Hoy en día mucha gente tiene dolores articulares, afectación que repercute en la movilidad y el confort y que puede llegar a disminuir mucho la calidad de vida.

Para hacer frente a la inflamación y a los dolores articulares, la alimentación es clave. Una mala alimentación que acidifique el organismo, con alimentos refinados y un exceso de productos animales, contribuye a mantener o a aumentar este problema; en cambio, una alimentación alcalinizante, rica en verduras y hortalizas, cereales integrales, fruta, algas y fuentes de omega-3 (semillas, pescado azul o frutos secos), ayuda a mantener unas articulaciones más fuertes y saludables.

De todos modos, hay muchos otros aspectos que también hay que tener en cuenta, ya que a menudo la causa de estos dolores es multifactorial. El estrés, el sedentarismo, el exceso de ejercicio físico, la contaminación ambiental o una mala respiración son aspectos tan importantes como la alimentación.

Para acompañar una buena alimentación, hay complementos beneficiosos para cuidar las articulaciones. El más conocido es el MSM, un compuesto de azufre orgánico que ayuda a disminuir el dolor y la inflamación, pero también hay otros como la glucosamina y condroitina.

MSM, el gran aliado para el dolor

El azufre es un mineral esencial para el organismo. Forma parte de algunos aminoácidos como la cistina, metionina y cisteína; conforma enzimas digestivas y vitaminas; es crucial para desintoxicar el cuerpo; forma parte de estructuras como la piel, cartílagos y tendones; estimula la producción de insulina y contiene sustancias antibióticas, entre muchas otras propiedades.

Lo podemos encontrar en alimentos como las alcachofas, los espárragos, el brócoli, la coliflor, las coles de Bruselas, el rábano, el ajo o las cebollas. No obstante, si tenemos alguna patología o lesión, es probable que, con la alimentación, no tengamos suficiente para llegar a las dosis necesarias. Por ello, la complementación con MSM puede resultar muy beneficiosa.

El MSM ha sido muy investigado en los últimos años y tiene muchas aplicaciones terapéuticas. Sus efectos más conocidos son:

  • Mejora el funcionamiento y la movilidad de las articulaciones.
  • Disminuye el dolor en procesos inflamatorios articulares, musculares y de tendones.
  • Ejerce un efecto protector de las mucosas.
  • Combate el dolor crónico.
  • Es un antioxidante muy potente capaz de combatir los radicales libres.

Además, también se cree que el MSM puede ser beneficioso para combatir el estreñimiento crónico, la diabetes, calambres musculares, problemas de la piel, acné, alergias o problemas con parásitos.

Glucosamina y condroitina

En el ámbito articular, cuando el MSM se toma con glucosamina los resultados son mucho mejores que si se toman por separado.

La glucosamina es un aminoácido que tiene un papel clave en la formación y reparación de los cartílagos. Es una sustancia que se encuentra de forma natural en el líquido sinovial que rodea las articulaciones y su déficit se asocia a dolor articular.

A veces, el cartílago se puede volver demasiado delgado o romperse, lo que origina una fricción mayor entre las articulaciones, dolor y rigidez. Algunos investigadores creen que los complementos de glutamina pueden aumentar la cantidad de cartílago y líquido que rodea las articulaciones y, así, evitar su deterioro.

Por otra parte, la condroitina es un componente del tejido cartilaginoso que contribuye a mantener la elasticidad y el funcionamiento de las articulaciones. Se cree que, por un lado, la condroitina atrae fluidos hacia el cartílago y, por otro, inhibe las enzimas proteolíticas que lo destruyen. Es un gran aliado para combatir la osteoartritis.

Combinar en un mismo complemento estos tres elementos (MSM, glucosamina y condroitina) permite obtener una fórmula muy poderosa para mejorar la función articular y su movilidad, y para combatir afecciones como la osteoartritis o trastornos inflamatorios de las articulaciones.

Además, si se añaden otros nutrientes como la vitamina C también estaremos haciendo frente al estrés oxidativo y contribuiremos a la formación normal del colágeno.