La dieta y hábitos son determinantes en la infancia, para el desarrollo físico, emocional y cognitivo. Algunos nutrientes deben ocupar un lugar especial en la dieta, pues son esenciales –es decir, no podemos fabricarlos de manera endógena– y, por tanto, es necesario que los incorporemos a través de alimentos o suplementos. Es el caso de los famosos omega-3 y omega-6, que son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga contenidos en algunos alimentos y que deben estar presentes en cantidades y proporciones adecuadas.

Se trata de nutrientes cuyas funciones son, entre otras, las de ser reguladores metabólicos en los sistemas cardiovascular, respiratorio, inmunitario y reproductor. Son imprescindibles para preservar la funcionalidad de las membranas celulares y participan en los procesos de trascripción genética. Además, constituyen uno de los componentes principales de la estructura cerebral.

Omega-3 y 6 para potenciar el desarrollo cognitivo en la infancia

El desarrollo del cerebro durante los primeros años de vida se produce de forma rápida y depende de la presencia de cantidades suficientes de omega-3. De hecho, la composición óptima de lípidos del cerebro es fundamental para su desarrollo temprano y maduración y, también, para que envejezca de forma correcta. Por eso, las personas con dificultades de concentración o de aprendizaje o con retraso en el desarrollo suelen experimentar mejoras visibles gracias a un aporte adecuado de omega-3 y 6.

Una de las características de la alimentación moderna y tan proinflamatoria es un consumo de omega-3 y omega-6 en proporciones inadecuadas. Se estima que actualmente se tiende a una proporción omega-3/omega-6 de 1:15 o 1:30, mientras que las recomendaciones son de 1:4. Esto se debe, en gran medida, a la gran presencia de productos ultraprocesados y, en cambio, al insuficiente aporte de grasas ricas en EPA/DHA (omega-3), como el pescado azul pequeño.

Esta situación contribuye al aumento de patologías de tipo inflamatorio, como las cardiovasculares, el síndrome metabólico, las enfermedades autoinmunes y neurodegenerativas. En la infancia, igualmente, los problemas de tipo cognitivo están marcados por la presencia de marcadores inflamatorios, que se ve favorecida por una mala proporción de omegas.

El poder de una buena combinación

En niños con problemas asociados a la falta de atención, con o sin diagnóstico, los resultados más prometedores se han visto en ensayos**** en los que el tratamiento con ácidos grasos esenciales combina omega-3 y omega-6, en proporciones estudiadas y avaladas científicamente: 9 partes de EPA (omega-3), 3 partes de DHA (omega-3) y 1 parte de GLA (omega-6), con el objetivo de garantizar los efectos terapéuticos descritos en los estudios.

La evidencia científica* indica que una dieta enriquecida en omega-3 y 6, durante 3 meses, en niños de edad escolar (entre 6 y 10 años) reporta mejoras significativas en la capacidad de lectura. En otro estudio** en el que participaron 321 niños de entre 6 y 11 años, la suplementación durante 34 semanas mejoró el aprendizaje y la memoria verbal y no verbal.

En general, las investigaciones*** respaldan que la deficiencia de omegas, en particular del omega-3, podría ser un factor que contribuya a hacer aparecer los síntomas principales asociados al TDAH: inatención, hiperactividad e impulsividad. Sin embargo, también se vió que, después de 15 semanas suplementando con omega-3 y omega-6 (EPA:DHA:GLA=9:3:1), hubo una reducción muy importante de los síntomas.

Además, las personas que toman medicación estimulante (metilfenidato, por ejemplo), también se benefician de la suplementación, ya que la combinación con la fórmula específica de omega-3 y omega-6, mejora aún más rápido los síntomas y reduce los efectos secundarios causados por la medicación estimulante.

Durante toda la vida

La necesidad de aportar cantidades y proporciones adecuadas de ácidos grasos esenciales nos acompaña a lo largo de toda la vida. Algunas enfermedades de la edad, como son las neurodegenerativas, tienen un componente inflamatorio que requiere igualmente la presencia de omega-3 y 6 en dosis precisas. Como ya hemos señalado, un buen envejecimiento del cerebro depende de su composición en lípidos.

La casa Vitae, líder en suplementos dietéticos naturales, presenta Equazen® Eye Q, una fórmula a base de aceites omega-3 y omega-6 extraídos de las mejores fuentes y con una proporción minuciosamente estudiada (EPA:DHA:GLA=9:3:1) para aportar los beneficios de estos nutrientes fundamentales para el desarrollo cognitivo en la infancia y en la adultez.

Vitae presenta este producto después de realizar diversas evaluaciones clínicas que confirman el impacto de Equazen® Eye Q en el equilibrio de ácidos grasos y en la mejora de síntomas asociados a problemas relacionados con el rendimiento cognitivo y el desarrollo, tales como la capacidad de concentración, el desarrollo del lenguaje y de comportamiento infantiles y durante la adolescencia, especialmente en aquellas personas con problemas de atención.

Equazen® Eye Q viene en diferentes presentaciones y sabores según la edad (cápsulas, pastillas masticables o líquido).

 

*Sinn N, Bryan J. Effect of supplementation with polyunsaturated fatty acids and micronutrients on learning and behavior problems associated with child ADHD. J Dev Behav Pediatr. 2007 Apr;28(2):82-91.

**Johnson M, Fransson G, Östlund S, Areskoug B, Gillberg C. Omega 3/6 fatty acids for reading in children: a randomized, double-blind, placebo-controlled trial in 9-year-old mainstream schoolchildren in Sweden. J Child Psychol Psychiatry. 2017 Jan;58(1):83-93.

***Baumgartner J, Smuts CM, Malan L, et al. Effects of iron and n-3 fatty acid supplementation, alone and in combination, on cognition in school children: a randomized, double-blind, placebo-controlled intervention in South Africa. Am J Clin Nutr. 2012;96:1327-38.

****Antalis CJ, Stevens LJ, Campbell M, Pazdro R, Ericson K, Burgess JR. Omega-3 fatty acid status in attention-deficit/hyperactivity disorder. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2006 Oct-Nov;75(4-5):299-308.