Quizás os sorprenderá saber que estas dos frutas típicas de la época veraniega pueden llegar a crecer en un mismo árbol. En efecto, la nectarina es una variedad del melocotón y nada más; lo que hemos oído tantas veces que es resultado del cruce entre melocotón y ciruela es solo una leyenda urbana. Ambas frutas contienen muchos antioxidantes.

El melocotonero (Prunus persica) es originario de Extremo Oriente y se calcula que se cultiva desde el año 3000 a. C. Llegó a Europa a través de la antigua Persia, de ahí el nombre botánico para designar la especie. Tanto en China como en Japón hay muchas leyendas relacionadas con su fruto, que es símbolo de longevidad y inmortalidad. Su sabor delicioso y su textura delicada lo han convertido también en apelativo de la belleza femenina, hasta el punto de que, en China, la palabra melocotón se utiliza en algunos casos para referirse a las chicas jóvenes y bonitas.

Propiedades nutricionales

El melocotón y la nectarina son unas de las frutas más dulces, pero menos calóricas (menos de 50 Kcal por 100 g de fruta), que existen, porque la mayor parte de su peso es agua (casi el 90 %). No contienen grasas y la mayoría de los hidratos de carbono que tienen están presentes en forma de fructosa, que se asimila más lentamente que otros azúcares simples. Tienen bastante fibra -principalmente si no les sacamos la piel-, y también vitaminas y minerales. El abanico de vitaminas hidrosolubles (C y grupo B) que encontramos es amplio, pero todas están en cantidades similares al resto de frutas; en cambio hay que destacar:

Vitamina A: su color amarillo-anaranjado nos indica un contenido elevado en carotenos, unas sustancias que el organismo se encarga de transformar en vitamina A, esencial para la vista, la piel, el pelo, las mucosas y el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Además, los carotenos son unos antioxidantes muy potentes. La nectarina es ligeramente más rica en carotenos que el melocotón.

Potasio y magnesio: son frutas ricas en potasio, que es el mineral que participa en la regulación del balance de agua en el organismo, y también en la contracción del corazón y la transmisión del impulso nervioso. En cantidades más discretas también contienen magnesio, un mineral que se relaciona con el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos y, además, forma parte de los huesos y dientes, mejora la inmunidad y tiene unos efectos laxantes y calmantes suaves.

Selenio y zinc: el selenio es un antioxidante potente, protege el sistema cardiovascular, favorece el sistema inmunitario y está vinculado a la protección frente a ciertos tipos de cáncer. El zinc, además de ser un buen antioxidante, interviene en la maduración de los órganos reproductores y tiene un papel importante en la inmunidad.

 

Efectos sobre el organismo

Colerético y fáciles de digerir: el melocotón y la nectarina son frutas poco pesadas para el estómago, ayudan al hígado a realizar los procesos digestivos, porque incrementan la producción de bilis -el llamado efecto colerético-, y favorecen la digestión de las grasas. Son de mucha utilidad en los procesos de insuficiencia biliar.

Protección contra el envejecimiento y el cáncer: contienen ácidos fenólicos, que son unas sustancias con un efecto antioxidante muy potente, incluso superior al de la vitamina C o los carotenos. Estos ácidos neutralizan la acción de los radicales libres que causan los procesos de envejecimiento del cuerpo, como el riesgo cardiovascular, las enfermedades degenerativas y el cáncer (especialmente el de pulmón).

Recomendables para personas con hipertensión o problemas cardiovasculares: como contienen mucho potasio y poco sodio, resultan muy recomendables para las personas que sufren de hipertensión o problemas de corazón. Sin embargo, las personas con insuficiencia renal que deben hacer dietas de control del potasio deben tener cuidado y no abusar de su consumo.

Alerta sobre el potencial alergénico de los melocotones: el doctor Juan Bartra nos prevenía en una entrevista para Etselquemenges que la alergia a los melocotones es la más habitual en las personas adultas.

Cambios vitales

Los cambios vitales que propicia esta fruta según la medicina tradicional china están vinculados a su naturaleza térmica, de carácter marcadamente enfriador; su sabor dulce con un punto ácido es reconstituyente de los fluidos del cuerpo. Hidrata los pulmones y los intestinos, se utiliza para tratar la tos seca y las condiciones de sequedad en los pulmones y reduce la hipertensión arterial.

La calidad ligeramente ácida del melocotón le confiere propiedades astringentes, y tiende a limitar la transpiración.

Uno de los cuidados de la piel para hidratarla se hace con una cataplasma de melocotón fresco que se aplica sobre el rostro y se deja secar; luego se enjuaga y se seca ligeramente la cara.

Como se cocina

Conviene elegir los ejemplares con la piel lisa y sin manchas o golpes en la superficie, ya que tienden a pudrirse con facilidad. Tanto la nectarina -de piel lisa, fina y brillante- como el melocotón plano -de forma chata y pulpa muy aromática- son variedades de la misma especie.

Para conservarlos cuando ya están maduros, conviene guardarlos en la nevera separados de otras frutas, y nunca ponerlos unos encima de los otros, porque se malograrían.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: hay estudios científicos hechos específicamente con melocotones que demuestran que su contenido en antioxidantes es mayor en la fruta ecológica que en la de cultivo convencional. Además, para poder sacar el máximo provecho de las vitaminas y antioxidantes de los melocotones conviene comerlos con piel; y en este caso es imprescindible adquirirlos de cultivo ecológico para evitar ingerir un exceso de productos químicos de tratamiento de la fruta. Si la textura de terciopelo de la piel se nos hace difícil, podemos comer nectarinas con piel también ecológicas.

Recetas básicas

Jalea de fresas y melocotones

Receta extraída del libro El peso natural de Montse Bradford.

Ingredientes:

  • 2 tazas de fresas cortadas en cuadrados pequeños
  • 3 melocotones maduros cortados en trozos pequeños
  • 1 cucharadita de piel de naranja rallada
  • 1 cucharada de coco rallado
  • 2 tazas de zumo de melocotón natural
  • 1 pizca de sal marina
  • Endulzante natural al gusto (por ejemplo: melaza de arroz)
  • 3 ½ cucharadas de copos de agar-agar

Preparación:

  1. Calentar el zumo de melocotón con una pizca de sal marina, los copos de agar-agar y el endulzante. Cocer, sin tapa, a fuego bajo durante 10 minutos. Añadir el coco rallado.
  2. Dejar una gota en un plato y esperar unos minutos para ver si se solidifica hasta la consistencia de jalea deseada. Si no fuera así, añadir otra cucharada de copos de agar-agar.
  3. Poner la fruta mezclada en un recipiente plano de cerámica o de vidrio y, con cuidado, verter por encima el líquido de la gelatina con la piel de naranja rallada. Dejar enfriar por lo menos una hora. Servir.

Resumen

El melocotón y la nectarina son frutas de verano con propiedades antioxidantes importantes, sobre todo si las consumimos con piel. Conviene que hayan madurado en el árbol y que sean de cultivo ecológico y cercano.

Montse Reus

Montse Reus
Dietista y Ambientóloga