Hay muchos factores que pueden estar entorpeciendo tu objetivo de perder peso. Hoy te cuento algunos de los más comunes.

bàscula pierde peso

1-Comes poca proteína

Llevamos tiempo peleadas con la proteína –y, de hecho, hay muchos mitos en torno a este macronutriente–, pero hoy sabemos que la proteína es una gran aliada para perder peso. Por varios motivos:

  • minimiza la pérdida de masa muscular y hay que tener en cuenta que uno de los problemas asociados a la edad es justamente la sarcopenia;
  • activa el metabolismo, es decir, tu capacidad para utilizar tus reservas de energía;
  • es saciante, ¡mucho más que los carbohidratos! Y esto es clave para llegar bien a la siguiente comida;
  • ¡entre otros beneficios!

Por supuesto que, además de incluir proteína en cada comida, es fundamental que la escojas bien: si es de fuente animal, intenta siempre que provenga de una producción respetuosa y, si es vegetal, debes asegurarte de que haces las combinaciones necesarias para que no haya carencias.

Existe, también, un concepto muy interesante, el del “apalancamiento de proteína” que, de forma muy resumida, explica que nuestro organismo tiene sensores para medir los requerimientos de algunos nutrientes, entre ellos la proteína, que nos hacen comer hasta conseguir la cantidad que el cuerpo necesita. Es decir, si en tu plato hay poca proteína, sentirás la necesidad de comer más hasta que consigas lo que tu cuerpo necesita.

2-Estás inflamada

Ya no hay dudas, la inflamación es la madre de los huevos. Casi todos los problemas de salud hoy en día tienen un componente inflamatorio. Y el sobrepeso no es la excepción.

Quizás no te lo hayas planteado porque no tienes síntomas agudos de esta inflamación, pero debes saber que las condiciones de vida en las que estamos inmersas –el tipo de alimentación, la falta de sueño, el exceso de estrés, el sedentarismo…– generan un estado inflamatorio de bajo grado que actúa de forma “silenciosa” y perjudica tu capacidad para perder peso.

¿Sabías que la inflamación de bajo grado favorece la resistencia a la insulina y a la leptina? Estas dos hormonas protagonistas en el control del peso corporal no consiguen hacer un buen trabajo cuando estamos inflamadas. Pero, además, la inflamación está directamente relacionada con desajustes emocionales que también podrían generar una mala relación con la comida.

Combatir la inflamación es uno de los pilares a la hora de establecer una pauta para perder peso.

3-Comes 5 veces al día o más

Aquí se plantea uno de los debates más típicos del mundo de la nutrición. Hay quien defiende que es mejor comer un poquito varias veces al día y quien asegura que no deberíamos pasarnos de 3 comidas principales.

Es cierto que si comes la misma cantidad de calorías repartidas en 3 o 6 comidas probablemente no haya diferencia. Sin embargo, esta dependencia de comer permanentemente puede hacer que acabes comiendo más y mal.

Cuando haces descansos digestivos entre las ingestas te beneficias de muchas ventajas relacionadas con la pérdida de peso:

  • ayudas a tu organismo a que utilice las reservas de grasa, te vuelves más flexible metabólicamente;
  • liberas tu mente, si sabes que no vuelves a comer hasta dentro de unas cuantas horas, mejor ni piensas en comida y pones tu cabeza al servicio de otras cosas;
  • tu sistema digestivo descansa y favoreces la motilidad intestinal (¡esto también debe tenerse en cuenta!);
  • eres coherente con tus genes. Créeme que el acceso a la comida que tenían nuestros antepasados y que moldeó nuestros genes no tiene nada que ver con las 5 comidas que plantean algunas recomendaciones oficiales.

4-Te pesas demasiado

La báscula puede servir para tener una referencia, para ponernos un objetivo, sin embargo, utilizarla demasiado puede resultar muy frustrante y hacerte perder el norte.

Para empezar, la báscula te aporta una información incompleta, un número absoluto que no habla de tu composición corporal, que es lo que realmente importa.

Además, el proceso de pérdida de peso no tiene una curva continua en el que cada día la báscula muestre un valor inferior. Es clave dar un paso atrás y mirar el progreso con más amplitud, porque si no tirarás la toalla antes de tiempo.

En el caso de las mujeres, el momento del ciclo puede arrojar valores engañosos por, por ejemplo, una mayor retención de líquidos y esto resultará desmotivante.

Y, por supuesto, la báscula puede obsesionarte y generar una mala relación con la comida y hacer que el proceso no sea saludable. Mejor la guardas y te vas observando, que eso será más fiable y te motivará más.

5-Te centras en la dieta

Los alimentos que tomes y el patrón de alimentación serán clave para que puedas perder peso, eso está claro.

Sin embargo, solemos dejar de lado otros aspectos que, a estas alturas de nuestras vidas, son como mínimo igual de importantes. ¡Y complementarios!

Por ejemplo, para perder peso necesitas dormir. Existen muchos estudios que explican cómo las malas noches de sueño acaban haciéndote comer más y peor. Además de que acaban provocando inflamación y afectando tu sensibilidad a la insulina.

Pero también necesitas moverte. El ejercicio físico multiplica los beneficios de una buena dieta.

Y necesitas una tribu, una red. La vida en comunidad está en nuestros genes y es necesaria para tener salud pero también para conseguir objetivos. Un entorno que te apoye en esos días en los que estás menos motivada y que libere tu carga y reduzca tus niveles de estrés.

Todo debe ser atendido para poder perder peso, porque cuando alguno de estos pilares flaquee, puedas apoyarte en los otros y retomar el camino con ánimo y salud.

Hay muchas otras cosas que sí funcionan

¿Eres de las personas que se pasa de forma perenne a dieta sin lograr rebajar esos kilos de más? ¿Vives los días de comida baja en calorías como un sufrimiento? ¿Buscas el plan más rápido y de resultados más asombrosos y luego te extrañas del efecto rebote? Saltarse etapas suele ser sinónimo de fracaso. No disfrutar del camino también tiende a acabar mal. De aquí en adelante olvida la palabra “dieta” y plantéatelo como “vivir mejor”.

Saber lo que hacemos mal es el primer paso para corregirlo. Pero para ello hay que saber qué pasos son los que nos llevan en la dirección correcta. Incluso así, a menudo, el conocimiento no es suficiente para implementar un cambio de hábitos. Si quieres sentirte acompañada, Pilar Rodrigáñez sabe bien cuáles son las claves para perder peso a partir de los 40 años. Y te lo cuenta en la nueva edición de “Pierde peso, mujeres 40-50-60“.

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Pilar Rodrigáñez

Dietista especializada en pérdida de peso, metabolismo y salud femenina

    @pilarrodriganez
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