Uno de los primeros desajustes que solemos tener cuando nuestro entorno, hábitos o rutinas cambian es cómo vamos al baño. En estos días de confinamiento, existen, desde mi punto de vista, al menos tres factores que nos pueden causar estreñimiento. Veamos cuáles son y qué podemos hacer al respecto.

No moverse lo suficiente

Seamos o no deportistas, el confinamiento nos ha obligado a reducir mucho la actividad física.

Las personas que sufren de estreñimiento ocasional o crónico saben que uno de los grandes culpables del problema es la falta de movimiento. Lo que sucede es que los músculos abdominales trabajan conjuntamente con los intestinos, estimulándolos, para ayudarnos a evacuar, y, además, favorecen una mayor irrigación sanguínea, también clave para dar más actividad a los intestinos.

Existen muchas formas de moverse en casa; solo hace falta reservar ese momento. No es fácil reestructurarse entre tanto caos, pero priorizar este aspecto traerá grandes beneficios. El yoga, con sus posturas invertidas y sus torsiones, es una herramienta muy acertada para mover los intestinos y fácil de realizar en casa.

Sentir estrés y pérdida de control

El agobio que genera esta situación tan rara e incierta puede manifestarse de muchas maneras. El estreñimiento o la diarrea es una de las formas más habituales, pues, como ya sabemos, el intestino y el cerebro están estrechamente vinculados.

El problema no es tanto que tengamos un episodio de estreñimiento (muchas personas lo tienen cuando salen de viaje y no pasa nada), sino que este desajuste puede minar nuestro estado de ánimo en un momento en el que necesitamos estar mentalmente despejados y mantener el espíritu fuerte. El estreñimiento suele ir de la mano del malhumor e, incluso, de una sensación de bajón anímico; y esto podría terminar siendo un pez que se muerde la cola.

Para romper este círculo vicioso y no cronificar la dificultad para ir al baño (¡ni el malhumor!), se me ocurren dos cosas.

Por un lado, os propongo que, en la medida de lo posible, soltéis mentalmente todo lo que se os escapa del control. En general, una de las interpretaciones en las que más coinciden las diferentes escuelas o cosmovisiones que abordan el tema emocional, es que el estreñimiento requiere de “soltar”. Soltar mentalmente lo que no podemos controlar nos ayudará a soltar también en el baño.

Por otro lado, durante estos días es interesante apoyarse en alimentos que favorecen un buen estado anímico: aguacate, garbanzos, cúrcuma, plátano o semillas son alimentos que aumentan la serotonina, la hormona de la felicidad, que, además, tiene un papel importante en la motilidad intestinal.

¿Y si en cambio no tengo estreñimiento, sino todo lo contrario?

Esto también puede suceder y es muy común. En este caso, igualmente es importante buscar herramientas que nos regalen momentos libres de ansiedad (una meditación, una peli tonta, un poco de baile libre…), vivir cada día entendiendo que hay mucho de todo esto que no podemos controlar, apartar las noticias a tiempo… También serán de ayuda los alimentos ricos en triptófano y serotonina y, en general, optar por una nutrición antiinflamatoria.

Si tenéis diarrea, algunos remedios efectivos son la manzana rallada (hay que dejar que se oxide un poco antes de tomarla; así suelta más taninos, que ayudan a controlar la diarrea) y los alimentos ricos en almidón, como las raíces y tubérculos hervidos. Quizás podéis comer poquito, pero varias veces al día. ¡Y no olvidéis reponer líquidos y minerales! Un caldo vegetal puede ser un gran aliado. El , rico en taninos, también puede ayudar a frenar la diarrea. Y si conocéis el kudzu y tenéis en casa, lo podéis integrar en vuestra rutina.

Una dieta descalabrada

La dieta también está patas arriba. Se nos han trastocado por completo las rutinas… Y, aunque a veces no somos del todo conscientes de ello, ir al baño también requiere horarios. Pero, sobre todo, ir al baño requiere una alimentación concreta y, si ha variado, también es normal que el tránsito intestinal se vea afectado.

Hay que intentar priorizar el consumo de verduras –mejor cocidas– y de grasas saludables: aceite de oliva virgen extra, aguacate y pescado azul pequeño serán grandes aliados en este momento. Las grasas tienen la capacidad de producir una descarga biliar que, a su vez, estimula el avance intestinal. Y no os olvidéis de ir tomando bebidas que te hidraten (olvidaros del vino y la cerveza, que entorpecen muchísimo el buen tránsito intestinal).

Despertarse temprano y buscar un momento para sentarse en el váter tranquilamente también será de gran ayuda.

2 ayudas que también pueden ser útiles

  • El agua con aceite y limón es uno de los remedios más clásicos y efectivos para, por un lado, poner en marcha la máquina digestiva e hidratarse y, por otro, generar una descarga biliar, que, como ya he dicho, favorece el movimiento intestinal. Por la mañana, en ayunas, un poco antes de desayunar, tomad un vasito de agua tibia con una cuchara de aceite de oliva y el zumo de medio limón.
  • Una posición correcta. Este es un aspecto poco cuidado y muy importante para facilitar la evacuación. Intentad pasar de la posición sentada a una posición lo más cercana posible a las cuclillas. Podéis utilizar un taburete para elevar las rodillas por encima de la línea de la cadera y conseguir así que el músculo puborrectal se relaje y la evacuación sea más sencilla y natural.

Nota final: Nunca fue tan importante dejar de lado los procesados

En Soycomocomo hemos lanzado una campaña para promover una alimentación basada en comida real y saludable en estos tiempos de confinamiento.

Desde el punto de vista del estreñimiento, los productos procesados son un gran enemigo, pues, además de no aportar nada de fibra (fibra real), tienden a generar inflamación, lo que entorpece el funcionamiento correcto del organismo, incluido el vaciado intestinal.

#ConfinadosSinProcesados abarca un montón de recursos para que el menú de estos días pueda seguir siendo sano, a pesar de las limitaciones que nos piden las circunstancias. Echad un vistazo a las recetas y los consejos para que esta cuarentena no os haga perder la salud.

Más información

Pilar Rodrigáñez

Dietista

    @pilarrodriganez
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