El mango (Magnifera indica) tiene su origen en la región tropical del sureste de Asia. Restos fósiles parecen indicar que el mango ya existía hace aproximadamente 30 millones de años en el norte de la India, Myanmar y Bangladesh. India es el mayor productor de esta maravillosa fruta, donde, además, es considerada la fruta nacional. En la religión hindú, el mango se ha asociado con el dios del amor, y para los budistas es símbolo de prosperidad.

Los persas llevaron el mango al Medio Oriente, mientras que los exploradores portugueses, maravillados por esta fruta, la introdujeron en el resto del mundo. Hoy existen más de cien variedades de mango, de diferentes tamaños y colores de su piel, pero todas tienen en común su delicioso sabor.

Propiedades nutricionales

El mango, además de su jugosidad y sabor dulce característico, es una fruta muy saludable. Incorporarlo a la dieta no solo aporta momentos muy dulces sino grandes beneficios para la salud. El 80% del peso del mango es agua. Tiene un contenido calórico moderado: aporta 60 kcal cada 100 g. Contiene, también, una buena cantidad de fibra, minerales como potasio, calcio y fósforo y vitaminas del grupo B. Pero destacan:

  • Vitamina A: contiene altas cantidades de betacarotenos, que se transforman en el organismo en formas activas de vitamina A. Esta vitamina se encarga de mantener la salud de la visión, evita la sequedad de las mucosas oculares y mantiene su hidratación. Además, es esencial para la salud de la piel, pelo y dientes.
  • Los carotenos son antioxidantes potentes, y evitan la oxidación de los lípidos de la membrana celular, por lo que previenen la degeneración y envejecimiento de las células.
  • Vitamina C: un mango (200 g) aporta el 100% de la cantidad diaria recomendada, lo que lo convierte en una fuente excelente de esta vitamina, que, entre otras funciones, participa en el sistema inmunitario, funciona como antioxidante, interviene en la desintoxicación hepática y mejora la biodisponibilidad del hierro, ya que aumenta hasta tres veces su absorción.
  • Hierro: el mango es una buena fuente de hierro y ayuda a mejorar posibles anemias. Además, como ya hemos comentado, al contener vitamina C, ayuda a mejorar su absorción.

Efectos sobre el organismo

Su alto contenido en polifenoles, en especial acido gálico, quercetina y catequinas, confieren al mango propiedades anticancerígenas. Contiene también un fitoquímico único llamado mangiferina que ha sido ampliamente estudiado por su potencial para combatir enfermedades degenerativas como patologías del corazón.

Su alto contenido en fibra facilita la digestión, y mejora la inflamación intestinal en episodios de estreñimiento. Además, ayuda a controlar los niveles de colesterol.

Después de realizar actividad física, el mango puede ser un buen aliado, ya que ayuda a calmar la sed y a reponer electrolitos y minerales.

Cambios vitales

Para la medicina ayurveda, el mango es el rey de las frutas. Actúa como energizante y equilibra los tres doshas (biotipos): vata, pitta y kapha. Además, lo considera una fruta afrodisíaca, así como un buen tónico para el corazón. Por su parte, la medicina tradicional china, utiliza las hojas de mango para tratar la diabetes y problemas respiratorios como el asma.

Existe evidencia científica que parece indicar que el extracto de las semillas del mango puede ser efectivo para tratar el acné, además de ejercer una actividad antiinflamatoria y antioxidante para el tratamiento de éste.[1]

[1] https://doi.org/10.1016/j.anaerobe.2018.05.004

Como se cocina

La mejor manera de disfrutarlo es al natural, en su punto de madurez, para así beneficiarnos de todas sus propiedades. El mango contiene una semilla plana bastante grande en su interior. Hay que recordar esto al cortarlo y hacer 3 cortes paralelos a ambos lados de la semilla.

Existen muchos usos culinarios del mango: podemos incorporarlo en batidos, pudines de chía, ceviches, ensaladas, etc. Es ideal para preparar salsas como el chutney, que tanto se utiliza en la cocina india, mermeladas y postres. Un postre tailandés delicioso, aunque pueda parecer extraño, es la combinación de arroz glutinoso con mango.

En España, concretamente en Málaga, hay producción de mango de una calidad excelente. Recordad, en la medida de lo posible, comprar fruta y verdura de temporada y local. La fruta de temporada se recoge en su punto de maduración, al contrario que la fruta que viene de países lejanos y debe transportase miles de kilómetros; además, así reducimos la huella de carbono.

Recetas básicas

 

Helado de mango y plátano

Os sorprenderá lo rápido y fácil que es hacer un helado en casa. Sin ingredientes raros, sin azúcar, refrescante y cremoso.

Ingredientes:

  • 1 taza de mango congelado
  • 1 plátano mediano
  • 1 o 2 dátiles (al gusto)

Preparación:

  1. Pelar y cortar el mango y el plátano. Congelar.
  2. Cuando estén totalmente congelados, colocar en una batidora de alta potencia o en un procesador de alimentos. Añadir también el dátil, previamente deshuesado. También se puede con un poco más de paciencia con una batidora de mano.
  3. Procesar o batir hasta obtener una consistencia cremosa. Probablemente se deba parar al principio y, con la ayuda de una espátula, ir bajando la fruta para que las cuchillas puedan seguir batiendo.
  4. ¡A disfrutar!

Resumen

El mango es una fruta tropical muy sabrosa con alto contenido en antioxidantes, minerales y vitaminas. Incorporarlo a la dieta supone muchos beneficios.

Recordad que la temporada de mango en España empieza a mediados de agosto y termina a mediados de diciembre.

Fuentes:

 

 

Florencia González

Estudiante de dietética en el IRPF Roger de Llúria. Especialidad en alimentación vegetariana y vegana. Visión integradora.