Foto: Becky Lawton

Recuerdo que, cuando era pequeña, un tío mío desayunaba habitualmente un tazón de café al que le añadía una buena cucharada de mantequilla… En aquel entonces me parecía una costumbre rara hasta que supe que más gente lo hacía. La versión actual y mejorada que está muy de moda es la del café –o incluso chocolate– al que se le añade un poco de mantequilla orgánica sin sal o de ghee (mantequilla clarificada) y un poco de aceite de coco. Su éxito radica en que ayuda a bajar de peso, y además está avalado por antiguos principios ayurvedas: se dice que proporciona energía más sostenida, agudiza la mente, acelera el metabolismo y mantiene la sensación de saciedad por más tiempo. Sé que algunos que siguen dieta evolutiva también lo incluyen en sus planes.

Los beneficios del aceite de coco ya son bastante conocidos. Sus ácidos grasos de cadena media el cuerpo los utiliza como energía muy disponible en lugar de almacenarla como otro tipo de grasas; y en cuanto a sabor, da un punto único a los platos.

Bueno, si no tenéis inconvenientes con los ingredientes citados, lo podéis probar; pero si tenéis problemas con la mantequilla o el café, propongo una alternativa… ¡y en versión cappuccino!

Reemplazaremos el café por achicoria soluble –es como un café muy light–, y le añadiremos un poquito de aceite de coco y otro poco de crema de nueces. Para terminar, lo coronaremos con un copete de nata de coco y espolvoreamos con cacao molido. Rápido, sencillo, energético sin que nos altere el sistema nervioso y con un aporte de grasas saludables.

La crema de coco es opcional, pero os recomiendo tener preparada en la nevera, lista para coronar tu cappuccino. Para obtenerla, hay que partir de una leche de coco de buena calidad, mantenerla en la nevera hasta que se solidifique la parte que nos interesa (con unas horas es suficiente), abrir el envase y retirar con cuidado la parte blanca más sólida; el agua que queda se puede guardar para añadir a algún batido o sopa. Solo hay que montar la parte sólida con batidor de varillas, y obtendremos una nata montada de coco que se puede guardar en la nevera.

La receta

Ingredientes

  • Achicoria soluble
  • Crema de nueces Amandín
  • Aceite de coco virgen extra
  • Nata montada de coco
  • Cacao en polvo
  • 220-250 ml de agua
  • 2 cucharaditas colmadas de café de achicoria soluble
  • 1 cucharada rasa de aceite de coco
  • 1 cucharada rasa de crema de nueces
  • Nata montada de coco al gusto
  • Cacao en polvo sin azúcar

Preparación

  1. Poner el agua a calentar y, cuando esté a punto de hervir, añadir la achicoria soluble. Remover para disolver.
  2. Poner en el vaso de la batidora la bebida de achicoria, el aceite de coco y la crema de nueces. Batir bien unos segundos.
  3. Verter en una taza y coronar con la nata de coco
  4. Espolvorear con un poco de cacao y servir.

Si se desea más dulce, se puede añadir un poco de azúcar de coco o algún endulzante natural. 

Adriana Ortemberg
Adriana Ortemberg

Naturópata, escritora de libros de alimentación y vida saludable e instructora de cocina vegetariana

    @adriana_ortemberg