Hay preparados con plantas medicinales con un riesgo abortivo alto, ya que tienen concentraciones muy elevadas de principios activos, como ocurre con los aceites esenciales y los extractos secos o líquidos.

En cambio, en infusión o usadas como hierbas aromáticas o especias es más difícil llegar a cantidades tóxicas, ya que quedan más diluidas y, además, utilizamos muy poca cantidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el feto, aún en formación y muy inmaduro, es muy sensible a los tóxicos; por eso hay que ser muy prudentes con las plantas que contienen principios activos potencialmente abortivos.