La tiroides es una pequeña glándula endocrina con una forma similar a la de una mariposa que se sitúa en la base de nuestro cuello, justo debajo de la manzana de Adán. Y, a pesar de su pequeño tamaño, tiene un papel muy importante en nuestro cuerpo. La tiroides es la responsable de la producción de hormonas, que tienen gran importancia sobre la mayoría de nuestros órganos.

La tiroides tiene relación con nuestra energía, digestiones, metabolismo… En definitiva, está involucrada en prácticamente todas las funciones de nuestro metabolismo. Cuando falla, fácilmente tendremos síntomas que podrán ser muy variados. Es decir, cuando la tiroides no produce suficientes hormonas podrá afectar y ralentizar la función de nuestro cuerpo en general, cosa que nos llevará a un hipotiroidismo o tiroides hipoactiva. Mientras que, si sucede el caso contrario y produce demasiada cantidad de hormona, nos llevará a una tiroides hiperactiva o hipertiroidismo.

¿Cuáles son los síntomas del hipotiroidismo?

Los síntomas típicos del hipotiroidismo son:

  • sensación de frío
  • cansancio y fatiga
  • tendencia al estreñimiento
  • depresión
  • baja libido
  • aumento de peso a pesar de comer en poca cantidad
  • retención de líquidos
  • caída de cabello y uñas quebradizas
  • dolor muscular y articular
  • cambios hormonales y de ciclo
  • pulso bajo
  • colesterol elevado
  • neblina mental…

En cambio, en el hipertiroidismo, la persona se suele sentir más irritada, tener problemas para dormir, perder peso muy fácilmente, hambre a todas horas, ansiedad, nerviosismo, problemas en los ojos…

Aunque los síntomas típicos de cada uno de los problemas de tiroides sean contrarios, no quiere decir que una persona con hipotiroidismo no pueda sufrir síntomas similares a los de hipertiroidismo y viceversa. Al final, cada cuerpo es un mundo y cada uno puede manifestar la patología de forma diferente. De hecho, hay personas que incluso pasan de un estadio a otro a lo largo del tiempo notando síntomas de las dos patologías.

¿Cuál es el tratamiento que se nos da tradicionalmente para la tiroides?

El objetivo del tratamiento para la tiroides es replicar el funcionamiento normal de la tiroides y lograr que el cuerpo vuelva a encontrarse en un estado de equilibrio. Para ello, se recurre a la toma de la hormona tiroidea de forma sintética en formato de pastilla y funciona del mismo modo que lo haría la tiroides. Normalmente es necesario hacer un seguimiento exhaustivo hasta ajustar la dosis que el paciente necesite, y con ese objetivo se deben tener en cuenta distintas condiciones médicas. Una vez ajustada y encontrada tu dosis es importante que consumas el medicamento cada día a la misma hora y de la misma marca.

El problema llega cuando la persona está tomando la medicación, pero aun así sigue padeciendo sintomatología y no acaba de encontrarse bien. Por desgracia, hoy en día la mayoría de los médicos siguen proponiendo que la única alterativa para mejorar el hipotiroidismo es la toma de la medicación. Pero eso no es cierto, ya que podemos hacer muchas cosas para mejorar nuestra condición y llevar una vida normal.

5 claves para mejorar tu hipotiroidismo

A la hora de desarrollar la enfermedad de Hashimoto existen múltiples factores que pueden estar implicados y que pueden impedir que acabemos de mejorar. La gestión del estrés, la vida sedentaria o no practicar el ejercicio físico adecuado, tener unos niveles bajos de vitamina D o llevar una alimentación poco adecuada pueden ser factores predisponentes y que deberíamos controlar, tanto si tenemos hipotiroidismo como si no. Sin embargo, hoy nos centraremos en otros 5 a los que quizás no solemos dar tanta importancia como deberíamos.

El intestino

Al igual que con el resto de las enfermedades autoinmunes, las personas con hipotiroidismo presentan un intestino dañado o permeable. De hecho, podríamos decir que el intestino dañado es uno de los pilares para que la enfermedad autoinmune se desarrolle y nos lleve a padecer los síntomas habituales. Por lo tanto, es también el lugar que puede aportarnos un gran cambio a la hora del proceso de mejora.

Aspectos como la dieta, la resistencia a la insulina, una baja acidez estomacal, el desequilibrio en las bacterias intestinales, la baja o mala digestión de las grasas, el estreñimiento, los problemas hormonales… Todos son factores que pueden empeorar el estado de nuestro intestino.

El hígado y la vesícula biliar

El hígado es el órgano depurativo por excelencia y es imprescindible para mantener nuestro cuerpo saludable. Se encarga de metabolizar hormonas, filtrar toxinas y limpiar la sangre. Mientras tanto, los productos sobrantes se dirigen hacia la vesícula biliar para que se eliminen por el cuerpo. El hígado se encuentra fácilmente congestionado o saturado a causa de la cantidad de tóxicos a los que nos vemos expuestos a diario.

El problema es que cuando tenemos una baja función tiroidea este proceso se puede ver ralentizado, y eso comporta una peor digestión de las grasas, el colesterol y otras toxinas. Por lo que la detoxificación hepática se vuelve menos eficiente.

Las glándulas suprarrenales

Existe mucha relación entre la fatiga adrenal y el hipotiroidismo. Esto es así porque el hipotálamo es nuestro centro de control hormonal y se encarga de enviar mensajes a la hipófisis para controlar varios órganos, entre los que se encuentran las suprarrenales. Si uno falla, es fácil que el otro también lo haga.

Las glándulas suprarrenales son dos pequeñas glándulas del tamaño de una almendra que se sitúan por encima de los riñones y que se encargan de segregar hormonas como la epinefrina, norepinefrina, dopamina, glucocorticoides, andrógenos y mineralocorticoides. Entre sus funciones destacan la de ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre, permitir que el organismo se adapte al estrés, defender al cuerpo de infecciones, etc.

Por ello resulta imprescindible tratar el hipotiroidismo a la vez que se trata el eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal.

Los virus, parásitos y las infecciones latentes

Cada vez se escucha más hablar de la presencia de parásitos, virus o bacterias. Y se ha llegado incluso a barajar la posibilidad de que estos sean los desencadenantes de la enfermedad o, al menos, los responsables en parte de que la mejora no acabe de llegar. El problema es que a causa de la variedad y cantidad que podemos encontrar a veces resultan muy difíciles de diagnosticar.

Entre las bacterias y virus que más se han asociado con la aparición de Hashimoto tenemos el H. pylori, la Borrelia burgdorferi, la Yersinia enterocolitica, el Epstein-Barr, herpes simple, hepatitis C o citomegalovirus, entre otros.

Los parásitos también son bastante habituales y tienen la capacidad de generar problemas digestivos, problemas en la piel, para dormir, anemia, emocionales, etc. Entre ellos el más destacado sería el Blastocystis hominis.

Tóxicos

Otro de los grandes problemas a los que se enfrentan los ciudadanos y, más aún, las personas con enfermedades autoinmunes, son los tóxicos. Nos rodean y forman parte de nuestra vida diaria. Si a esto añadimos el hecho de que a nuestro hígado le cuesta trabajo la función de detoxificar te puedes imaginar la acumulación que puede haber en tu organismo.

Desde el aire que respiramos hasta el agua que bebemos, la comida que comemos, las cremas y cosmética que colocamos sobre nuestra piel, las amalgamas de mercurio, el tipo de utensilios que utilizamos para cocinar o los productos que compramos para limpiar la casa. Quizás todos estos factores tengan relación con que no acabes de mejorar.

Así que, aunque te hayan dicho que la medicación es lo único que puedes hacer para mejorar la condición de tu tiroides, no te quedes quiet@, porque, como ves, hay muchos frentes que mejorar y es mucho lo que puedes hacer para cambiar y comenzar, por fin, a sentirte mejor.

Bibliografía

  • Dittfeld A, Gwizdek K, Michalski M, Wojnicz R. A possible link between the Epstein-Barr virus infection and autoimmune thyroid disorders. Cent Eur J Immunol. 2016;41(3):297-301. doi: 10.5114/ceji.2016.63130. Epub 2016 Oct 25. PMID: 27833448; PMCID: PMC5099387.
  • Aghili R, Jafarzadeh F, Ghorbani R, Khamseh ME, Salami MA, Malek M. The association of Helicobacter pylori infection with Hashimoto’s thyroiditis. Acta Med Iran. 2013 May 30;51(5):293-6. PMID: 23737311.
  • Poirier P, Wawrzyniak I, Vivarès C, Delbac F, El Alaoui H. New Insights into Blastocystis spp.: A Potential Link with Irritable Bowel Syndrome. PLoS Pathogens. 2012;8(3): e1002545. doi:10.1371/journal.ppat.1002545.
  • Sterzl I, Prochazkova J, Hrda P, et al. Removal of dental amalgam decreases anti-TPO and anti-Tg autoantibodies in patients with autoimmune thyroiditis. Neuro Endocrinol Lett. 2006 Dec;27 Suppl 1:25-30.
  • Takir M, Turkoglu O, Turkoglu Z. Thyroid Hormone and Ultrasonographical Analyses in Patients with Nickel Allergy. EJMO. 2017;1(3):145-148. DOI: 10.14744/ejmo.2017.02996
  • Fasano A. Leaky Gut and Autoimmune Diseases. Clinical Reviews in Allergy & Immunology. 2011;42(1):71-78. doi:10.1007/s12016-011-8291-x.
  • Peckham S, Lowery D, Spencer S. Are fluoride levels in drinking water associated with hypothyroidism prevalence in England? A large observational study of GP practice data and fluoride levels in drinking water. Journal of Epidemiology and Community Health. 2015;69(7):619-624. doi:10.1136/jech-2014-204971.
  • Wilson J. Clinical perspective on stress, cortisol and adrenal fatigue. Adv Integr Med. 2014;1(2):93-96. doi:10.1016/j.aimed.2014.05.002.
  • Hofmann AF, Eckmann L. How bile acids confer gut mucosal protection against bacteria. Proc Natl Acad Sci U S A. 2006;103(12):4333-4.
  • Laukkarinen J, Sand J, Nordback I. The Underlying Mechanisms: How Hypothyroidism Affects the Formation of Common Bile Duct Stones—A Review. HPB Surgery. 2012; 2012(102825).
  • Hofmnn AF, Eckmann L. How bile acids confer gut mucosal protection against bacteria. Proc Natl Acad Sci U S A. 2006;103(12):4333-4.

 

Glenn Cots

Dietista y divulgadora de nutrición y recetas saludables en glenncots.com

    @glenncots
Glenn Cots

Ara pots demanar cita amb la
Glenn Cots a La Consulta de l'Ets
936 338 063 Correo electrónico