Dulces, jugosas, brillantes y de textura carnosa. Las cerezas son unas de las frutas con más éxito entre mayores y niños. Aparte de un sabor excepcional y de una textura única, descubrimos las razones dietéticas para saborear esta fruta primaveral y veraniega rica en antioxidantes muy eficaces para mantener jóvenes la piel y las articulaciones.

cereza

La cereza toma su nombre de la colonia griega Kerasus –actual Giresun–, situada en la zona entre el Mar Negro y el Mar Caspio y que fue conquistada por los romanos en el siglo I aC. Allí se cultivaban cerezos, y los romanos, cuando descubrieron la forma y sabor tan atractivos de las cerezas, se llevaron varios ejemplares hacia Roma.

El cultivo de cerezas tuvo tanto éxito que lo extendieron por todo el Imperio Romano hasta donde las condiciones climáticas lo permitían.

Propiedades nutricionales de la cereza

La cereza es una fruta que destaca porque contiene:

  • Fructosa y fibra

Los hidratos de carbono de la cereza son un 12% de su composición; la mayoría se trata de fructosa, que es un azúcar de asimilación más lenta que la glucosa (todas las células del cuerpo pueden utilizar la glucosa directamente), mientras que, para aprovechar la fructosa, primero el hígado debe trabajar y transformarla en glucógeno, que finalmente se transforma en glucosa.

Por otra parte, la fibra (presente en un 2%) ayuda a regular el tránsito intestinal.

  • Vitaminas C y A

100 gramos de cerezas contienen un 12% de la cantidad diaria recomendada de vitamina C, que es esencial para el buen funcionamiento del organismo, ya que interviene en muchas reacciones metabólicas.

También contienen provitamina A (en forma de betacaroteno), que es necesaria para el buen estado de la retina y la piel.

  • Potasio y calcio

El potasio es un mineral imprescindible para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal, y evita los calambres en las extremidades. Además interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El calcio es el mineral más abundante del cuerpo y tiene la función principal de ayudar a construir y mantener huesos y dientes, al tiempo que interviene en los procesos de coagulación sanguínea.

  • Antioxidantes

Contienen varios antioxidantes, como flavonoides (sobre todo del grupo de los antocianos), polifenoles y ácido elágico. Todas estas sustancias contribuyen a prevenir la actividad negativa de los radicales libres, que dan lugar al envejecimiento del organismo, y tienen un efecto antiséptico que ayuda a combatir infecciones.

Cerezas de temporadas perfectas para la repostería

Cerezas de temporadas perfectas para la repostería

Efectos sobre el organismo de la cereza

Los nutrientes contenidos en las cerezas tienen diversos efectos positivos sobre el organismo:

  • Los antioxidantes contribuyen a mantener unas articulaciones sanas y a mejorar la circulación.

Las cerezas contienen unos antioxidantes que les confieren ese color tan característico llamados proantocianidinas oligoméricas (OPC), que tienen una acción de estabilización del colágeno y la elastina de las articulaciones, venas y arterias, contribuyendo a mantener su elasticidad y funcionalidad. Incluso hay estudios que apuntan a que podrían retrasar la aparición de la arteriosclerosis.

  • Las vitaminas y antioxidantes nos ayudan mantener la elasticidad de la piel

La vitamina C, el betacaroteno, el licopeno y las proantocianidinas ayudan a mantener las funciones protectoras de la piel frente a las agresiones externas, como el sol, la contaminación, la deshidratación, etc.

Las antocianinas son antiinflamatorias: las cerezas son muy ricas en antocianinas 1 y 2 –un tipo de antioxidantes–, que tienen una conocida acción de bloqueo de un tipo de enzimas denominadas ciclooxigenasas, que intervienen en la aparición de la inflamación y el dolor.

  • A pesar de todos estos aspectos positivos, las cerezas también tienen un lado oscuro

El ácido oxálico que contienen puede formar sales con ciertos minerales, como el calcio, y formar oxalato cálcico, y se pueden generar cristalizaciones en las articulaciones y cálculos en la vesícula biliar y el riñón.

  • El hueso de las cerezas contiene unas sustancias que se transforman en cianuro (veneno) cuando se digieren.

Si no rompemos el hueso de las cerezas, no hay ningún problema, porque eliminamos por las heces el cianuro, pero tenemos que tener cuidado con los productos como los licores que utilizan el hueso picado como potenciador del sabor.

Hay que evitar los licores preparados de forma casera y no controlada, porque podrían llegar a tener niveles tóxicos.

Cambios vitales sobre el organismo de las cerezas

La naturaleza térmica de las cerezas es, a diferencia de la mayoría de frutas, calorífica, según el punto de vista de la medicina tradicional china. Esto implica un tipo de energía intrínseca que contribuye a aumentar la energía vital del organismo (el qi, según esta medicina).

Tiene un efecto tonificante del páncreas y el bazo, y por tanto favorece la digestión enzimática. Esta parte de la digestión es la que, mediante reacciones químicas, divide los alimentos en partes más pequeñas asimilables por el organismo.

Las aplicaciones terapéuticas de las cerezas según la medicina tradicional china

  • La prevención de la emisión seminal involuntaria,
  • El tratamiento de la gota
  • El tratamiento de la artritis
  • El tratamiento del reumatismo

Parte de la acción de las cerezas en las enfermedades reumáticas se debe a la capacidad que tiene de eliminar el exceso de ácidos del cuerpo.

Precisamente por esta naturaleza térmica, las cerezas son muy beneficiosas para tratar las condiciones de frío patológico: por ejemplo las personas frioleras, con frío en las manos, con la lengua blanquecina, con tendencia a tener diarreas, etc.

Crema de cerezas con aliño aromático oriental

Crema de cerezas con aliño aromático oriental

Consumo y conservación de las cerezas

En primer lugar hay que tener muy presente que las cerezas son una fruta local y de temporada: las primeras salen en abril y las últimas alargan hasta finales de julio.

Recordemos que consumir frutas y verduras de temporada tiene muchos beneficios: por un lado, nos proporcionan muchos más nutrientes, ya que se acaban de cosechar y, por tanto, no han estado en cámaras frigoríficas o han estado muy poco. Los alimentos recién cosechados se mantienen frescos (conservan vitaminas, minerales, enzimas, fibra y energía vital) y no han tenido tiempo de oxidarse.

Si las compramos y las conservamos con el rabito, evitaremos que se desangren y que pierdan el jugo.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada

Los meses de mayo y junio son los de máximo esplendor de esta fruta primaveral y veraniega. Además, las frutas frescas conservan todo el sabor y textura original y genuina y proporcionan los nutrientes que necesitamos para cada estación; en cuanto al precio, un producto de temporada no es tan caro como uno que no lo es.

Por otra parte, la localidad también es un factor importante a tener en cuenta. Todo el mundo debería consumir alimentos de proximidad, según comenta el doctor Pérez-Calvo. También conviene conseguirlas de cultivo ecológico, porque no habrán sido tratadas con pesticidas ni conservadas con lacas, abrillantadores ni ceras.

Recetas con cerezas

Las cerezas son una fruta que, por su naturaleza calorífica caliente y la temporada del año en la que aparecen, es mejor consumir al natural y sin cocinar

Te proponemos un par de recetas que te pueden interesar.  También las podemos utilizar de decoración en diferentes postres frescos.

Resumen

Las cerezas son unas frutas deliciosamente nutritivas sobre todo por la acción beneficiosa de sus antioxidantes. Conviene comer siempre de temporada y de cultivos cercanos.

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista