Según la medicina tradicional china, los alimentos de un color oscuro, las raíces, las algas y las legumbres en general, y más los que tienen forma de riñón, tonifican y van bien para el elemento agua, que es el que rige los ciclos menstruales de la mujer, el sistema urinario, los huesos, el pelo, las orejas y el cerebro.

Por ello, las judías azuki son ideales, porque tienen forma de riñón, porque son oscuras y porque son legumbres.

Ricas en fibra, proteínas, micronutrientes y en fitoestrógenos, sustancias que actúan como reguladores hormonales en el organismo, son un alimento indispensable en la alimentación de la mujer que previene la osteoporosis y la sintomatología de la menopausia. Hay que comer al menos una vez o dos por semana.

Estas legumbres procedentes de Asia tienen un sabor particular y se pueden utilizar tanto para recetas dulces -por ejemplo, los dorayakis japoneses, que son los pastelitos que comía Doraemon- como para recetas saladas -por ejemplo, una receta común en la cocina macrobiótica son las azukis con calabaza.

Como todas las legumbres, hay que dejarlas en remojo un mínimo de ocho horas con un trozo de alga kombu y, después del remojo, descartar el agua y hervir con agua mineral nueva, la kombu y sin sal para evitar que queden duras. En la olla a presión, con 45 minutos están listos. También se pueden comprar en conserva, en bote de cristal.

Una de las cosas que más nos gustan de estas judías es que podemos usar el agua de la cocción y hacernos una bebida remineralizante deliciosa y muy reguladora del azúcar en sangre, preventiva de las afecciones típicas de riñón y tonificante del elemento agua.

Por tanto, si después de cocer las legumbres, colamos el agua de la cocción y nos la queremos beber, lo podemos hacer con un poco de leche de arroz y canela en polvo y obtendremos una bebida dulce ideal para acompañar una merienda, o bien, si ponemos tamari bajo en sal, tendremos un caldo caliente ideal para empezar una comida.

Magdalenas de azukis y algarroba

Ingredientes para 12 magdalenas

  • 160 g de azukis cocidas (Pueden ser en conserva, en bote de cristal)
  • 100 ml de zumo de manzana sin azúcar de Cal Valls
  • 40 g de aceite de oliva virgen extra o de aceite de coco fundido al baño maría
  • Vainilla y canela en polvo al gusto
  • 30 g de harina de arroz integral o de trigo sarraceno o de coco
  • 40 g de almendra en polvo
  • 40 g de algarroba en polvo (también se puede hacer con cacao puro)
    Nueces troceadas

Preparación:

  1.     Batir en un bol las judías azuki, el zumo, el aceite, la vainilla y la canela.
  2.     En otro bol, mezclar la harina de arroz, la almendra en polvo y la algarroba.
  3.     Una vez mezclado todo, juntar con la preparación de la legumbre y remover bien para evitar que se formen grumos.
  4.     Se pueden poner las nueces dentro de la mezcla para encontrar los trocitos crujientes al comer las magdalenas. Guardar algún trocito de nuez para decorar.
  5.     Repartir la masa en los moldes. Opcional: poner unos papeles de magdalenas en los moldes, para que las magdalenas sean más cómodas de comer y evitar que los moldes se ensucien tanto. Si los moldes son de silicona de platino, se pueden utilizar sin papel y con un poco de aceite en la base para que no se pegue la masa.
  6.    Con el horno precalentado a 180 ºC, cocer las magdalenas unos 15-20 minutos vigilando que no se quemen.
  7.    Cuando ya estén hechas, sacar y dejar enfriar. Os sorprenderán.

Esta receta no lleva ningún tipo de endulzante ya que la algarroba, el zumo de manzana y las judías azuki endulzan de forma natural. Quizás si las haga con cacao puro, en vez de algarroba, tendrán un sabor más amargo y deberá poner un par de cucharadas de azúcar de coco.

Esta receta también puede ser perfectamente un brownie, aunque necesitará añadir aceite para conseguir la esponjosidad típica de este pastel.

Martina Ferrer

Nutricionista y acupuntora.

Martina Ferrer

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