Hace tiempo que decidí rallar la cebolla para hacer esta sopa; la textura queda mucho más melosa y se extraen gota a gota todos los jugos de este maravilloso y humilde ingrediente para formar una sopa sustanciosa, delicada y casi milagrosa.

La verdad es que no tengo muy buen recuerdo de mi primera sopa de cebolla; la probé en un pequeño restaurant de Montpellier y no me gustó mucho porque los trozos de cebolla eran muy grandes y, desde entonces, no me he atrevido a pedirla en muchas ocasiones; pero un día se me ocurrió rallarla y, además de que se cuece antes, la textura es mucho más agradable. Supongo que ya sabéis que la cebolla es uno de los ingredientes imprescindibles de la cocina saludable. Yo he utilizado las que tenía por casa, que eran de varios tipos (Figueras, roja y chalota) y me ha quedado muy aromática, pero podéis utilizar un solo tipo. Sólo quiero recordaros que cualquier cebolla es rica en compuestos que contienen azufre y otros fitoquímicos y que nos ayudarán a aumentar la salud del corazón, a protegernos contra el cáncer y la diabetes, a mejorar la salud ósea y ¡mucho más!

El tomillo es la planta reina del invierno; en casi todas las casas se utiliza en forma de infusión, enjuagues, sopas… Como antiséptico, elimina los gérmenes y reduce los síntomas de las infecciones, la fiebre o el malestar. Se puede utilizar para aliviar el dolor de garganta, la afonía o cuando se tiene el pecho cargado, e incluso para desinfectar heridas. Favorece la digestión, ya que evita los espasmos gástricos y la formación de gases y es muy efectivo en inflamaciones en la boca, llagas o mal aliento. Os recomiendo que tengáis en casa una maceta con tomillo fresco porque, además, estoy segura de que ayuda a favorecer el buen ambiente. Si tenéis bañera y queréis reponeros del cansancio de un largo día, preparad un baño relajante añadiendo al agua una infusión de tomillo, que también os ayudará a dormir mejor.

No sé qué tendrá la palabra gratinado, que provoca sonrisas allá donde aparece. Desde que descubrí la levadura nutricional estoy encantada, porque es un ingrediente ideal para tener un gratinado saludable y vegano. Aporta a cualquier plato un sabor intenso y grandes propiedades, que os expliqué en mi receta del “Bocata bacon-cheese vegano”. Esta vez, la he mezclado con semillas de cáñamo peladas y un poco de sal marina y, voilà, espolvoreada sobre un poco de pan tostado, no tiene nada que envidiar al parmesano. Una de las propiedades que destaca de las semillas de cáñamo es su contenido en proteína vegetal de fácil asimilación y su gran riqueza en ácidos grasos (omega-3 y 6). Están consideradas como una de las fuentes vegetales más nutritivas del planeta. Las podéis consumir enteras o trituradas y añadirlas en ensaladas, sopas, batidos, postres… Son ideales para vegetarianos y deportistas y para convertir esta sopa en una pócima equilibradora, reforzante y recuperadora.

La receta

Ingredientes (2-3 personas)

  • 5-6 cebollas
  • Aceite de coco
  • 2 tazas de caldo de verduras
  • 1 ramitas de tomillo fresco (o seco, en su defecto)
  • 1 pizca de sal marina
  • 1 pizca de pimienta negra molida
  • 1 pizca de ajo en polvo
  • 1 pizca de polvo de setas (o un poco de agua de cocción de alguna seta)
  • 2 c.s. de levadura nutricional
  • 1/2 de taza de semillas de cáñamo peladas
  • Tostaditas de pan integral

Preparación

  1. Rallar todas las cebollas (con la medida más grande) i saltear en un poco de aceite de coco. Añadir la ramita de tomillo, la sal y la pimienta. Dejar que “sude” y que comience a ablandarse; si hace falta, añadir un poco de agua para que no se queme ni se dore en exceso.
  2. Cuando esté bien pochada (mínimo 20 minutos), añadir el caldo de verduras (en función de las raciones se puede poner más), el polvo de setas y el ajo en polvo. Dejar unos 10-15 minutos más a fuego lento. Si queda muy espesa, añadir más caldo o agua mineral.
  3. Para preparar el gratinado, mezclar (en un robot queda mejor) las semillas de cáñamo, la levadura y una pizca de sal marina y espolvorear sobre las tostaditas para gratinar (1 o 2 minutos será suficiente).
  4. Servir la sopa en boles individuales y poner sobre cada uno las tostadas gratinadas y un poco de tomillo fresco.

Que la disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata