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Inicio / Especialistas 27 de Abril 2017

Cómo sobrevivir sin café

Si deseáis dejar el café para romper el círculo vicioso de dependencia excesiva o porque notáis que no os sienta bien, es probable que al principio os cueste y echéis en falta el café de la mañana, pero hay sustitutos que pueden ayudaros. ¡Os proponemos 3 soluciones sanas!

Sacarina café

Como ya sabéis, el café es una sustancia estimulante, gracias a la cafeína que contiene, que sobre todo se toma para aguantar más el ritmo del día a día.

El café no aporta más energía, sino que actúa de manera que inhibe las señales de cansancio del cuerpo. Es decir, bloquea los sensores de cansancio y hace que podamos estar más activos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el café no aporta más energía, sino que actúa de manera que inhibe las señales de cansancio del cuerpo. Es decir, bloquea los sensores de cansancio y hace que podamos estar más activos.

Cuando el efecto del primer café de la mañana pasa, no es extraño notar una bajada brusca de energía, ya que el café había camuflado las señales de cansancio y ahora también se suma el agotamiento de estas horas que han pasado. En este punto, si tomamos otro café, volvemos a camuflar el cansancio, y lo único que conseguiremos es entrar en una montaña rusa de subidas y bajadas de energía a lo largo de todo el día que todavía nos agotará más.

Si consideráis que os hace falta el café de la mañana para tirar y necesitáis tomar 2 o 3 al día, quizá deberíais plantearos: ¿Qué hago mal para estar tan agotado?

Si no se soluciona la raíz del problema y se camufla con café, es muy probable terminar con una dependencia excesiva de esta sustancia.

Además, si se pone azúcar, se suma otro factor que traerá problemas, ya que el azúcar también contribuirá a las bajadas bruscas de energía a media mañana, y os hará más dependientes de una dosis continua.

Es cierto que el café lleva compuestos bioactivos, antioxidantes y otras sustancias interesantes y, por ello, no pasa nada por tomar uno siempre que siente bien y sea por gusto, pero no porque se necesite para funcionar.

Si deseáis dejar el café para romper el círculo vicioso de dependencia excesiva o porque notáis que no os sienta bien, es probable que al principio os cueste y echéis en falta el café de la mañana, pero hay sustitutos que pueden ayudaros.

Proponemos tres soluciones:

  1. Achicoria soluble

La achicoria es una planta que durante muchos años se ha utilizado como sustituto del café, gracias a su sabor amargo, muy similar.

Los principios amargos tienen propiedades ampliamente reconocidas y con muchos beneficios para el cuerpo: son importantes para el buen funcionamiento del hígado ya que tienen propiedades coleréticas (aumentan la producción de bilis) y colagogas (aumentan la eliminación de bilis). Todo ello ayuda a depurar el hígado, pero también favorece una mejor digestión de las grasas. Esto no es ninguna novedad, ya que antiguamente Hipócrates ya reconoció que los alimentos amargos ayudaban a curar el cuerpo.

Además, también nos ayudan a estimular el apetito y resultan un buen aperitivo.

La achicoria contiene minerales como el potasio, calcio, magnesio y fósforo, una combinación que favorece la eliminación de líquidos. Es rica en vitaminas (provitamina A, vitamina C y vitaminas del grupo B) y fibra soluble y, además, contiene un gran número de antioxidantes.

  1. Café de cereales soluble

A partir del ingrediente anterior, también encontramos muchas otras preparaciones que nos ofrecen un sustituto agradable al café. Se trata de preparaciones instantáneas preparadas habitualmente con una base de cebada, centeno y achicoria, a las que luego se añaden otros ingredientes como bellota, garbanzos, cebada malteada, higos o trigo. La composición depende de cada marca.

Los cereales que acompañan la achicoria aportan un punto de dulzor natural y hacen que el sabor amargo de la achicoria no sea predominante.

Además, tiene un color y aroma muy similar al café, con el valor añadido de que no lleva cafeína.

  1. Infusiones

Esta es una opción bastante más radical, ya que no estamos hablando de un sustituto en color, aroma y sabor similar al café. Se trataría de una alternativa bastante diferente.

Las hay con infinidad de sabores; así pues, si deseáis pasar del café a las infusiones, es cuestión de ir probando para encontrar la que más guste.

Si deseáis alguna que también aporte propiedades beneficiosas amargas, está el diente de león, una de las plantas medicinales y comestibles más utilizadas tanto en remedios naturales como en la alimentación, o el boldo.

De lo contrario, están las infusiones de plantas depurativas, como la cola de caballo, o con propiedades digestivas, como el hinojo o la hierba luisa. Plantas que ayudan a evitar malas digestiones y flatulencias.

Si sois una persona nerviosa y que sufre estrés, también hay opciones tranquilizantes y calmantes como la melisa o la tila.

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