La alternativa: cenas ligeras
Algunas propuestas de cenas, según la naturópata Rosa Ana Segura y el nutricionista Marc Vergés, son:

· Proteínas de digestión fácil, como el pescado, el tofu o el seitán.

· Verdura cocida.

· Ensalada amarga (rúcula, endivia, hojas de roble…). Las ensaladas amargas se digieren bien por la noche, todo lo contrario que las lechugas normales, que hacen retener líquidos).

· Salteado de col, cebolla y seitán, con guarnición de pasta integral hervida (opción vegana).

· Crema de puerros + pan integral de espelta con paté vegetal de garbanzos (opción vegana).

· Sopa de fideos integrales con caldo vegetal + tortilla de acelgas (opción vegetariana).

· Patata, verdura y pescado al vapor.

· Brócoli y calçots al horno con hierbas de la Provenza + hamburguesa de mijo y lentejas (opción vegana).

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La teoría es muy fácil de entender; la práctica ya es otra historia. El caso es que después de cenar necesitamos un tiempo mínimo para hacer la digestión. “Lo ideal sería que fueran unas dos horas”, asegura Rosa Ana Segura Cuella, naturópata.

Si lo hacemos así, nuestra salud mejorará. Lo indica Rosa Ana Segura:

  • Dormiremos mejor y el cuerpo podrá dedicar la energía a hacer las funciones fisiológicas adecuadas mientras estamos durmiendo.
  • Nos levantaremos descansados.
  • Nos mejorará el aspecto de la piel.
  • Mantendremos un peso adecuado.
  • Nos levantaremos con suficiente apetito para hacer un buen desayuno y empezar el día con el empuje suficiente.

Por el contrario, los inconvenientes son bastantes. El primero es que la costumbre de ir a dormir justo cuando hemos cenado “favorece la obesidad”, porque al día siguiente no tendremos hambre para el desayuno y apenas desayunaremos. “Esto quiere decir que llegaremos al mediodía famélicos, picaremos cualquier cosa y comeremos copiosamente”.

Es un pez que se muerde la cola sin parar, porque si hemos comido demasiado, entonces no merendaremos y llegaremos directamente a la hora de la cena con mucha hambre, momento que aprovecharemos para volver a comer en gran cantidad y a destiempo.

Otras consecuencias, como también indica el nutricionista y fitoterapeuta Marc Vergés, son las pesadillas, el mal aliento y sobre todo las malas digestiones. “Cuando nos ponemos a dormir el cuerpo se queda en standby, por tanto, no tiene capacidad de eliminar tóxicos ni de hacer un tránsito intestinal correcto”.

Y una de las claves es cenar pronto. Esta teoría también la conocemos bien, pero ¿cuántos la ponemos en práctica? Según Olga Cuevas y Jorge Pérez-Calvo, deberíamos cena a las siete o a las ocho. “Las nueve o nueve y media ya es demasiado tarde”, dice Pérez-Calvo. Los horarios laborales nos dan poco margen en este sentido, pero si tenéis hijos y hasta ahora hacíais dos turnos, ¡ya no tenéis excusa!

Trinitat Gilbert
Trinitat Gilbert

Periodista