De hecho, para comer caliente no hace falta cocinar. Es lo que propongo hoy con esta crema verde de rábano, cargada de nutrientes, pero también calentita y reconfortante. De hecho, según la alimentación viva y su cocina cruda —el raw food— se puede perfectamente cocinar a temperaturas de 38 ºC a 42 ºC; a partir de ahí los nutrientes de los alimentos empiezan a deteriorarse, se pierden las vitaminas, desaparecen las enzimas de los alimentos, tan beneficiosos para la digestión y para no pedir extras al cuerpo. Además, a temperaturas elevadas, se generan tóxicos nocivos, se alteran las estructuras moleculares, la fibra pierde su función prebiótica y depurativa…

Pero, como decía, las cremas o sopas calentitas pueden ir a la vez cargadas de propiedades beneficiosas. Basta con no sobrecalentar los ingredientes. De hecho, son tan nutritivas o más que una ensalada, ya que, al batirlas, ocupan menos espacio que los vegetales enteros y podemos añadir más cantidad de las maravillosas verduras de hoja. El triturado también las hace mucho más fáciles de digerir, aún más ligeras. De hecho, la trituración aquí es un plus, ya que con los dientes nunca conseguiríamos desmenuzar tanto los alimentos, así, triturados en forma de sopas y cremas, podremos extraer más fácilmente y mejor los nutrientes.

Para controlar la temperatura, utilizaremos agua caliente a unos 42 ºC. Si sois perfeccionistas, podéis usar un termómetro de toda la vida. Pero también se pueden utilizar las manos como termómetro: si al tocarla no os quema, estará bien.

La receta de hoy tiene, además, la ventaja de que aprovechamos hojas de vegetales que generalmente tiramos a la basura: las de los rábanos. Cuando compréis vegetales de raíces, las hojas son muy importantes, no sólo se pueden aprovechar todas, sino que indican la vitalidad de la verdura. Unas zanahorias cosechadas hace unos días, por ejemplo, habrán perdido la hoja, ya no son tan frescas como cuando tienen la hoja fresca, que demuestra que están recién recolectadas.

Las hojas de las raíces son muy beneficiosas para la salud, porque contienen más nutrientes esenciales que las raíces, y muchos minerales. De todos modos, no se saben apreciar y acaban en la basura: es una lástima toda la comida tan nutritiva que acaba desaprovechada.

En el caso de los rábanos, las hojas tienen una fibra magnífica que nos ayuda a nutrir la macrobiota intestinal a la vez que limpia los intestinos con su efecto escoba, contienen clorofila, magnesio, vitamina C, vitamina A (betacarotenos), son depurativas, antiinflamatorias, diuréticas, nos ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre, el hierro y el fósforo que contienen nos ayudan a prevenir la anemia y a reforzar el sistema inmune, su contenido en vitamina C, a y tiamina nos ayuda a combatir la astenia, y refuerzan el sistema esqueletomuscular y las funciones vitales del organismo gracias a su contenido extra de calcio y ácido fólico.

Además, el rábano pertenece a la familia de las crucíferas —como las coles y las coliflores—, que destacan por sus propiedades anticancerosas. Eso sí, para aprovechar sus propiedades al máximo, lo mejor es no calentarlas demasiado. Es lo que vamos a hacer en esta crema o sopa: calentar el agua a unos 40–42 ºC, y combinarla con el resto de ingredientes a la hora de batir.

La receta

Ingredientes
Para 2 cremas

Para la crema de rábano

  • 2 T bien prensadas de hojas de rábano
  • 1 T de raíces de rábano
  • 1 diente de ajo, aplastado y con la piel
  • 1/4 c de sal del Himalaya o sal marina
  • 1 limón, el zumo
  • 2 C de aceite de oliva virgen extra
  • 1/8 c de pimienta negra molida
  • 1/8 c de chile molido
  • 1 aguacate, sin la piel y sin la semilla

Para el alioli de almendra

  • 1/2 T de almendra cruda, remojada durante 8 horas
  • 1/8 c de sal marina o del Himalaya
  • 3 dientes de ajo, aplastados y con la piel
  • 1/2 T de agua filtrada o de diez
  • 1 limón, el zumo
  • 3 T de aceite de oliva virgen extra

Método de preparación

Para el alioli de almendra

  1. En una batidora de vaso, combinar las almendras con el ajo, la sal, el zumo de limón y el agua.
  2. Batir hasta obtener un crema suave y espesa, pero sin grumos.
  3. Agregar el aceite de oliva, en un chorrito, a la mezcla sin dejar de batir para que ligue el alioli.
  4. Reservar.

Habrá más alioli del que se utilizará para decorar; el resto se puede guardar en la nevera y usar como aliño. Se puede guardar en la nevera durante semanas sin que se estropee.

Para la crema de rábano

  1. Combinar todos los ingredientes en una batidora de vaso y batir hasta obtener una crema densa y cremosa.
  2. Servir en cuencos y decorar con el alioli de almendras, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, brotes al gusto y acompañar de alguna hoja tipo endibia, radicchio o, incluso, bastoncillos de apio.

También se puede decorar con chucrut o col macerada rápidamente en zumo de limón. En mi plato hay chucrut de repollo.

De esta manera, habrá algún elemento crujiente y entero en el plato, otra textura saludable para disfrutar.

Bon apéttit!

Consol Rodríguez
Consol Rodríguez

Formadora de alimentación viva y cocina crudivegana, desarrolladora de recetas raw food, autora del blog kijimunas-kitchen.com y del libro Raw Food Anti-aging