Rica, saludable, con muchísimos vegetales y lo mejor, solo mancharemos una cazuela, así que no puede ser más práctica. Ideal para los frioleros y para los que les encanta comer de cuchara, es un plato único que os salvará de más de un apuro y os aportará una fuerza vital mágica.

No os asustéis por la lista de ingredientes; solo quiero que sepáis que es el típico plato de cuchara completito, calentito y sabroso, que podéis hacer con los vegetales que tengáis por casa y así poder reciclar al máximo y limpiar el frigorífico de restos. Resulta una sopa muy completa, ya que, además de incluir una buena cantidad de vegetales, lleva cereal integral en forma de nachos de maíz crujientes y azukis, una legumbre muy apreciada en Japón, donde tradicionalmente se ha usado para fortalecer la función renal y que se complementa a la perfección a nivel proteico. La judía azuki tiene también propiedades depurativas que ayudan a limpiar el organismo, a la vez que lo nutre y lo respeta.

El tomate es una fuente inagotable de propiedades preventivas y curativas, además de ayudar en el proceso antienvejecimiento gracias al licopeno, un potente antioxidante que actúa protegiendo a las células del estrés. Recordar que es en verano cuando podemos saborear los mejores tomates y, aunque es cierto que se pueden conseguir frescos durante todo el año, son mucho más sabrosos en pleno auge de su temporada, de julio a septiembre. Así que, en invierno yo recomiendo que tengáis conservas de tomate de calidad. Para esta sopa, he utilizado tomate entero pelado, para así dejar algún trozo más grande y dar un poco más de textura y que quede bien jugosa y deliciosa.

Una sopa reconfortante, aromatizada con ajo, cebolla, apio, hinojo… y con un toque picante de jengibre y pimentón de la Vera. Es tan simple como saltear las verduras, añadir los tomates enteros pelados y troceados y dejar que haga chup-chup a fuego lento durante un buen rato. Según la medicina tradicional china, los órganos que corresponden al invierno son los riñones, la vejiga y el aparato urogenital y, cuando nacemos, nos regalan nuestra dosis de energía vital resguardada en los riñones. De cómo utilicemos este precioso regalo y cómo lo conservemos depende en gran medida de nuestros hábitos de vida. Come cada día durante el invierno cereales integrales bien cocidos, estofados de legumbres, verduras, sopas con algas, fermentos naturales…y toma todos los días alguna verdura de raíz y hojas verdes pequeñas. Observarás como, de forma mágica, crece la curva de tu vitalidad.

La receta

Ingredientes (3-4 raciones)

  • 1 bote grande de tomates enteros y pelados (de cultivo ecológico)
  • 1 bote pequeño de judías azuki cocidas
  • 1 l de caldo de verduras
  • 1 cebolla
  • 1 trozo de puerro
  • 2 dientes de ajo
  • 1 trozo de apio
  • 1 trozo de chirivía
  • 1 bulbo de hinojo pequeño
  • ½ pimiento rojo
  • ½ pimiento verde
  • Sal marina
  • Aceite de oliva
  • Una pizca de pimienta recién molida
  • Una pizca de pimentón de la Vera picante
  • Una pizca de jengibre en polvo
  • Una pizca de comino en polvo

Para servir:

  • Tortillas crujientes (nachos)
  • 1 aguacate maduro
  • Col verde en tiras finas

Preparación

  1. Saltear en un poco de aceite de oliva las verduras troceadas bien pequeñas hasta que empiecen a ablandarse. Trocear los tomates (a la medida que más guste) y añadir a las verduras junto a las especies y la sal marina. Dejar que ligue todo durante unos 10-15 minutos (vigilando que no se pegue; si hace falta, poner un poco de agua) y después, añadir el caldo de verduras para que cueza a fuego lento durante unos 20-25 minutos.
  2. Al final, añadir las azukis cocidas y dejar que se mezclen los sabores unos 10 minutos más. Si se quieren cocer las azukis, dejar en remojo la noche anterior. Tirar el agua de remojo y poner en una cazuela tres medidas de agua por una de azuki con una tira de alga kombu. Cuando rompa a hervir, tapar y dejar cocer a fuego lento. Durante la cocción, si se evapora el agua, ir añadiendo para que la judía azuki esté siempre sumergida. Cocer hasta que estén tiernas (de 40 a 50 minutos).
  3. Para servir la sopa, acompañar con tiras de col verde bien finitas, trozos de aguacate y nachos de maíz al gusto.

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata

    @crispuarroyo