Os traigo una propuesta con un arroz que se cultiva en la región de Punjab, situada entre la India y el Pakistán, donde se cultiva el mejor arroz basmati del mundo. Es un valle fértil, con abundante agua pura y cristalina procedente del Himalaya. Su extraordinario perfume se lo proporciona el particular clima y terreno de esta región. Es un arroz no refinado, ligero y muy digestivo; además, tiene el contenido más alto de nutrientes de todos los arroces y no contiene grasa, colesterol, sodio ni gluten.

La palabra basmati proviene de dos términos del antiguo persa: bas, que significa ‘perfume’, y mati, que significa ‘suelo’. Este arroz es muy apreciado por su característico grano largo, por su perfume particular y especiado, y por su fragancia suave y delicada. Su nombre en hindi significa ‘rey de las fragancias’. Se distingue también por un delicado sabor a nuez que, salteado entre finas tiras de ajo, jengibre, cebolleta tierna y con unos preciosos guisantes primaverales, se convierte en un plato nutritivo, ligero y lleno de aromas; para darle un toque refrescante al final le he añadido un chorrito de lima y abundante cebollino y perejil picaditos. La cocción, una vez lavado para reducir el almidón, se hace con el agua justa para que cubra el arroz, a fuego lento y en una cazuela tapada.

El arroz basmati es muy rico en minerales; destaca casi el 90% de su contenido en manganeso, componente vital para activar la síntesis de las proteínas y de los hidratos de carbono, lo que ayuda a controlar el sistema nervioso central. Además, está presente casi en su totalidad el complejo de vitaminas del grupo B, la vitamina E, importante antioxidante, y la vitamina K. También posee hierro y selenio y en menor cantidad calcio, potasio y cobre. Contiene los ocho aminoácidos esenciales y es ideal para las personas diabéticas, ya que su índice glucémico es inferior al de otros arroces; importante también que, por su tipo de fibra, es muy adecuado para personas que sufren de colon irritable o enfermedades inflamatorias intestinales.

El cebollino es una de mis plantas aromáticas preferidas; del mismo género que la cebolla y el ajo, tiene un ligero sabor a cebolla, pero muy suave. Es interesante para aromatizar aceites y vinagres y se puede cultivar en casa en una maceta pequeña, y si se nos olvida consumirlo y lo dejamos crecer hasta la floración nos dará unas bonitas flores violetas. Lo podéis encontrar fresco en ramilletes o también se puede comprar seco. Es un tipo de bulbo muy bajo en calorías, y contiene ácidos grasos omega-3 y 6, beneficiosos para ayudar a regular el colesterol, favorecer las funciones cerebrales y prevenir problemas cardiacos. Es, además, una excelente fuente de vitamina K, la cual juega un papel muy importante en la coagulación sanguínea normal, y evita la formación de trombos; todo un gran amigo del corazón.

Por último, cabe recordar que el jengibre es una planta que lleva utilizándose más de 5.000 años, protagonista de numerosos estudios científicos gracias a sus efectos saludables y curativos y una de las plantas más populares en la medicina tradicional china; que se trata de un antiinflamatorio natural que nos ayuda a combatir enfermedades respiratorias, artrosis o problemas digestivos. El jengibre es, además, rico en aceites esenciales, vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos y además nos ayuda a mejorar dolores menstruales, migrañas y tiene efectos beneficiosos incluso para prevenir el cáncer de colon. Ya sea fresco, deshidratado o en polvo, ahora que empiezan las estaciones de los pequeños excesos, no lo olvidéis en vuestra dieta. La primavera nos pide luz, color, renovarnos y cuidarnos más; aquí os dejo una receta muy fácil, completa en nutrientes, ligera, saciante y casi emocionante, espero que os guste.

La receta

Ingredientes:

  • Arroz basmati Punjab (tened en cuenta que crece bastante una vez cocido)
  • Guisantes
  • Cebolleta tierna
  • Dientes de ajos
  • Jengibre
  • Cebollino
  • Perejil
  • 1 lima
  • Rabanitos
  • Sal marina
  • Aceite de coco primera presión bio

Preparación

  1. Lavar el arroz hasta que el agua salga clara y cocer con el doble de agua a fuego lento y tapado. A mitad de cocción añadir los guisantes para que se cuezan ligeramente junto con el arroz. Una vez listo, a los 10-15 minutos, apagar el fuego y dejar que repose para que absorba todo el líquido y se concentren todos los aromas; antes de servir remover con un tenedor para separar los granos.
  1. En un poco de aceite de coco, dorar el diente de ajo laminado, las tiras de jengibre y la cebolleta hasta que desprendan aroma y cojan un poco de color; añadir un poco de sal marina y, con el fuego apagado, mezclar el cebollino y el perejil muy picados. Repartir el salteado por encima del arroz basmati y los guisantes y regar con un chorrito de lima.

Que lo disfrutéis,

¡Mucha salud!

Cristina Arroyo
Cristina Arroyo

Dietista y naturópata

    @crispuarroyo