ortiga

Puede sorprenderos que hablemos de una planta que muchos asocian a una mala hierba. Pues bien, detrás de esta humilde planta encontramos un alimento con propiedades nutritivas y medicinales destacables muy útiles en la época primaveral, especialmente por su elevado poder depurativo.

La ortiga (Urtica dioica) se utilizaba ya en la época griega para combatir la tos y estimular la diuresis (en forma de preparados o infusiones). Para disminuir el dolor de las articulaciones (artritis) se aplicaban la planta sobre la piel y así la acción urticante de la ortiga creaba una reducción de la inflamación a la articulación. Hoy día no es preciso que nos torturemos así pero sí que la podemos incorporarla en nuestra dieta, especialmente durante la primavera, para ayudarnos a depurar el cuerpo de los excesos del invierno y a disminuir la astenia primaveral.

Propiedades nutricionales

Los nutrientes que destacan en la ortiga son:

Fibra: contiene una parte importando de fibra insoluble que puede ayudar a que nos sintamos saciados y también a mejorar el tránsito intestinal.

Clorofila: la ortiga, con su color verde intenso, es rica en esta sustancia que según el libro El equilibrio a través de la alimentación, de nuestra especialista Olga Cuevas, tiene muchas virtudes: antibactericida, antiinflamatoria del colon y cicatrizante de úlceras digestivas.

Vitamina A: en forma de betacaroteno que el organismo transformará a vitamina A. Interviene en diversas funciones biológicas, entre las cuales se incluye la formación de determinadas sustancias que forman parte de la piel, los huesos, las mucosas, el sistema reproductivo y los pigmentos de la vista.

Vitaminas del grupo B: estas vitaminas actúan en sinergia y permiten la asimilación de los hidratos de carbono, grasas y proteínas, lo que nutre el organismo.

Potasio: es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal, lo que evita la aparición de rampas en las extremidades. Además, interviene en el equilibrio del agua dentro y fuera de la célula.

Silicio: actúa en el inicio de la calcificación ósea y promueve la síntesis del colágeno.

Boro: este oligoelemento influye en el metabolismo de los nutrientes implicados en el mantenimiento de unos huesos fuertes y que tienen un posible papel en la regulación hormonal.

Efectos sobre el organismo

Ayuda a disminuir los síntomas de la alergia primaveral. Combinada con cúrcuma y vitamina C. La razón es que contiene sustancias antiinflamatorias (un tipo de prostaglandinas) que contrarrestan el efecto de la histamina (una de las sustancias implicadas en la reacción alérgica). Y además, como es depurativa del hígado y el riñón, ayuda a eliminar sustancias tóxicas.

Ayuda a combatir los problemas del cuero cabelludo. Parece que tiene efectos regeneradores del cuero cabelludo, tanto por su abundancia de minerales como también por sus principios activos estimuladores de la microcirculación, y por lo tanto, tradicionalmente, se han utilizado tónicos de ortiga de forma tópica, y también para restaurar el color y el brillo del pelo.

Se utiliza en el tratamiento de la próstata agrandada. Existe medicación derivada de extracto de ortiga que se utiliza para tratar la hiperplasia benigna de la próstata. Parece que un principio activo de la raíz de la planta bloquea parcialmente el efecto de los casos de engrosamiento ligados a la hormona testosterona.

Es depurativa del hígado y el riñón. Se trata de una planta con propiedades colagogas y coleréticas, es decir, estimulan la generación de bilis y su descarga, de forma que ayudan a eliminar toxinas y facilitan la digestión.

Estimula la producción de leche. Tradicionalmente se han utilizado las infusiones de ortiga para ayudar a las madres lactantes a tener más leche. Y también va bien para hacer frente a problemas e irritaciones de la piel.

Mejora la circulación sanguínea. Su riqueza en clorofila le confiere propiedades de mejora de la circulación sanguínea, y el efecto de depuración del hígado contribuye también a regular los niveles de grasas en sangre.

Refuerza los huesos. Por eso se ha utilizado tradicionalmente en los casos de debilidad ósea. La razón es la riqueza en minerales que intervienen en la calcificación del hueso (como el silicio y el boro), y también su efecto regulador hormonal.

Situaciones en las que conviene evitar su uso (sobre todo en forma concentrada como cuando se infusiona o se toma el extracto): en caso de edema (retención de líquidos) debido a insuficiencia renal o cardíaca. Y también hay que advertir que las personas con hipertensión arterial, cardiopatías o insuficiencia renal que estén tomando medicación deberían consultar antes con su médico.

Cambios vitales

Las ortigas, según la medicina tradicional china, ayudan a tonificar la esencia del riñón. Según esta medicina, esta esencia constituye la sustancia fundamental de la vida. De su energía surge la capacidad de reproducirse y también de funcionar correctamente.

La esencia almacenada en los riñones, según la medicina tradicional china, contribuye a diversas funciones: la fuerza física y sexual, la distribución de líquidos al cuerpo, la estructura ósea, la médula del hueso (responsable de fabricar la sangre), el mar de la médula (que es asimilable al buen funcionamiento cerebral, el aparato reproductor, e interviene también en los mecanismo de regulación de secreción hormonal interna (suprarrenales, gónadas, tiroides, paratiroides).

Esta esencia disminuye con la edad y va debilitando la energía vital (canas, falta de brillo en los dientes, falta de reflejos, dolor lumbar, debilidad en las rodillas, debilidad en la formación de la sangre, sordera, osteoporosis, infecciones de repetición, enfermedades crónicas o degenerativas (especialmente del sistema nervioso).

Para retrasar el envejecimiento son especialmente adecuados los alimentos que tonifican los riñones como la ortiga.

Como se cocina

Seguramente os estaréis preguntado cómo cocinarlas sin que piquen. El efecto urticante lo producen sus pelos con ácido fórmico (como las picadas de las hormigas). Pues bien, en primer lugar, os recomendamos que si recogéis ortigas del campo lo hagáis de zonas que estéis seguros que no han sido rociadas con fitoquímicos. También las podéis plantar en vuestro balcón o jardín y así podéis estar seguros de que están limpias.

La mejor época para recoger las ortigas es en primavera, porque están en su punto más tierno y con más abundancia de clorofila. Para recogerlas hay que hacerlo con unos guantes gruesos y unas tijeras. Recolectamos solo las partes más tiernas. Una vez en casa las dejamos reposar sobre el mármol durante como mínimo una hora, y pasado este tiempo y aún protegidos con unos guantes, cortamos las hojas y las podemos utilizar como ingrediente en sopas o también cocinadas como unas acelgas o espinacas, hervidas con agua y sal y ensaladas con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Cultivo ecológico, próximo y de temporada: la ortiga es una planta muy abundante en nuestro país, la encontramos especialmente en los márgenes de los caminos, zonas húmedas y zonas con abundancia de materia orgánica. Os animamos a recogerla vosotros mismos en la época primaveral, siempre que estéis seguros de que la zona no ha sido tratada con herbicidas; también se puede adquirir de algún productor de confianza.

Recetas básicas

Para la primavera-verano, la ortiga es un alimento ideal para limpiar el hígado. Nuestra chef Montse Vallory nos ofrece esta deliciosa receta.

Sopa de ortigas frescas

En cambio para las temporadas un poco frías os proponemos la receta de la sopa de ortigas extraída del libro Tratamientos naturales al alcance de todos. Sentido común, ciencia y filosofía oriental de Olga Cuevas y Lucía Redondo

Esta sopa está especialmente indicada por las autoras para tratar la osteoporosis, la debilidad ósea y para ayudar a eliminar toxinas.

Ingredientes

  • Ortigas frescas
  • Cuscús
  • Cebolla
  • Almendras crudas peladas
  • Aceite de oliva
  • Tamari

Elaboración:

En una cazuela poner un chorrito de aceite y saltear la cebolla a cuadraditos. Cuando esté dorada añadir un litro de agua caliente o de caldo de verduras, dejar hervir cinco minutos y añadir dos cucharadas soperas de cuscús previamente tostado en una sartén (sin aceite) y dos puñados de hojas de ortigas a trocitos. Dejar hervir tres o cuatro minutos y apagar el fuego. En este momento añadir dos cucharadas soperas de almendras crudas troceadas, una cucharada sopera de aceite de oliva y una cucharada de postres de sal de hierbas y otra de tamari.

Utilizamos solo la parte tierna de las ortigas y las manipulamos con guantes gruesos. Una vez cocidas dejan de ser irritantes.

Resumen

La ortiga es una planta con muchas sustancias nutritivas que nos permiten mejorar el estado del organismo (circulación, huesos, hormonas, etc.) y que está especialmente indicada para depurar en la época primaveral.

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga