“La pirámide alimentaria fue un invento americano de los años cincuenta que se creó para prevenir las enfermedades cardiovasculares”, afirma la pediatra Susana Domínguez, que acaba de publicar el libro ¿Qué como y por qué?, a l’editorial RBA.

piramide

Según cuenta, el investigador Alzan Keys había estudiado la dieta de las poblaciones centenarias y se había dado cuenta de que eran bajas en grasas animales. En resumen, en los años cuarenta Keys descubría que el colesterol en sangre estaba relacionado con la mortalidad por enfermedad coronaria. Por eso, en 1956 los representantes de la American Heart Association afirmaban en televisión que las dietas ricas en manteca, huevos y ternera obstruían las arterias y podían conducir a la enfermedad coronaria.

Fue el mismo Keys quien popularizó el uso del índice de masa corporal (IMC) como medida de grasa corporal, además de defender a diestro y siniestro las dietas bajas en grasas. A pesar de sus estudios, no fue hasta el año 1992 que el Departamento de Agricultura norteamericano publicó la Food Guide Pyramid, que ha llegado hasta hoy.

La pirámide difundía y promocionaba las pautas alimentarias de reducción de grasas y azúcares, pero no tenía en cuenta que los carbohidratos de harinas blancas se digieren y se asimilan de forma rápida (alto índice glucémico), y, por lo tanto, no generan saciedad; por consiguiente, no cumplen la función que deberían tener, continúa Susana Domínguez.

Las enfermedades coronarias y las mujeres

La enfermedad coronaria tiene como causa la falta de riego sanguíneo al corazón, por culpa de la obstrucción de las coronarias, lo que provoca una angina de pecho, un infarto o una muerte súbita, cuenta José M. Gámez Martínez, del Servicio de Cardiología del Hospital Son Llàtzer de Mallorca.

Tanto él como la cardióloga Fina Mauri Herrero, de la Unidad de Cardiología Intervencionista del Servicio de Cardiología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, aseguran que las enfermedades cardiovasculares siempre se habían estudiado basándose en el patrón de perfil masculino.

“En estos ensayos clínicos, de los cuales se obtienen resultados que guían nuestra práctica clínica, las mujeres están infrarepresentadas”, dice Gámez. “En el mejor de los casos, en estudios de hipertensión, solo un 40% son mujeres, aunque el porcentaje de mujeres en estudios siempre es inferior”.

Por consiguiente, “las conclusiones extraídas son de una mayoría de hombres, y se aplican a los dos sexos”, señala Gámez, que por este motivo se planteó diseñar el estudio SIRENA (estudio observacional sobre cardiopatía isquémica estable en la mujer) para conocer el perfil clínico y los factores de riesgo cardiovascular en las mujeres, algo innovador en Europa. Con la promoción de la Sociedad Española de Cardiología, ha estudiado el perfil de 720 mujeres, y difundirá los resultados este otoño.

Por su parte, la cardióloga Fina Mauri Herrero dice que las mujeres deben tener cuidado con los dolores que padecen. “Siempre priorizan otras cosas, piensan que ya les pasará, y cuanto más tiempo transcurre, peor para el corazón, porque entonces se habrá dañado más trozo”. La jefa de cardiología del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona concluye: “Este mundo en el que vivimos es loco, y las mujeres han entrado de lleno, con estrés, con mucho trabajo, a priorizar los hijos, la pareja, la casa. No se cuidan a sí mismas”.

En 2001, la población norteamericana reconocía la pirámide pero continuaba engordando y, además, las cifras de enfermedades cardiovasculares también aumentaban. Parecía evidente que la gente no había modificado su dieta.

Así, en 2005 la pirámide original se sustituyó por un modelo más gráfico y pedagógico. Los diferentes grupos de alimentos se representaban de forma horizontal.

Otra novedad es la cuantificación de las medidas, que aparecen por tazas en lugar de raciones, porque así se cree que es más fácil ajustar cantidades. Como las enfermedades cardiovasculares y la obesidad siguieron, la Administración Obama creó en 2011 el llamado My plate, dirigido especialmente a niños, para educarlos en alimentación, que quiere decir comer menos carbohidratos refinados y más verduras. La Universidad de Harvard ha mejorado la versión de My plate con el estudio “El plato de la alimentación saludable”, según el cual debemos:

  • No ingerir lácteos en las comidas.
  • Beber agua en lugar de bebidas azucaradas; incluso, los zumos de fruta (incluidos los naturales) solo una vez al día.
  • Comer poca mantequilla y alimentos con ácidos grasos trans, que están presentes en muchos platos precocinados. En lugar de estas grasas, aparece una aceitera con aceite de oliva.
  • Comer menos fruta y comer más verduras, que deben estar muy presentes en la dieta. Excluyen las patatas de este grupo, y las destierran con los cereales refinados.
  • Ingerir frutos secos, legumbres, aves y pescado como fuentes proteicas de calidad; recomiendan la ingesta de carne roja.
  • Reducir el cereal refinado.
  • Hacer ejercicio físico.

Por todo ello, en 2011, en el Estado español se anunciaron también las modificaciones que había que añadir a las pirámides alimentarias para promover unos hábitos alimentarios más saludables. El primer cambio modificó de lleno el primer escalón de la pirámide: aparecen frutas, hortalizas y verduras, que son las que contienen nutrientes como la fibra, las vitaminas y los antioxidantes. Antes, había patatas, pan y cereales como la pasta y el arroz.

Otro cambio esencial es la recomendación de beber poca leche y yogures. Además, informan de otras fuentes alternativas o complementarias de calcio, como las semillas de sésamo, los frutos secos, las verduras de hoja verde, las crucíferas (coles, brócoli) y los peces pequeños (sardinas, boquerones). La pirámide quiere lograr el cambio real para una alimentación saludable.

¿Cómo se manifiesta un ataque de corazón en las mujeres?

  • Hay más probabilidades a partir de los setenta, aunque también hay mujeres que los sufren más jóvenes por culpa del estrés, colesterol, tabaco, dieta desequilibrada y falta de ejercicio físico.
  • En lugar de un dolor torácico, sienten mareos, malestar general, pinchazos en el pecho y tienen vómitos.
  • Si la mujer es joven, también puede tener un dolor muy similar al de los hombres: dolor en el centro del pecho, como si lo estuviesen oprimiendo. También en los brazos, cuello y espalda, hasta el punto que pueden tener la sensación de que no pueden respirar.
  • El programa de la American Heart Association, Go red for women, alerta a la sociedad sobre el riesgo que tienen las mujeres de sufrir una enfermedad cardiovascular y de morir por este motivo. En la web americana, se puede ver una mujer joven que tiene un infarto.
Trinitat Gilbert
Trinitat Gilbert

Periodista