Esta fruta tan aromática es típica del otoño. Escondida bajo una piel de terciopelo, es deliciosamente perfumada pero difícil de consumir cruda por su dureza y por su sabor ácido y astringente. Por esta razón, es típico que se prepare en forma de dulce de membrillo, que algunas veces puede ser excesivamente azucarado. Descubrimos una sabrosa alternativa.


El membrillo es el fruto del árbol del membrillo (Cydonia oblonga). El nombre científico proviene de la región de Cydonia, en la costa de Creta, y se cultiva desde hace miles de años en la zona mediterránea. En la Grecia clásica era considerado un símbolo de la fertilidad y del amor, hasta el punto que se dedicaba a la diosa Afrodita. En la época romana se aconsejaba a las novias que dieran un mordisco a esta fruta para perfumar el primer beso que darían al novio.

Propiedades nutricionales

El membrillo es una fruta con un escaso contenido en azúcares pero el inconveniente habitual es que normalmente se consume en forma de dulce de membrillo, que lleva mucho azúcar.

Nutritivamente, es más bien modesto, ya que contiene cantidades discretas de vitaminas C, del grupo B y provitamina A. Desgraciadamente, las vitaminas hidrosolubles (C y grupo B) se desactivan con la cocción, que es la forma habitual de comer esta fruta.

Provitamina A (en forma de betacaroteno): el organismo la transforma en vitamina A, que es necesaria para el buen estado de la retina. Ayuda a formar y mantener la piel, el pelo y las mucosas. Es necesaria para el crecimiento de los huesos, de los dientes y para la reproducción.

En cuanto a los minerales, destaca su contenido en:

Potasio: el membrillo tiene cantidades interesantes de este mineral (200 mg por 100 g de porción comestible), que es imprescindible para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal, y evita los calambres en las extremidades Además, interviene en el equilibrio del agua dentro y fuera de la célula.

Calcio: es el mineral más abundante del cuerpo. Su función principal es la de ayudar a construir ya mantener huesos y dientes, al tiempo que interviene en los procesos de coagulación sanguínea.

Magnesio: se relaciona con el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos y además forma parte de los huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El membrillo es excepcional en cuanto al contenido en fibras y taninos, que le confieren una propiedad astringente muy destacada y con efectos importantes sobre el organismo. También contiene ácido málico, ácido orgánico que forma parte del pigmento vegetal. Proporciona sabor a la fruta, y también otros efectos que veremos a continuación.

Efectos sobre el organismo

El membrillo tiene diferentes efectos beneficiosos sobre el organismo, pero hay que tener en cuenta que su preparación con mucho azúcar (como en el caso del membrillo) desaconseja el uso en caso de diabetes, hipertrigliceridemia y exceso de peso.

Astringente y tónico de las mucosas intestinales: tradicionalmente se ha utilizado el membrillo, y especialmente sus semillas, para que el mucílago que contienen, un tipo de fibra soluble, ayude a calmar las mucosas irritadas en caso de diarreas, pero a la vez la pectina también es beneficiosa para regular el tránsito intestinal.

Ayuda a calmar los trastornos gástricos: los taninos (que son lo que le confieren el sabor astringente), junto con el efecto reductor del pH de la pectina, ayudan a mejorar las condiciones de estómago delicado, gastritis o úlcera gastroduodenal. El ácido málico presente en la pulpa tiene un efecto regulador y tonificante de las mucosas intestinales.

Contribuye a reducir el nivel de colesterol: la abundancia en fibra del membrillo, especialmente en fibra del tipo soluble, hace que se formen geles viscosos en el intestino, que parece que ayudan a "capturar" la grasa y el colesterol, lo que disminuye la absorción intestinal de estas sustancias.

Es diurético y podría ayudar a reducir la hipertensión: el elevado contenido en potasio y el bajo contenido en sodio de este fruta hace que sea recomendable para las personas con hipertensión arterial. También tiene un efecto diurético suave.

Cambios vitales

Según la medicina tradicional china, el membrillo es una fruta con propiedades fluidificantes y protectoras de las mucosas, antidiarreica y diurética.

Las semillas, en particular, tienen propiedades medicinales relacionadas con la lucha contra infecciones como la disentería, la gastritis, las úlceras gastroduodenales, y también ayudan a eliminar los mocos en caso de faringitis y bronquitis.

También se utiliza por vía externa en casos de fisuras anales, grietas en los pezones, sabañones y morenas.

Como se cocina

Cuando vamos a comprar membrillos, hay que elegir los que tienen la piel de color amarillo sin golpes; los que tienen la piel verde no están maduros. Si tienen manchas en la piel, en cambio, quiere decir que lo están mucho, pero es algo que no nos debe importar si la intención es cocinarlos enseguida.

Una vez cosechados, los membrillos pueden conservarse durante dos o tres meses. En casa, para conservarlos, si los hemos comprado maduros, es necesario envolverlos con un papel por separado y guardarlos en la nevera, donde nos durarán algunas semanas. Si el membrillo está verde y queremos acelerar su maduración, lo podemos conservar a temperatura ambiente.

La cocción del membrillo es larga y pausada; se puede hacer la típica receta de membrillo en una olla o bien se puede cocinar al horno, como veremos en el apartado de recetas básicas, y así no es necesario añadir tanto azúcar.

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: es conveniente siempre pedir siempre el origen del membrillo que adquiramos para saber si se ha cultivado cerca de casa. Así se apoya a la agricultura local y se consume un producto sin tanta carga ambiental asociada al transporte.

Recetas básicas

Las recetas básicas de cocción del membrillo, como la confitura de membrillo, utilizan una cantidad muy elevada de azúcar, normalmente en una proporción de medio kilo de azúcar por kilo de fruta. A continuación, hay un par de recetas alternativas menos azucaradas.

Membrillos al horno

  • 4 membrillos
  • Un poco de azúcar
  • Canela

Partir los membrillos por la mitad y sacar el corazón; rellenar con una cucharadita de azúcar y canela. Volver a tapar y poner a cocer al horno a fuego medio (160-180 º C), hasta que estén blandos (normalmente, al cabo de una hora). Servir calientes.

Membrillos con vino dulce

  • 4 membrillos
  • 100 gramos de azúcar integral (tipo panela o mascavo)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 vasito de moscatel

Cortar los membrillos por la mitad y sacar el corazón. Untar bien con el aceite de oliva. Echar el azúcar por encima y poner al horno precalentado a temperatura media (160-180 º C). A medida que se van cociendo, la pulpa se va ablandando; cuando estén a medio hacer (normalmente, al cabo de media hora), regar con el vasito de moscatel y dejar media hora más. Servir calientes.

Resumen

El membrillo es una fruta difícil de comer cruda. Cuando se prepara, conviene evitar el exceso de azúcar para poderse beneficiar de sus efectos positivos sobre el organismo, especialmente de la función protectora de la mucosa intestinal.

Montse Reus
Montse Reus

Dietista y Ambientóloga

    @montsereusdietista