Os pongo brevemente en contexto. La cantante británica Adele, que había tenido durante años un problema de obesidad, publicó hace unos días una foto suya en la que se la ve muy delgada. A partir de esa foto, como no, todo el mundo se volvió loco por saber cuál era el secreto de semejante cambio. Y la respuesta es la dieta Sirtfood.

dieta para adelgazar sirtfood

Veamos cuáles son las características de esta dieta milagrosa, nacida en Reino Unido para las famosas, y que promete dejarte muy flaca en un abrir y cerrar de ojos.

Una dieta muy antioxidante

Existe un grupo de 7 proteínas, conocidas como sirtuinas (SIRT), que se encuentran en el organismo y que, según la evidencia científica, tienen capacidad de regular el metabolismo celular, mejorar los niveles de inflamación y elevar la esperanza de vida.

A su vez, existen alimentos que consiguen incrementar la expresión o activación de estas proteínas en el cuerpo. Son los llamados sirtfoods. Se trata, en general de alimentos muy ricos en una sustancia antioxidante llamada resveratrol. Y, además, tienen la capacidad de activar el skinny gen o gen de la delgadez.

La lista top 20 de sirtfoods incluye:

  • Col kale
  • Fresas
  • Cebolla
  • Soja
  • Perejil
  • Aceite de oliva virgen
  • Chocolate negro (85% cacao)
  • Té matcha
  • Trigo sarraceno
  • Cúrcuma
  • Nueces
  • Rúcula
  • Chile
  • Apio
  • Vino tinto
  • Dátiles Medjool
  • Achicoria roja
  • Arándanos
  • Alcaparras
  • Café

Salvo que me propongáis hacer vinoterapia, encuentro muy saludable incorporar en nuestros platos estos sirtfoods. Digamos que hasta aquí vamos bien: tenemos una lista de alimentos que, además de ser accesibles en estas latitudes, nos ayudan a retrasar el envejecimiento. Ahora bien, ¿cómo hacemos para adelgazar comiéndolos? Y aquí viene la parte más controvertida del caso.

La restricción calórica

La dieta Sirtfood, que también se conoce como dieta Sirt-1, además de basar la pauta en el consumo de sirtfoods, propone restringir calorías de manera importante. La idea es que, durante unos cuantos días, la persona reduzca drásticamente su ingesta calórica diaria y vaya combinando los sirtfoods en forma integral y en forma de zumos (los zumos tienen mucho protagonismo en este método).

No es que yo esté en contra de la restricción calórica en sí. De hecho, esta práctica, bien planteada, ha demostrado traer muchos beneficios: mejora la capacidad cognitiva, previene la sarcopenia, retrasa la osteoporosis, refuerza la salud intestinal, protege de posibles problemas metabólicos y cardiovasculares, entre muchos otros.

Pero la restricción calórica, para que sea beneficiosa, debe ser controlada. Cuando se realiza durante mucho tiempo o de forma muy abrupta (por ejemplo, reduciendo la ingesta a 1.000 kcal, como propone la dieta Sirtfood para los primeros días), los efectos pueden ser perjudiciales para la salud, pues el aporte energético y nutricional a través de la alimentación no es el adecuado.

Una forma alternativa que posibilitaría realizar este déficit calórico moderado es saltándose una comida, por ejemplo, como plantea el ayuno intermitente. Y, muy importante, cuando se hace una restricción calórica es fundamental velar por la densidad nutricional de los alimentos que se toman y no solo por su contenido en un nutriente en concreto.

El peligro del nutricionismo

Uno de los grandes claims de los promotores de la dieta Sirtfood –además de la promesa de perder 3 kilos en una semana– es que se trata de una dieta que “a diferencia de otras dietas que centran su atención en lo que deberías excluir, la dieta Sirtfood se centra en lo que deberías incluir”. [1]

Centrar una dieta en el consumo de determinados alimentos, sin cuidar los aspectos generales –el patrón dietético– es uno de los grandes peligros actuales de la nutrición. En nuestra cultura de la abundancia, preferimos añadir que renunciar. De hecho, creo que esto ha sido una de las mayores victorias de la industria alimentaria.

Por decirlo de otra manera, nada puede hacer por mí el resveratrol de los alimentos si antes no he decidido dejar de lado el alcohol o los snacks. Hay un trabajo previo, profundo, que debe hacerse antes de ponernos a colar alegremente alimentos funcionales en la dieta.

Las dietas milagrosas están predestinadas al fracaso

Y es que no existen las buenas dietas milagrosas. Una dieta para perder peso –por más resveratrol que tenga– debe ser un proceso saludable. ¿Tendrá déficit calórico? Probablemente. Pero si ese déficit calórico no es controlado, en cantidad y calidad de nutrientes, puede hacernos pagar un precio alto: desde un efecto rebote hasta un grado de desnutrición.

No podemos vernos flacas de la noche a la mañana. Tenemos que entender que la pérdida de peso es un proceso. Un proceso que debe ser saludable, es decir, que debe hacernos sentir más vitales, descansar mejor, tener mejor la piel, ir bien al baño, y mejorar los marcadores de salud en general.

No estoy diciendo que no se pueda coger un buen ritmo a la hora de perder peso, ¡claro que se puede!, pero esto depende mucho de cada caso. Quienes tienen más sobrepeso, por ejemplo, suelen perder más rápido al principio. Pero siempre, siempre, debe ser un proceso respetuoso con la biología de la persona.

Y, por último, una dieta exitosa, además de permitirnos perder peso y sentirnos bien, es la que consigue convertirse en hábito. Esto es imposible a base de contar calorías y mucho menos a base de pasar hambre, por más resveratrol que le metamos. Una dieta que me obliga a pesar alimentos y a hacer cuentas complicadas tiene todas las papeletas para ser un fracaso a medio plazo. Y, lo peor es que todo el esfuerzo agotador, que me relaciona de forma obsesiva con la comida, pronto puede ir a parar a un efecto rebote, en el que recupero lo perdido –o, incluso, un poquito más– y, encima, me deja con la sensación de que no puedo, con el mal sabor de la frustración.

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[1] Goggins A., Matten G., 2016. The Sirtfood diet: the revolutionary plan for health and weight loss. Yellow Kite.

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Pilar Rodrigáñez

Dietista

    @pilarrodriganez
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