El invitado

Inicio / El invitado 14 de Febrero 2017

Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública

"Pido responsabilidad al consumidor cuando compra pero también a la Administración Pública que permite que se continúen vendiendo productos tóxicos. ¡No puede ser!"

Miquel Porta tiene un currículum tan extenso que no sabes muy bien ni por dónde empezar. Por lo tanto, he llegado media hora antes para preguntarle, en primer lugar, cómo quiere que le presente. Si no estoy equivocado, quiere que le llamemos Doctor, uno de los que más ha investigado sobre tóxicos persistentes. En segundo lugar, ¿por dónde empezamos?

La vida es un juego de equilibrios, es como un pequeño cuarteto de música, no puede ser demasiado estridente en ningún aspecto. En los temas de alimentación y de medio ambiente, nos tenemos que informar, concienciar y actuar sin angustias, con tranquilidad. Tenemos que ser conscientes de las ventajas materiales que tenemos en la vida, pero también de que a veces las tecnologías tienen efectos adversos. Por ejemplo, nadie propone escoger entre plástico y papel, pero es evidente que gastamos demasiado plástico y que ese plástico nos pasa la factura. Es evidente que vivimos más cómodamente, pero la manera como se conrean los alimentos o el ganado no nos está saliendo gratis total.

Entrevista a Miquel Porta

¿Cómo podemos minimizar todos estos peajes que son inevitables de tener?

Enfermedades como la diabetes, la infertilidad, problemas de aprendizaje, ciertas formas de cáncer y enfermedades degenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, con las que no se vale hacer bromas, tienen causas ambientales evitables. Dependen básicamente de qué respiramos todos los días, qué bebemos, qué comemos y del ambiente de trabajo. Además, hay una parte de la contaminación interna, que entra en nuestro interior y que contribuye a causar estas enfermedades, que podemos evitar.

Ahora que hemos comentado grosso modo los temas de los que hablaremos, me gustaría que fuésemos un poco más al grano. Sé que tienes más de 400 estudios publicados que están relacionados con lo que estamos hablando, pero me gustaría que hablases de alguno de los últimos estudios que habéis hecho o que estéis haciendo y que sean significativos para alertar de lo que está pasando y cambiando.

El último estudio que hemos publicado en una revista que se llama Plos One vuelve a encontrar en la población norteamericana un hallazgo que ya habíamos hecho en la población catalana: hay una parte importante de la sociedad norteamericana y catalana que tiene concentraciones muy elevadas de los niveles internos de estos contaminantes dentro del organismo. Siempre decimos que cuando miramos un compuesto de estos (dioxinas, bisfenol A, DDT…) por separado, la mayor parte de la población tiene concentraciones bajas. Ahí se supone que no tiene que pasar nada, a pesar de que hay muchos conocimientos científicos que dicen que los niveles bajos a lo largo de la vida también causan enfermedades.

Es decir, que si son persistentes también pueden provocar enfermedades.

Sí, si estás expuesto a ellos todos los días también es como si fueran persistentes.

Un hallazgo muy impactante es que, cuando en un momento determinado, cogemos una muestra de la población y miramos en su orina en qué parte encontramos bisfenol A, que es uno de estos disruptores endocrinos, —contaminantes no persistentes porque los excretamos, pero que imitan a las hormonas y contribuyen a causar trastornos de tiroides o diabetes—, vemos que el 98% tiene bisfenol A. Esto ocurre en Cataluña, en Japón, en Suecia, en California… y ese 2% que no tiene, si los miras mañana, también tendrá. Se encontrará alguno de estos compuestos en el 100% de la población. ¿Por qué? Porque a pesar de que los excretemos, estamos expuestos a ellos todos los días. Cuando miras cada compuesto por separado, ves que la mayoría de la población tiene concentraciones bajas. Sin embargo, cuando tú miras todos los tóxicos que tienes, verás que habrá muchos en los que tienes concentraciones bajas, pero después también habrá muchos más que tienes en concentraciones muy elevadas. Es decir, nadie se había fijado, siendo la idea tan sencilla, en que hay que ver cuántos compuestos tiene cada persona, pero no hay que hacerlo por separado. Por ejemplo, en Estados Unidos, más del 10% de la población tiene 10 o más tóxicos en concentraciones muy altas. A ninguno de nosotros nos gustaría tener concentraciones muy altas de TDT, hexaclorobenceno…

Enfermedades como la diabetes, la infertilidad, problemas de aprendizaje, ciertas formas de cáncer y enfermedades degenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, con las que no se vale hacer bromas, tienen causas ambientales evitables.

Dejando de lado los que están a niveles bajos, ¿qué me provocan los que tenemos en concentraciones altas? ¿me los puedo ahorrar?

Sí. Nadie quiere tener dioxinas en el top 10. Piensa en si puedes comer menos y de más calidad.

¿Es tan básico y ''sencillo'' como esto? Obviamente no es tan fácil porque es más caro, pero también hay otro problema: cómo sé yo que algo que en la tienda me dicen que es ecológico, lo es de verdad. Los DDT, por ejemplo, están muchos años en la tierra.

Es cierto que tanto en Estados Unidos como en Japón o en Barcelona, aún se encuentran DDT en muchos productos lácteos (mantequillas, leches y todo aquello que lleve grasa de origen animal). Esto es un fenómeno muy planetario y nos hace tener la reacción cultural de pasar de todo. Yo creo que eso no es correcto. Es mejor intentar comprar productos lácteos y carnes de más calidad, si puedes. Ahora estamos hablando de esto, pero otro día hablaremos de hormonas o de antibióticos en el ganado, que es una barbaridad. Esto ocurre en Baltimore, en Milán, en Barcelona y por todo. Los hospitales estamos viendo enfermos que mueren por gérmenes resistentes a los antibióticos, que ese enfermo ha adquirido a base de comerse el animal que tenía ese germen resistente, y esa resistencia la habían adquirido en la granja donde los cargan de antibióticos. Creo que, en general, intentar comer alimentos de producción ecológica es una buena idea, y la gente que dice que no es perfecto porque encuentran hormonas de todo tipo, no ven que criar al ganado no es tan fácil. Pagamos muy poco por un kilo de pollo: está claro que hay una gran diferencia entre 1 €/kilo y 10 €/kilo de pollo, porque enseguida te puedes ir con 20 y 30€ por un pollo grande de producción ecológica. Esto puede hacer pensar qué ha comido este pollo.

Así pues, si quieren algo perfecto, se han equivocado de planeta (se ríen). Perfecto no hay nada, pero creo que la producción ecológica se tiene que apoyar, se tiene que pedir más control, tiene que ganar credibilidad y abaratar los precios, cosa que pasará cuando compremos más gente…

El aire que respiramos y lo que bebemos. ¿Realmente está tan contaminado, el aire que respiramos?

Cada vez que surgen estudios bien hechos, hay que diferenciarlos de los tuiteros y blogueros. Digo esto con todo mi respeto porque yo también tuiteo, pero hay que tener cuidado con aquel que en twitter dice que investiga y después no publica nada.

¿Podrías mencionar fuentes de fiar?

El Creal o la Fundación Vivo Sano, por ejemplo, son fuentes fiables. Y para el que sepa inglés, le recomiendo Environmental Working Group, que por cierto tiene una parte dedicada a cosmética muy interesante. Otra revista fantástica pagada por los contribuyentes americanos es Environmental Health Perspective, que tiene muchas cosas sobre niños, productos domésticos… o Claudia&Julia, donde el otro día compré unas sartenes de gran calidad. Es decir, hay fuentes de información de fiar que eran impensables hace 4 días.

¿Es necesario ir con mascarilla por la calle como ocurre en muchos países asiáticos, o tampoco hay para tanto?

No es que no haya para tanto, hay para mucho más de lo que estamos diciendo. Lo que está clarísimo es que, en general, los individuos y los gobiernos somos bastante negligentes. Lo de la mascarilla, es algo que estoy intentando asimilar, porque voy mucho en bicicleta y de entrada no me apetece. Lo que está claro es que los gobiernos, con toda la parafernalia propagandística que nos distrae de muchos problemas reales, nos pasan todo el peso a nosotros: la mascarilla, el gimnasio, los alimentos, la ecología, el dormir… nos dicen que hagamos esto y que hagamos lo otro, pero ¿dónde están las políticas? Muchos de los problemas son invisibles. Insisto en que sí que hay que tener responsabilidad individual, pero a veces estamos reciclando cosas mínimas cuando las grandes empresas contaminantes de Cataluña no hacen nada. ¿Quién controla las empresas contaminantes del mundo? Tienen que ser las políticas y los grandes reguladores globales, porque muchas veces no hay fronteras ni nada, vivimos en un pequeño pueblecito que se llama Tierra. Por lo tanto, los grandes reguladores globales, como son la Agencia Internacional del Cáncer, Naciones Unidas, la OMS, la Agencia Europea de Control de Sustancias Químicas, que ahora está evaluando el glifosato, ese herbicida que encontramos por todo… Todo esto lo tienen que controlar las políticas, porque yo no puedo controlar el aire que respiro.

Hay un estudio que tuvo cierta trascendencia, que se hizo a una familia sueca, los Palmberg, si no estoy equivocado.

Yo no lo he hecho, pero sí que lo he difundido.

Explícanos de qué trata, tengo una propuesta que hacerte al respecto.

Cualquier persona que quiera buscarlo, lo encontrará fácilmente en internet; de hecho, creo que está traducido. Se trata de una familia que cuando les preguntas por qué no comen ecológico, la madre dice que es muy caro. Después les pedimos una muestra de orina y todos no la dan a la mañana siguiente. Se lo analiza un laboratorio muy competente y todos tienen sustancias tóxicas: plaguicidas, compuestos que provienen de los envases de los alimentos y todo eso que hemos mencionado antes. La hija adolescente le dice a la madre que es asqueroso y ahí, por arte de magia, desaparece toda la comida que hay y todo se llena de alimentos ecológicos. Al cabo de unas semanas, vuelven a analizar la orina y prácticamente todos estos contaminantes hay desaparecido. El vídeo está muy bien hecho, porque los medios de comunicación sois muy persuasivos y honestos. Esto te está diciendo que, a corto plazo, una buena parte de los tóxicos de tu organismo desaparecen si comes diferente. No obstante, las enfermedades se causan a largo término; una diabetes, un linfoma, una leucemia o un Alzhéimer no pasa de la noche a la mañana. Por lo tanto, este ritmo de vida, lo tienes que mantener a lo largo de los años y eso, a los seres humano, nos da mucha pereza. Somos muy malos pensando a largo plazo, pero es lo que tenemos que hacer.

Muchos de los problemas son invisibles. Insisto en que sí que hay que tener responsabilidad individual, pero a veces estamos reciclando cosas mínimas cuando las grandes empresas contaminantes de Cataluña no hacen nada. ¿Quién controla las empresas contaminantes del mundo?

Esto, si en vez de hacerse con una familia sueca lo hiciésemos con una familia catalana de Poblenou, por ejemplo, ¿crees que ocurriría lo mismo?

Yo creo que sí, pero es una hipótesis. Puede ser que la realidad nos lleve la contraria.

Como te he comentado antes, quiero hacerte una propuesta algo deshonesta: si desde soycomocomo te propusiésemos coger a una familia, analizarla y hacer este estudio en 4 o 5 semanas ¿crees que podríamos hacerlo?

Sí. Yo lo veo factible. Es decir, no tiene valor científico porque es una sola familia, pero tiene muchísimo valor pedagógico, ya que en la orina de cada mañana es real que encontremos estos compuestos. Es una realidad. Hablamos constantemente de estos estudios y de contaminación interna y a mi me indigna cuando estos blogueros cínicos o ignorantes menosprecian esa realidad, bien explicada y a largo término.

Por cierto, el vídeo que comentamos lo patrocina una cooperativa de supermercados suecos. No pasa nada. Qué hay de malo en que la gente que hace las cosas bien hechas, como todo el mundo que se gana la vida, ya sea un maestro o sea un vendedor de envases de plástico, promuevan las ventajas de sus productos si lo hacen honestamente. Pienso que es bonito ver ese vídeo y estaría muy bien hacer este experimento con una familia de aquí. No es lo mismo verlo en una familia sueca, que todos son altos y rubios, que hacerlo con gente con nuestras características físicas. Pienso que tendría gracia.

Dejemos la propuesta sobre la mesa. Con todo lo que has investigado hasta ahora, desde que empezaste, ¿cuáles han sido los descubrimientos y los hallazgos que más te han sorprendido a lo largo de estos años?

El día que vi que en los tampones había organoclorato para blanquearlos, me quedé impresionado, porque la menstruación es una situación perfecta para la absorción. Justo ayer leí que mucho cartón y embalaje reciclado, que se supone que es lo ecológico, lleva bisfenol A porque ya ha entrado en las cadenas de producción.

Es muy fuerte, Miquel...

La vida es así. Vivimos de una manera de absoluta inconsciencia.

Sí, pero no somos la agencia de consumo. Es decir, yo no utilizo tampones, pero dicen que la copa menstrual es mucho mejor.

Lo que está clarísimo es que los tampones no pueden llevar organoclorato.

Pero debería haber alguien que diga que esto es intolerable, que es ilegal porque es perjudicial para la salud. Los tampones se tienen que hacer con su color natural, da igual que no sea blanco.

Totalmente de acuerdo. Hay profesionales, personas y algún directivo de muy buena fe que hacen muy bien su trabajo. No obstante, las instituciones que nos tienen que proteger, como la Agencia de Salud Pública, cuya autoridad fue diluida después de ser aprobada por unanimidad. Para que fuese capaz de inspeccionar y multar a todos los departamentos del propio gobierno, su autoridad se diluyó. Esta actitud tan catalana y tan humana de decir ”de algo nos tenemos que morir” o ”lo que no mata engorda” se tiene que terminar. Esto no es una maldición bíblica, sino que se puede arreglar.

¿De qué manera?

Aprobando instituciones que controlan de verdad las industrias tóxicas y las partes de la administración tóxicas, que también las hay. Hay muchas soluciones, pero en gran parte, estoy de acuerdo con lo que decías tú antes. Hoy en día, para comprar una paella se tienen que hacer 3 másteres.

Te quería comentar una anécdota de la sartén, ahora que sacas el tema, y un par de cosas más. Una de ellas son las famosas etiquetas.

Justo hace unos días, salí a comprar desodorante e intenté mirar la etiqueta. En un desodorante, la superficie y la letra son pequeñas y por encima ponen el código de barras que lo ocupa todo. No se puede leer nada, pero cuando lo leo, no lo entiendo. Uno de los másteres debería ser de toxicología. Yo intento saber medicina y estudio medicina cada semana. Después están todos los procesos industriales. Te prometo que para comprar una paella se tienen que hacer tres másteres. Si hay cosas que se saben se tienen que decir, y que conste que todo tiene incertezas: las causas del Alzheimer, del Parkinson, de la diabetes y de la leucemia, pero es evidente que el benceno es una causa bien conocida del leucemia, sobre todo de leucemias infantiles, por ejemplo. Estas cosas dan miedo, pero no deberíamos estar pendientes del micronutriente A o B y de qué pasará si me tomo este yogur o esta leche, que si te hace sentir bien y te da la sensación de que te cuidas, no pasa nada. Sin embargo, creo que es un error enorme pensar que te tienes que tomar los granos de cacao como un antibiótico, porque muchas veces me han preguntado cuántas semillas de cacao se tenían que tomar y a qué horas, por ejemplo. Yo les digo que esto no es un antibiótico, que no pueden esperar del cacao o de la soja los mismos beneficios que los de un antibiótico o un fármaco de eficacia clínica demostrada. Se lo tienen que tomar porque les gusta, pero si esto les convierte en un esclavo de ese yogur o de esa leche, no están haciendo una dieta saludable, porque la esclavitud y la angustia son contrarias a la salud.

El día que vi que en los tampones había organoclorato para blanquearlos, me quedé impresionado, porque la menstruación es una situación perfecta para la absorción

Claro, el estrés que te autoimpones tampoco es sano. Por ejemplo, si ahora me como un croissant que está buenísimo, pero no me toca, sentiré angustia y ya no me sentará bien, por muy bueno que esté.

Esto no lo escucharás mucho en salud pública, pero yo soy partidario del hedonismo (se ríe). Me gusta disfrutar de la vida y de los alimentos, de los dulces y del alcohol, pero la publicidad a la que estamos sometidos es tremenda. Sinceramente, a mi no me cuesta nada no comerme una longaniza o un croissant si tienen mala pinta y los veo de mala calidad. Ahorro dinero con estas pequeñas cosas. No obstante, el día que veo una buena longaniza en una carnicería del Pirineo o un buen croissant en el Born, me gasto los 2 euros que vale. Y no pienso ni en el infarto de miocardio ni en nada que me pueda pasar. Tenemos que disfrutar de la comida.

Jordi Gràcia

Jordi Gràcia
Periodista
graciajordi21@gmail.com

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