melon textoEn vez de un refresco isotónico cómete un trozo de melón. Con un sabor dulce suave y refrescante, el melón es una fruta especialmente adecuada para el verano, porque nos aporta una gran cantidad de agua, vitaminas, minerales y azúcares que permiten hidratar y nutrir el organismo de forma sana y natural.

El melón pertenece a la familia de las cucurbitáceas (como el calabacín o el pepino) y, por tanto, estrictamente es una hortaliza, pero en la cocina la tratamos como una fruta. Hay vestigios de que ya se comía desde la época egipcia; era muy popular en las culturas griegas y romanas y la colonización de América extendió su cultivo.

Propiedades nutricionales

El melón destaca por una cantidad de agua enorme (80 %) solo superada por la sandía, que tiene un 90 %. Su sabor dulce y delicado nos hace intuir que la cantidad de azúcares es moderada (solo unas 50 Kcal por 100 g de fruta). En cambio, el melón nos aporta cantidades importantes de vitaminas y minerales que conviene tener en cuenta.

Vitamina A: el contenido en esta vitamina, que la encontraremos en forma de betacaroteno, depende de la cantidad de pigmento naranja de la pulpa. Cuanto más intenso sea el color naranja, más concentración. En líneas generales, la variedad Cantalupo es la más rica en esta vitamina antioxidante (contiene 1.800 UI por 100 g de fruta, y la ingesta diaria recomendada es aproximadamente de 4.500 UI). La vitamina A interviene en la formación del colágeno, huesos, dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. Es una vitamina esencial para el buen funcionamiento de la vista y del sistema inmune.

Vitamina C: se trata de una vitamina antioxidante muy necesaria para protegernos de los efectos de los radicales libres, especialmente agresivos durante el verano, que es cuando por lo general hay una exposición excesiva a la radiación solar. El melón la contiene en cantidades significativas (32 mg por 100 g de fruta), equivalente a las mandarinas.

Vitaminas del grupo B: contiene vitaminas del grupo B que son necesarias para aprovechar los hidratos de carbono por parte del sistema nervioso. El melón es especialmente rico en vitamina B6 (piroxidina) y B3 (niacina), ambas imprescindibles para producir energía en el organismo.

Potasio: participa en la regulación del balance de agua en el organismo y también en la contracción del corazón y la transmisión del impulso nervioso. Una insuficiencia de potasio provoca síntomas como cansancio, dolor muscular, debilidad, astenia y las temidas rampas. La falta de potasio se puede producir durante la práctica de ejercicio intenso, momento en que la sudoración es máxima.

Sodio: es una de las frutas más ricas en sodio (10 miligramos por 100 g de fruta) en comparación con la media del resto de frutas, que oscila en torno a los 4 miligramos. Este mineral es muy abundante en los líquidos extracelulares del organismo y tiene una función importante en la regulación de los electrolitos, del agua y de la contracción muscular.

Calcio: el calcio es el mineral más abundante del cuerpo. Su función principal es ayudar a construir y a mantener huesos y dientes, al tiempo que interviene en los procesos de coagulación sanguínea.

Efectos sobre el organismo

Hidratante excelente: el elevado contenido en agua de esta fruta la hace ideal para la época veraniega. Más de la mitad de nuestro organismo es agua. Se trata de un elemento estructural de la célula y ejerce funciones reguladoras, de transporte, mantenimiento de la temperatura corporal y de las condiciones adecuadas para el buen funcionamiento del cuerpo. Por lo tanto, estar bien hidratados es esencial: antes de recurrir a una bebida refrescante artificial, que te llenará de azúcar refinado y de minerales de origen dudoso, os aconsejamos un buen trozo de melón bien fresco, que nos aporta el equilibrio ideal de azúcar natural, agua, vitaminas y minerales.

Antioxidante destacado: el contenido en elementos antioxidantes del melón parece indicar que podría tener un efecto protector contra determinados tipos de cáncer, como el de páncreas. El efecto combinado de los betacarotenos, la vitamina C, los minerales y oligoelementos que contiene el melón protege al organismo de los radicales libres, que son muy abundantes sobre todo en la época de máxima exposición al sol. Los radicales libres se han señalado como posibles precursores del envejecimiento del organismo y de problemas cardiovasculares y, incluso, como promotores de crecimiento de determinados cánceres.

Conviene que determinadas personas tengan en cuenta que contiene sodio: un exceso de este mineral puede causar problemas en las personas con el riñón débil o con hipertensión. En este último caso, se recomienda limitar la ingesta de sodio a 1.500 mg al día; la recomendación para la población en general es de 2.300 mg al día (una cucharadita de sal común).

Cambios vitales

Es un alimento de naturaleza térmica que tiende a enfriar y, por tanto, solo es apropiado en el momento más cálido del año. Con un sabor dulce, tiene el efecto de eliminar el calor, incluyendo los problemas que se derivan en verano: influye en el corazón, vejiga y el estómago. Reconstituye los fluidos del cuerpo e hidrata los intestinos.

Se utiliza para satisfacer o saciar la sed, para las dificultades al orinar, los edemas, las pequeñas ulceraciones molestas en la boca o en los labios (pasas y aftas) o las inflamaciones renales.

Como precaución, este tipo de medicina recomienda tomarlo solo porque se digiere muy rápidamente y, por tanto, cualquier otro alimento que se coma a la vez con el melón hará la digestión más lenta y causará fermentación y problemas digestivos.

Como se cocina

Cuando vamos al mercado a comprar melones es importante que escojamos los maduros, pero sin marcas. Los que tienen la piel demasiado verde han sido cosechados antes de tiempo, y si bien los podemos dejar madurar en casa no será lo mismo que si lo han hecho en la planta y por la acción del sol.

Para saber si un melón está maduro conviene fijarnos primero en el olor: desprenden un olor dulce y delicado muy característico. A continuación lo cogemos entre las manos con firmeza y presionamos suavemente la base, en el lado opuesto de la mata; si cede un poco significa que está bien maduro. Los ejemplares pasados ​​pueden ser pegajosos al tocarlos. Si es posible, lo podemos sacudir ligeramente antes de comprarlo y si sentimos un chapoteo, es señal de que es demasiado maduro y que ha comenzado a deteriorarse. Rechazaremos cualquier fruta que esté demasiado blanda, que tenga cicatrices o que muestre manchas húmedas sobre la piel. Si el pedúnculo tiene algún síntoma de podredumbre también es mala señal.

El melón maduro conviene consumirlo lo antes posible. Si lo queremos guardar en la nevera, debemos taparlo bien con una bolsa de plástico o ponerlo en un recipiente hermético para que suelte mucho olor y al mismo tiempo también coja olor ambiental.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: conviene consumir melón ecológico y de proximidad porque evitaremos consumir los agrotóxicos que se añaden al cultivo convencional. Además, las frutas producidas siguiendo los principios de la agricultura ecológica son más ricas en vitaminas y minerales.

Recetas básicas

Nuestro chef Bernard Benbassat nos ofrece la receta de una macedonia de fruta y cereales en la que incorpora el melón y la de una brocheta muy original con tres tipos diferentes de esta fruta.

Mix de fruta fresca, cereales y semillas

Resumen

El melón es una fruta ideal para mantenernos hidratados durante los meses de más calor del año. Contiene mucha vitamina A, que es buena para la vista, y otras vitaminas y minerales con efectos protectores para el organismo.

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista