piña frutaEsta fruta originaria de Sudamérica, concretamente de Brasil, se ha ganado un lugar destacado en nuestra cocina por su frescura y dulzura naturales. ¿Nos conviene, sin embargo, comer alimentos que son propios del otro extremo del mundo y de un clima tropical completamente diferente al nuestro? Descubrámoslo.

La piña tropical (Ananas sativus) fue descubierta por los exploradores españoles en América Latina. Se empezó a cultivar en el siglo XIX en la isla de Hawái, y actualmente se cultiva en la mayoría de los países tropicales del mundo hasta los 800 metros de altitud. Precisamente por su origen tropical se trata de una fruta muy dulce y refrescante, muy adecuada al clima cálido de donde es originaria. Por tanto, conviene que durante las estaciones frías de nuestro clima lo tengamos presente, ya que nos puede enfriar el organismo.

Propiedades nutricionales

La piña es rica en vitaminas A, B y C. Y también en fibra, potasio y yodo.

Provitamina A: en forma de betacaroteno. Se trata de un pigmento que el organismo transformará en vitamina A de acuerdo con sus necesidades. Esta vitamina es necesaria para el buen estado de la retina y la piel, entre otras cosas.

Vitaminas del grupo B: se trata de un grupo de vitaminas imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema nervioso. De este grupo, la piña destaca por su contenido en vitamina B9 o ácido fólico, que interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico. Y también destaca por la niacina o vitamina B3, que favorece el funcionamiento del sistema digestivo actuando en la conversión de los alimentos en energía.

Vitamina C: la piña contiene veinte microgramos por cien gramos de fruta comestible (un valor ligeramente por debajo de los treinta microgramos de la mandarina). Esta vitamina participa en la formación de colágeno (importante para la piel y las articulaciones), glóbulos rojos, huesos y dientes, favorece la absorción del hierro de los alimentos y previene la actividad negativa de los radicales libres que producen el envejecimiento del organismo.

En cuanto a los minerales:

Potasio: interviene en el equilibrio del agua dentro y fuera de nuestras células. Además, es necesario para transmitir y generar el impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Este hecho lo hace especialmente interesante para evitar los calambres en las personas deportistas. Y como ya destacamos en este artículo, parece que incluso reduce el riesgo de tener ictus o infartos.

Yodo: es un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, que regula el ritmo metabólico del cuerpo, así como el crecimiento y desarrollo del feto, sobre todo del cerebro. Por esta razón es bueno comer piña durante el embarazo.

Efectos sobre el organismo

La piña tiene diferentes efectos sobre el organismo:

Favorece la digestión y es antihelmíntica (mata los gusanos intestinales): la piña contiene la enzima bromelaína, que incrementa la capacidad de digerir la proteína en el estómago. También tiene propiedades antigastrálgicas, es decir, que está indicada para aliviar el dolor de estómago por su efecto analgésico sobre la mucosa intestinal. Esta enzima también elimina los gusanos intestinales. El único problema es que la concentración más alta de esta enzima la encontramos en el corazón de la piña, en la parte central, que es fibrosa y dura y que normalmente eliminamos.

Esta misma enzima también está indicada para ayudar a eliminar líquidos y para el tratamiento contra la celulitis. De hecho, tal como se puede leer en este artículo, el hecho de aportar complementos nutricionales específicos que mejoren el aspecto de la piel, como las enzimas de la piña, la bromelaína, ayudan a disminuir la inflamación de la zona y tienen un efecto diurético.

Hay que tener presente el efecto enfriador de las frutas tropicales. Nuestro sistema digestivo está adaptado a la fruta propia del clima en el que vivimos, ya que a lo largo de muchas generaciones han evolucionado paralelamente las enzimas necesarias para digerirla. Si comemos fruta de otras regiones climáticas es posible que el organismo no se adapte y nos siente mal. Este hecho es especialmente importante en las personas con signos de frío o bien en la época fría del año. En estos casos es mejor no consumirla.

Cambios vitales

Según la medicina tradicional china, la naturaleza térmica de la piña es neutra, de sabor ácido y dulce a la vez. Está especialmente indicada para eliminar el exceso de calor, sobre todo el calor acumulado durante el verano, porque tiene un efecto rehidratante muy marcado que calma la sed.

En esta medicina la piña se utiliza por su efecto diurético, en caso de indigestión, diarrea y edemas (retención de líquidos).

Por el contrario, está contraindicada en casos de úlceras pépticas o erupciones en la piel. Tampoco va bien la ingesta de piña que no sea madura, porque su acidez puede dañar los dientes.

Como se cocina

La piña la encontramos disponible en el mercado durante todo el año. Para escogerla hay que comprobar que la corteza de la fruta no se hunda bajo la presión del dedo. Una vez cortada, conviene consumirla lo antes posible, ya que se suele dañar rápidamente. La piña ideal debe estar madura, muy dulce, jugosa y nada ácida.

La mayoría de frutas, como son productos del calor y de la luz del sol, se digieren bien a temperatura ambiente, nunca frías. La cocción de las frutas en general las hace más digestivas, pero en el caso de las frutas tropicales algunos autores opinan (Annemarie Colbin, El poder curativo de los alimentos) que si se cuecen pueden llevar la energía que tienen, ya de por sí intensa, hasta el límite energético de expansión, y que sean indigestas. Como siempre, la mejor prueba es ensayar con nosotros mismos y ver si nos sienta mejor cocida o cruda.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: para la piña no hay opciones de proximidad. Se trata de una fruta tropical producida a miles de kilómetros de nuestra casa con el impacto ambiental asociado que conlleva. Sin embargo, como ya explicamos en este artículo, la piña es uno de los quince alimentos menos contaminados.

Recetas básicas

De acuerdo con lo que os hemos comentado en el apartado anterior sobre la recomendación de no cocer las frutas tropicales, os aconsejamos que comáis la piña siempre cruda y que vigiléis con la mezcla de alimentos. No la combinéis con otras frutas de sabor dulce, ya que la mezcla de frutas dulces (como la manzana) y ácidas (como la piña) puede ser muy indigesta.

Os proponemos una receta que utiliza el zumo de piña de una manera muy original de nuestro chef Bernard Benbassat.

Resumen

La piña es una fruta tropical refrescante y, por tanto, conviene comerla en las épocas más calurosas del año y solo esporádicamente durante el invierno.

 

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista