pomelo

Hoy hablaremos de un cítrico más dulce que el limón, más ácido que la naranja y más amargo que los dos. Y es que las sustancias que aportan la amargura al pomelo son las que protegen el corazón, fluidifican la sangre y protegen al organismo contra los perjudiciales radicales libres.
Introducción

El pomelo (Citrus paradisi) es un regalo que nos hace la naturaleza en invierno para ayudarnos a pasarlo en unas mejores condiciones. Su riqueza en vitamina C, vitaminas del grupo B, antioxidantes, minerales y principios activos le confiere propiedades anticancerígenas, antienvejecimiento, que ayudan a regular los niveles de colesterol en sangre y que tienen un efecto depurativo del hígado. Si lo que os desconcierta es el punto amargo, os daremos un truco para camuflarlo.

Propiedades nutricionales

El pomelo en peso es básicamente agua (86 %) y, por lo tanto, es una fruta muy hidratante. A la vez tiene un bajo contenido calórico (sólo unas 100 kcal por 100 gramos de fruta) en forma de hidratos de carbono (diferentes tipos de azúcares entre los cuales predomina la fructosa, de asimilación rápida).

El pomelo destaca porque contiene muchas vitaminas y minerales, especialmente:

Vitamina C: un pomelo grande (200 g) contiene 60 mg de vitamina C, precisamente la cantidad diaria recomendada. La vitamina C es muy importante porque interviene en la formación de colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes y también favorece la absorción del hierro. Os sorprenderá saber que los estudios recientes demuestran que esta vitamina no previene los resfriados. Una vez tenemos instaurada la infección (resfriado, gripe, infecciones de orina, de oreja, etc.) entonces sí es útil, pero como medida preventiva no hay estudios concluyentes que lo demuestren.

Vitaminas del grupo B: contiene pequeñas cantidades de vitaminas B1, B2, B3, importantes porque ayudan a asimilar los azúcares que contiene el pomelo en sí, así como el resto de alimentos que consumimos a la vez. Destaca especialmente por la vitamina B9 (ácido fólico), que interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico. Es especialmente esencial durante el embarazo, porque interviene en los procesos de división y multiplicación celular que tienen lugar durante los primeros meses de gestación.

El contenido en carotenoides (provitamina A y licopeno): depende de la variedad del pomelo. Así, las que tienen la pulpa más rojiza sí contienen en cantidades significativas, mientras que las de la pulpa más blanquecina no tanto. La provitamina A es importante porque el organismo la transforma en vitamina A, necesaria para el buen funcionamiento de la vista, el buen estado de la piel, el pelo, las mucosas, los huesos y el buen funcionamiento del sistema inmunológico. El licopeno es un antioxidante muy potente que evita el envejecimiento prematuro de las células y parece que reduce las probabilidades de cáncer de próstata, pulmón, estómago, vejiga y cuello de útero, y que previene el riesgo cardiovascular.

Potasio: contiene cantidades significativas de este mineral (140 mg por 100 g), necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Regula el equilibrio de agua dentro de y fuera de la célula.

Magnesio: el pomelo tiene 9 mg de magnesio por 100 gramos de alimento, una cantidad moderada. Se trata de un mineral que se relaciona con el buen funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos. Además, forma parte de los huesos, de los dientes y mejora la inmunidad.

Efectos sobre el organismo

Ayuda a absorber mejor el hierro de los alimentos que se consumen conjuntamente: el pomelo es un alimento rico en vitamina C y ácido cítrico, que permite asimilar mejor la vitamina. A la vez, la vitamina C aumenta notablemente la absorción de hierro, especialmente del hierro no-hemo (el que no está ligado a la sangre), que es el que contienen los alimentos vegetales.

Puede ayudar a disminuir los niveles de colesterol: nuestro especialista el doctor Joan Vidal-Jové nos recomienda ingerir regularmente alimentos ricos en vitamina C para prevenir los niveles elevados de colesterol. Hay que tener presente que, para que funcione, hay que comer tanto la pulpa como un poco de las partes blancas (y muy amargas) de la fruta, porque son ricas en pectina (un tipo de fibra soluble) y en ácido galacturónico, que se encargan de atrapar el colesterol eliminado por el hígado y sacarlo con las heces.

Anticáncer, antienvejecimiento y protector del corazón: el pomelo contiene antioxidantes y principios activos potentes que ayudan a bloquear el efecto pernicioso de los radicales libres (generados por el estrés, la contaminación, el exceso de radiación solar...), que son los responsables del envejecimiento celular y tienen efectos mutagénicos (procancerígenos) y originan enfermedades degenerativas. Diferentes estudios muestran que el pomelo contiene sustancias con efecto protector del cáncer de pecho y otros tipos de cáncer. El pomelo contiene también unas sustancias comunes a los otros cítricos (hesperidina y naringina, un tipo de pigmentos del grupo de los flavonoides, responsables del color amarillo-anaranjado) con efectos protectores del sistema cardiovascular.

El extracto de la semilla es un desinfectante muy potente: con las semillas del pomelo se elabora un extracto que tiene propiedades antisépticas, impide el crecimiento de hongos, bacterias y virus. Se utiliza de muchas maneras para todo tipos de infecciones (de boca, cuello, tracto intestinal, vaginales... Está especialmente indicado para tratar los hongos intestinales y vaginales del género Candida (candidiasis) http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16886437 . También se le atribuye una potente actividad antioxidante con efectos protectores de algunos órganos dañados como, por ejemplo, el páncreas (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15613745). Incluso sirve para desinfectar frutas y verduras.

Hay que estar al caso también de los posibles efectos no deseables del pomelo:
Interacciones con medicamentos: hay que ir con cuidado si se toma medicación porque puede aumentar los efectos secundarios. Sobre todo hay que vigilar si se toman medicamentos para reducir el colesterol (estatinas: simvastatina, atorvastatina y pravastatina), para reducir la presión sanguínea (nifedipina), ansiolíticos (buspirona), reguladores del ritmo cardíaco (amiodarona), algunos antihistamínicos (fexofenadine). No todos los medicamentos de estas categorías tienen interacciones, por lo que hay que consultarlo en cualquier caso con el médico o el farmacéutico.

Mito quemagrasa interno, bueno para aplicar externamente: hace un tiempo se le atribuía la propiedad de quemar las grasas del organismo sin base científica; incluso había una dieta de esta fruta. Si bien el aceite esencial de pomelo aplicado de forma tópica puede favorecer la circulación de la zona hay que con cuidado con los aceites esenciales, tal como os comentamos en el punto siguiente.

Reacciones alérgicas del aceite esencial: el pomelo, como el resto de cítricos, contiene principios que reaccionan en contacto con la luz y que pueden dar lugar a reacciones adversas a la piel por exposición a radiaciones ultravioletas. Las aplicaciones externas de aceite esencial de esta fruta pueden desencadenar dermatitis en las personas sensibles. Por esta razón se aconseja que las embarazadas y mujeres lactantes no usen el aceite esencial de esta fruta ni de cualquiera otro cítrico.

Cambios vitales

El pomelo es, según el autor Paul Pitchford en Sanando con alimentos integrales, un alimento de naturaleza térmica que enfría, sabor dulce y ácido, beneficioso para estimular la digestión deficiente. En medicina tradicional china se usa para aumentar el hambre durante el embarazo. Ayuda a superar la intoxicación por el alcohol.

El zumo, según esta medicina, es un remedio para superar la fiebre: se cuece la pulpa a fuego lento durante diez minutos con un vaso de agua, después se bebe lentamente la combinación de esta cocción con el zumo fresco de otro pomelo.

La piel del pomelo tiene una energía calorífica que ayuda a regular la energía digestiva del bazo y el páncreas, y puede servir para aliviar los gases intestinales, el dolor, la inflamación y para promover el peristaltismo. También aclara el moco de los pulmones y puede ayudar a descongestionarlos y a aliviar la tos y las señales de frío.

El sabor amargo del pomelo, según la medicina tradicional china, canaliza la energía en dirección descendente y suele ser frío. Se usa para bajar la energía y cuando hay órganos excesivamente calientes. De entrada, tiene efecto sobre el corazón, donde elimina el calor y limpia las arterias de los depósitos de mucosidad, colesterol y grasas. Tiende a hacer bajar la presión y también desbloquea y refresca el hígado cuando se han comido alimentos excesivamente grasos.

Como se cocina

La mejor forma de conservar íntegro el contenido en vitamina C y vitaminas del grupo B es consumir el pomelo enseguida que lo pelemos o exprimamos el zumo. La razón es que estas vitaminas se disuelven fácilmente en el agua, se alteran en contacto con la luz y se destruyen fácilmente con el calor.

A la hora de elegir un pomelo conviene que nos fijemos que tenga un buen peso en relación con el volumen, porque esto indica que tiene bastante zumo. Tendríamos que descartar los ejemplares arrugados o los que, al presionarlos un poco, estén blandos. También es importante la fragancia que desprenden. Los frescos y madurados en el árbol huelen más intensamente.

Para conservarlo en casa conviene hacerlo en un ambiente natural no muy iluminado y sobre todo seco, porque tiene tendencia a criar hongos.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: los cítricos son unos árboles que sufren el ataque de muchas plagas. El cultivo no ecológico de estos tipos de frutas usa una gran cantidad de productos químicos agrotóxicos. Aunque el pomelo tiene una piel bastante gruesa, buena parte de los productos químicos consigue atravesarla a través de los poros de la corteza y la pulpa puede contener restos. Por lo tanto, los mejores pomelos son los de cultivo ecológico y que se han dejado madurar en el árbol de forma natural. Es mejor elegir siempre pomelos ecológicos de proximidad.

Recetas básicas

Ensalada de cítricos

Especial para personas que, incluso en invierno, tienen calor y sofocos.

- Una escarola
- Un pomelo pequeño
- Una naranja mediana
- Una mandarina
- Un pepino
- Unas ramitas de hinojo
- Aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío
- Sal y pimienta negra

Preparar la escarola limpia y troceada y poner por encima los gajos enteros y pelados del resto de cítricos (excepto el limón). Añadir las ramitas de hinojo picadas finas, el pepino lavado, pelado (dejando algunas tiras de piel si es ecológico) y cortado a lonchas. Mezclar 8 cucharadas de aceite de oliva con 2 de zumo de limón y echar por encima. Añadir sal y pimienta y servir.

Si el pepino repite, se puede prensar un rato antes. Es decir, cortarlo, echar sal por encima y colocar un peso durante media hora antes de comer. La sal hará que suelte el zumo con las sustancias que hacen que nos repita.

Zumo de pomelo y mandarina con brocheta de cítricos

Esta combinación de cítricos está especialmente diseñada para camuflar el punto amargo del pomelo en la dulzura de la mandarina y conseguir, así, que las personas impresionables se animen a probarlo.

- 3 mandarinas
- 1 pomelo
- 1 cucharada de zumo de limón

Pelar los cítricos, licuar o los exprimir y servir en un vaso alto con una pequeña brocheta de mandarina y pomelo.

Resumen

Atreveos a incorporar el pomelo entre vuestras frutas de invierno; os aportará muchos beneficios anticancerígenos, antienvejecimiento y de protección cardiovascular. Hay que tener precaución, pero, si os medicáis (se debe consultar con el médico o farmacéutico).

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista