteca de karité o aloe), cuando solo hay un porcentaje ínfimo, son estrategias de marketing que debemos saber identificar. Es lo que se conoce como greenwashing o lavado de cara verde. De hecho, tal como se explica en la guía ecoestètica de Vidasana, “la palabra natural en la etiqueta de un producto no significa que sea seguro, ni tampoco natural”.

La cosmética es todo un mundo por descubrir e investigar, porque estamos en contacto con ella desde la mañana hasta la noche. Por lo tanto, es importante saber qué tenemos que mirar para elegir los mejores champús, suavizantes, jabones, cremas faciales y corporales y limpiadores.

Cómo leer las etiquetas

A la hora de etiquetar los productos de cosmética, hay algunos elementos que son obligatorios y otros que son opcionales.

En primer lugar, suele haber un listado de ingredientes, que es opcional y que puede aparecer en diferentes idiomas. Pueden salir todos los ingredientes, pero los fabricantes suelen destacar los principios activos principales o una descripción genérica del producto.

Después hay un listado más extenso bajo el título “International list of ingredientes (INCI)”. Se trata de un código internacional que es obligatorio en la Unión Europea desde 1998 y desde los años ochenta en Estados Unidos.

El código INCI debe cumplir una normativa muy estricta y nos permite identificar si es un buen producto cosmético o no:

  • Los nombres de los ingredientes sintéticos salen en inglés y los nombres de plantas, en latín, con el nombre botánico de género y especie. Entre paréntesis suele haber el nombre común en inglés o castellano. Por ejemplo, Prunus Amygdalus Dulcis Oil (Almond).

Para reconocer los ingredientes vegetales, veremos que se utiliza el nombre latín seguido de aqua, water o distilate para hidrolatos y aguas florales; extract para extractos; oil para los aceites; butter para mantecas vegetales, y wax para ceras vegetales.

  • Los ingredientes aparecen según el porcentaje de concentración. Es decir, en primer lugar está el ingrediente principal del producto.
  • Cuando hay un asterisco* cerca de un ingrediente, quiere decir que es ecológico.
  • Cuando hay dos asteriscos**, se trata de sustancias potencialmente alérgenas de componentes naturales de algunos ingredientes, principalmente de los aceites esenciales.

Una buena formulación debe tener, pues, pocos ingredientes, la mayoría en latín y con un asterisco de ingrediente ecológico.

Hay otras informaciones que no son obligatorias, pero sí interesantes, como, por ejemplo, el porcentaje total de ingredientes naturales o ecológicos del producto.

Ingredientes más tóxicos

Más allá de las siliconas y los parabenos, que ya tenemos oídos desde hace tiempo, hay muchos otros ingredientes que se deben saber identificar. La lista es larguísima, pero destacamos los que representan un riesgo para la salud y se utilizan habitualmente en la cosmética convencional:

  • Bases detergentes para hacer espuma: Sodium Lauryl Sulfate y otros sustitutos en teoría menos peligrosos, como Ammonium Lauryl Sulfate, Disodium Laureth Sulfosuccinate, Sodium Laureth Sulfate, Sodium Lauryl Sulfoacetate, Sodium Myreth Sulfate.
  • Vaselinas y parafinas derivadas del petróleo: Sustituyen a los aceites vegetales formando una película que da un aspecto de hidratación, pero que ahoga los poros. Hablamos de Mineral Oil, Paraffinum Liquidum, Petrolatum, cera microcristalina, vaselina, siliconas y otros nombres terminados en “one” “thicone” y siloxane.
  • Ingredientes que terminen en -ETH y -PEG: son emulsionantes derivados del petróleo usados ​​en jabones y champús para mejorar la viscosidad. Estos productos han sido sometidos a un proceso con óxido etileno y pueden quedar restos. Este componente está prohibido por la Unión Europea porque tiene actividad carcinógena, pero los restos de impurezas no están controlados.
  • Bronopol: Se usa como conservante en acondicionadores y gel de ducha. El bronopol es un disruptor endocrino y se degrada formando formaldehído y nitrosaminas, ambos reconocidos cancerígenos. En el INCI aparece con el nombre 2-Bromo-2-Nitropropane-2,3-Diol.
  • Parabenos: Son un gran bactericida y por ello se utilizan como conservante en todo tipo de productos cosméticos. Son un disruptor endocrino y se relacionan con cáncer de mama. Se pueden identificar bajo diversos nombres: Methylparaben, Ethylparaben, Butylparaben, Propylparaben. A menudo se hace hincapié en que no hay parabenos, pero se sustituyen por fenoxietanol (Phenoxyethanol), otro conservante que es tóxico para el sistema inmune y que puede provocar reacciones alérgicas.
  • Perfumes: Bajo el nombre genérico de parfum, fragance o aroma puede haber miles de ingredientes buenos y malos. En la cosmética ecológica son aceites esenciales, pero en la convencional son ftalatos, en el punto de mira de ser posibles cancerígenos. En general, todos los perfumes sintéticos son alérgenos potenciales.

Cabe señalar que el cosmético que lleva más ingredientes poco recomendables es el maquillaje. El maquillaje bio certificado nos garantiza, pues, que la fórmula no contiene ingredientes altamente tóxicos que habitualmente siempre han formado parte de la composición del maquillaje convencional.

Una buena formulación debe tener, pues, pocos ingredientes, la mayoría en latín y con un asterisco de ingrediente ecológico.

Si queréis conocer el listado de todos los ingredientes que deben evitarse podéis consultarlo en línea en la guía de bolsillo Ecostética. También hay buscadores en línea que pueden resolver las dudas de los ingredientes de manera sencilla como es el caso de Biodizionario.it, que valora la calidad de un ingrediente a través de un semáforo (dos luces rojas significa inaceptable; una roja es no aconsejable; amarilla es precaución; una verde es aceptable, y dos verdes está bien). Valora si es peligroso para nuestra salud y la del planeta, por eso es posible que haya variaciones en la escala de los semáforos; por ejemplo, si es biodegradable, ganará puntos.

EWG’s Skin Deep: Buscador en inglés que puntúa del 1 al 10. Es muy útil porque, además de los ingredientes, se puede hacer una búsqueda por productos o marcas de cosmética en concreto que ya valora sin tener que estar mirando los ingredientes INCI uno por uno. También está la aplicación para móvil, bajo el nombre Healthy Living.

En cualquier caso, la aplicación más usada es Ingred, que permite hacer una foto de los ingredientes INCI y dice si hay alguno peligroso, tanto de cosmética como de alimentación.

Ingredientes que hay que evitar en la cosmética diaria

 Sellos

El término “ecológico” no está protegido ni regulado por ley, como ocurre con la alimentación ecológica. Por este motivo, podemos encontrar diferentes sellos cada uno con normativa propia. Eso sí, hay un control externo independiente que los valida a través de auditorías. La mayoría son franceses, británicos, alemanes e italianos.

Uno de los sellos más reconocidos en el mundo de la cosmética ecológica es Ecocert. Según esta certificadora francesa, para obtener el sello “Organic cosmetic” al menos el 95% de los ingredientes deben ser naturales y el 10%, ecológico. También tienen el sello “Natural cosmetic”, que certifica que al menos un 95% de los ingredientes son naturales y el 5%, ecológicos.

Ecocert ya asegura que el producto no tendrá transgénicos, parabenos, el conservante sintético fenoxietanol, siliconas, PEG, perfumes ni colorantes sintéticos, ingredientes de origen animal (excepto de abejas y leche) ni nanopartículas.

Bajo el paraguas de Cosmos Organic hay cinco sellos europeos y harmoniza las normas de todos: Ecocert, Icea, Cosmebio, BDIH y Soil Association Organic. La idea es que el día de mañana se tome como base para hacer la normativa europea.

Otros sellos son Natrue, Demeter, AIAB, BioCertitalia o Nature&Progres, por ejemplo.

Como cada sello tiene normativa propia, es mucho más importante saber mirar el listado INCI y ver el porcentaje total de ingredientes ecológicos. También es interesante saber la filosofía de empresa, si utiliza ingredientes locales o si es respetuosa con el medio ambiente, por ejemplo.

Lluca Rullan
Lluca Rullan

Periodista y dietista integrativa

  @llucarullan   @llucarullan