Cada día que pasa tenemos más información tanto del mecanismo de acción del virus COVID-19 (también conocido como SARS-COV-2), de su estructura, de su virulencia… como de cuáles son los tratamientos farmacológicos posibles que pueden ayudar a curar la sintomatología.

Evita la inflamación con una proporción adecuada de omega-6 y omega-3

 

¡La inflamación del organismo es un factor de vulnerabilidad!

El grupo de gente más vulnerable a la acción del virus son los mayores de sesenta años, población con hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares crónicas, cáncer, inmunodeficiencias… pero también se ha visto que el virus ha afectado a gente joven sin ninguna patología de base. Este hecho ha llevado a relacionar (gracias a la bibliografía y el seguimiento médico) el estado inflamatorio del organismo como otro factor de predisposición al ataque del virus.

Por este motivo, es tan importante mantener unos hábitos alimentarios saludables, eliminando de la dieta todos los alimentos proinflamatorios (procesados, azúcares y harinas refinadas, productos con un índice glucémico elevado, ya que unos niveles elevados de insulina son sinónimo de inflamación… ) y hacer actividad física para ayudar a reducir el número de receptores de unión de coronavirus en nuestras membranas celulares del tracto respiratorio.

¿Cómo se desarrolla este proceso inflamatorio que aumenta esta vulnerabilidad frente al virus?

Una vez se supera la fase de incubación y se empieza a desarrollar la sintomatología de estrés respiratorio, tiene lugar un fenómeno llamado “cascada inflamatoria” causado por citocinas inflamatorias –interleuquina 1 (IL-1), interleuquina 2 (IL-2), interleuquina 6 (IL-6), interleuquina 8 (IL-8), el factor de necrosis tumoral (TNF , entre otros (1).

Es decir, el SARS-CoV-2, se une a receptores de membrana de nuestras células llamados Toll Like Receptors (TLR, especialmente el TLR 4) y genera una cascada bioquímica que activa varios complejos. Estos, una vez llegados al núcleo de nuestras células, siguen estimulando la producción de moléculas proinflamatorias, como son las interleuquinas y el factor de necrosis tumoral ((TNF , ya citados, y paralelamente estimulan también la fosfolipasa A2 y se libera ácido araquidónico (AA), que, por la vía de la ciclooxigenasa (vía inflamatoria que genera prostaglandinas E2, tromboxanos A2 y A4…) acaba produciendo lo que todos ya conocemos como estrés oxidativo, y se genera un estado inflamatorio importante de las células epiteliales pulmonares.

¿Cuál es la función del EPA y de la vitamina D en todo este proceso?

Algunos estudios nos permiten entrever que tanto el EPA –o ácido eicosapentaenoico– como la vitamina D 1,25-dihidroxivitamina D (1,25 (OH) 2 D 3), pueden frenar esta cascada bioquímica inflamatoria desarrollada como resultado de la unión del virus a su receptor de membrana TLR. (2,3)

Como tratamiento alopático, hay fármacos que sabemos que inhiben la acción de algunas de estas interleuquinas. Actualmente la hidroxicloroquina es otro de los fármacos que se encuentra en fase de ensayo clínico y, según los resultados muestre en un margen de unos 15-20 días, sabremos si es una alternativa efectiva para tratar la COVID-19.

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¿Cuál sería la posología de EPA y de vitamina D recomendada?

Se recomiendan dosis estimables de 1-2 gramos de EPA al día, que permitirían ver resultados antiinflamatorios en las próximas 4-6 semanas. La dosis de vitamina D (si tenemos en cuenta que es liposoluble) serían de 5.000 UI diarias.

Este tratamiento puede ser paralelo a los tratamientos alopáticos teniendo siempre presente las posibles interacciones farmacológicas, sobre todo en pacientes que toman anticoagulantes o que hacen quimioterapia. Antes de iniciar la suplementación, hay que consultarlo con el médico.

De todos modos, no olvidemos consumir alimentos ricos en omega-3, como son pescado azul pequeño, salmón salvaje, caballa, frutos secos como nueces, semillas de chía o lino… y, en la medida de lo posible, intentar tomar el sol unos 10-15 minutos al día sin protección con el fin de poder sintetizar vitamina D.

Bibliografía

  1. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/32171193
  2. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5622697/
  3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3707648/

 

Mireia Segarra
Mireia Segarra

Farmacéutica especialista en Nutrición Ortomolecular.