El teff es un cereal de origen milenario consumido principalmente en Etiopía. Se cree que su nombre viene de la palabra “perdido” debido a su pequeño tamaño. Es uno de los cultivos más importantes de poblaciones etíopes y eritreas ya que se adapta a terrenos áridos que padecen sequías y tiene muchas ventajas nutricionales. ¡Un pequeño cereal superviviente con superpoderes! El teff no tiene gluten, es digestivo, antioxidante y con un contenido nutricional en vitaminas, minerales y aminoácidos superior al resto de cereales.

El teff se cultiva y comercializa en muchos países a nivel mundial gracias al hecho que se adapta fácilmente a terrenos áridos, a que crece muy rápido y a la creciente demanda de cereales sin gluten. La producción ecológica en España, por ejemplo, procede de cultivos de Castilla y León. Comer pizza de vez en cuando puede resultar tan estimulante que merece la pena hacerlo de la forma más saludable posible. Hacer la masa en casa y divertirse pensando en los ingredientes que más nos gustan puede ser todo un ritual de encuentro para toda la familia. En esta receta he utilizado la harina de teff, que podéis encontrar en la web de Smartfooding y comprarla junto a los copos y el grano para tener en la despensa ingredientes que aumenten el contenido nutricional y mejoren el sabor de vuestras recetas. A pesar de su pequeño tamaño, los granos de teff contienen muchos nutrientes que, para mí, lo convierten en un superalimento.

Es rico en vitamina C y contiene vitamina B1 y B6. Es de los cereales con más hierro junto al amaranto, y es rico en otros minerales tan importantes como el zinc, el magnesio, el manganeso, el cobre o el fósforo. ¡Y muy importante! Tiene unas diecisiete veces más calcio que otros cereales, que, con el hierro, viene muy bien para aumentar la resistencia física. Además, está compuesto por fitoquímicos antioxidantes como el ácido ferúlico, que ayudan a protegerse de enfermedades cardiovasculares, inflamatorias e incluso del cáncer. El teff también tiene una composición ideal en proteínas vegetales, entre las que destaca la lisina, que agiliza la reparación muscular después de hacer ejercicio intenso. ¡Por eso muchos maratonistas etíopes lo consumen para optimizar su rendimiento!

Para componer una pizza saludable, mi teoría es tener en cuenta tan solo dos factores: la buena calidad de la harina para la base –que sea integral y de cultivo ecológico; y no necesariamente sin gluten, si no es necesario– y atrevernos a “rellenarla” con una colorida combinación de verduras, hierbas aromáticas y especies de todo tipo; mezclando diferentes colores, sabores y texturas. ¡Estoy segura de que no echaréis de menos ni el extra de queso y ni siquiera el tomate! Esta vez me he inspirado en un viaje a Marrakech en el que comí una pizza que me sorprendió tanto por su combinación como por su textura ligera y delicioso sabor. He cubierto la base con un rico puré de coliflor con comino y, por encima, he puesto chips de puerro crujiente, nueces, un toque refrescante de hojas de menta y un punto de sabor umami con trocitos de conserva de limón que me traje de Marruecos, pero que son muy fáciles de hacer en casa; también los podríais sustituir por uvas pasas o bayas de goji. ¡Que la fuerza y el sabor os acompañe!

Si os cuesta encontrar estos productos, no os preocupéis: yo los he comprado todos en Smartfooding, un supermercado online especializado en alimentación ecológica y natural que, además, cuenta con un club que ofrece descuentos durante todo el año, consejos nutricionales y oferta de productos. ¡Probadlo!

La receta

Ingredientes base (2 pizzas individuales de unos 20 cm.):

Bechamel de coliflor

Extras

  • 1 puerro cortado muy fino
  • Nueces troceadas
  • Limón confitado
  • Hojas de menta fresca

Preparación del puré de coliflor

  1. Cocer las flores de la coliflor en agua que las cubran durante unos 10 minutos o hasta que estén tiernas. Escurrir y reservar un poco del líquido de la cocción por si hace falta corregir la textura. Mezclar con una batidora con una pizca de sal marina, el comino y la leche vegetal de arroz hasta obtener de puré un poco grueso. Reservar.

Preparación de la base de la pizzeta

  1. En un bol formar una especie de volcán con la levadura, el tomillo, el sésamo y la harina de teff y, en el hueco del medio, añadir el agua y mezclar todo para hacer la masa. Corregir la cantidad de agua si la masa se pega a los dedos; si queda demasiado pegajosa, añadir un poco más de harina hasta obtener una masa resistente y que no se pegue. Formar dos bolas y dejar reposar unos minutos. Precalentar el horno a 220 ºC y cortar el puerro en juliana bien finita.
  2. Tras unos 10-15 minutos, preparar la encimera de la cocina con un poco de harina para poder estirar las dos bolas con un rodillo hasta formar dos círculos de unos 20 cm. Para dar forma, se puede hacer más artesanal o usar un plato como molde para que quede más redonda.
  3. Una vez listas las bases, cocer en el horno durante unos 3 minutos por cada lado y aprovechar el calor para gratinar el puerro hasta que esté dorado.
  4. Con las bases cocidas, solo queda montar las pizzas. Poner como base el puré de coliflor y cubrir con el puerro gratinado, las nueces troceadas, las hojas de menta y trocitos de limón confitado; finalmente, calentar las pizzas ya con todos los ingredientes.

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata

    @crispuarroyo