Con este tiempo de primavera, que hace calor, que refresca, que no sabemos qué ponernos ni qué comer –si cosas que refresquen o que nos mantengan calentitos…– me decidí por algo “intermedio”: un bizcocho para esos días que nos apetece algo consistente, y una compota de fresas para aprovechar las que se están poniendo malas (si es el caso, porque a mí no me duran mucho; ¡me las como antes!). Si hace calor, podéis comer solo la compota con un poco de chía hidratada o con algún yogur.

Fotos: Becky Lawton

Pero como muchos huimos de los bizcochos porque tienen mucha harina o mucho azúcar… ¡Aquí está la mejor opción! Veamos sus ingredientes:

  • Calabacín: ¡Bravo! Si tenéis niños que huyen de “lo verde” aquí tenéis un buen recurso proverduras, y lo podéis comentar con ellos para que vean que se puede comer verdura de muchas maneras. Personalmente, no soy muy partidaria de ocultar los alimentos para que coman verdura sin que se den cuenta, prefiero que la coman a conciencia. Lo bueno del calabacín es que tiene un sabor muy neutro, por lo que podemos incorporarlo muy bien en este tipo de platos. ¡Y comemos más fibra!
  • Cacao: utilizamos uno sin azúcar por supuesto, rico en antioxidantes y magnesio. Lo podéis reemplazar por algarroba.
  • Productos de coco: aceite, azúcar… Son opciones saludables que me gusta utilizar en cantidades moderadas.
  • Harina de almendra: no utilizamos cereales y recurrimos a la almendra molida. Así tenemos un bizcocho apto para personas con intolerancia al gluten e ideal para deportistas, peques, estudiantes o golosos moderados.
  • Huevos ecológicos: nos darán la parte proteica, pero, si no consumís huevos, se pueden reemplazar por harina de lino (solo hay que dejar reposar una cucharada de lino molido y dos cucharadas y media de agua por cada huevo, y ya se puede utilizar).

¡Y aquí la receta! ¡A disfrutar!

La receta

  • 1 taza y 3 cucharadas de harina de almendra
  • ¼ taza de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cucharadita de levadura para repostería
  • 1 cucharadita de cúrcuma molida
  • 1 pizca de sal
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • ¼ taza de azúcar de coco
  • ¾ taza de calabacín rallado fino
  • Fresas (aprovechar restos de fresas o que estén a punto de pasarse)
  • 1 cucharada de zumo de limón

Elaboración

  1. Mezclar la harina de almendra, el azúcar de coco, la sal y la levadura.
  2. Mezclar los huevos –batidos ligeramente– con el aceite de coco.
  3. Exprimir el calabacín rallado para quitarle un poco del líquido y añadir a la mezcla de huevo y coco.
  4. Dividir la mezcla en dos y, a una, añadir el cacao en polvo y, a la otra, la cúrcuma.
  5. En un molde previamente untado con aceite y espolvoreado con harina de almendra, verter un poco de la mezcla clara y, a continuación, la mezcla de cacao. Repetir otras dos capas. Con un cuchillo, hacer unos movimientos en la masa, de abajo hacia arriba, para que se mezcle un poco y quede veteado.
  6. Hornear a 180 ºC durante 35-40 minutos. Retirar del horno y dejar enfriar por completo.
  7. Por otro lado, arreglar las fresas descartando las partes estropeadas, trocear y poner en un cazo con un dedo de agua, un chorrito de zumo de limón y, opcionalmente, algún endulzante natural al gusto. Dejar cocer a fuego lento hasta que las fresas queden como una confitura. Dejar enfriar.
  8. Servir el pastel a rodajas con la compota de fresas.
Adriana Ortemberg
Adriana Ortemberg

Naturópata, escritora de libros de alimentación y vida saludable e instructora de cocina vegetariana